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ANONYMOUS IV

ANONYMOUS IV Miracles of Sant’Iago Anonymous 4. Susan Hellauer, directora.     Harmonia Mundi HMG 507156 1995 Sonido: ****/ Valoración: *** Distribución: Harmonia Mundi     En plena efervescencia de grabaciones jacobeas a cargo de grupos de referencia, llegaba este disco sorprendente de las cuatro norteamericanas, que volvieron a ofrecer al aficionado la polifonía completa del Calixtino después de la versión de Sequentia (en el ínterin, también la grabó el ensemble Venance Fortunat en 1993, sin demasiada fortuna), y otra vez solo con voces femeninas, como Discantus. No temieron que el exiguo mercado calixtino estuviese saturado. Y no lo estuvo, para…

figura3ANONYMOUS IV

Miracles of Sant’Iago


Anonymous 4. Susan Hellauer, directora.

 

 

Harmonia Mundi HMG 507156 1995

Sonido: ****/ Valoración: ***

Distribución: Harmonia Mundi

 



 

En plena efervescencia de grabaciones jacobeas a cargo de grupos de referencia, llegaba este disco sorprendente de las cuatro norteamericanas, que volvieron a ofrecer al aficionado la polifonía completa del Calixtino después de la versión de Sequentia (en el ínterin, también la grabó el ensemble Venance Fortunat en 1993, sin demasiada fortuna), y otra vez solo con voces femeninas, como Discantus.

No temieron que el exiguo mercado calixtino estuviese saturado. Y no lo estuvo, para ellas al menos. La potencia de este cuarteto se asienta en la transparencia de la voz de cada una en solitario y su empaste y exacta articulación cantando en conjunto, y esos principios aplicaron también a la grabación del corpus compostelano. Comparado con las propuestas de las francesas, sirve para ver pros y contras de cantar a una o dos voces por parte (Anonymous 4) o hacerlo más coralmente. Al contrario que Discantus, se preocupan menos de reconstrucciones musicológicas, privilegiando siempre el resultado sonoro. Pero no descuidan el apartado de ahondar en las fuentes, y así recrean algunas piezas polifónicas de acuerdo a la práctica de la época, con brillantes resultados: exposición en solitario de una de las voces para añadirle posteriormente la segunda (como “Gratulantes celebremus”), empleo de la técnica del fabordón, o de la voz en función pedal que se mueve homofónicamente con el texto (en el Alleluia “Gratulemur et letemur”) etc… La versión empleada fue propia, preparada por las componentes del grupo. Acostumbradas también a cantar monodia, y con discos en su haber en este campo, se echa en falta este apartado, que produce un resultado mutilado. No empaña un resultado brillante, aunque afectado por esa limpidez tímbrica que a la vez es un valor.

 

Josemi Lorenzo Arribas