Audioclasica

2.XI.2011. Juventudes europeas

Las Noches del Real. Teatro Real 8-XI-2011. Tchaikovsky: Obertura de El Voyevoda, op.78; Szymanowski: Concierto para violín y orquesta nº 1, op.35; Tchaikovsky: Sinfonía nº4 en Fa menor, op. 36 Propinas: Recitativo y Scherzo de Kreisler y Danza de Halka de Moniuszko .. Las Noches del Real. Teatro Real   8-XI-2011. Tchaikovsky: Obertura de El Voyevoda, op.78; Szymanowski: Concierto para violín y orquesta nº 1, op.35; Tchaikovsky: Sinfonía nº4 en Fa menor, op. 36   Propinas: Recitativo y Scherzo de Kreisler y Danza de Halka de Moniuszko 8-XI-2011. ARABELLA STEINBACHER, VIOLÍN. I, CULTURE ORCHESTRA. SIR NEVILLE MARRINER, DIRECTOR Aforo: 1.854 Asistencia:…

Las Noches del Real. Teatro Real
8-XI-2011. Tchaikovsky: Obertura de El Voyevoda, op.78; Szymanowski: Concierto para violín y orquesta nº 1, op.35; Tchaikovsky: Sinfonía nº4 en Fa menor, op. 36
Propinas: Recitativo y Scherzo de Kreisler y Danza de Halka de Moniuszko

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01 MADRID 11 08 ICultureLas Noches del Real. Teatro Real

 

8-XI-2011. Tchaikovsky: Obertura de El Voyevoda, op.78; Szymanowski: Concierto para violín y orquesta nº 1, op.35; Tchaikovsky: Sinfonía nº4 en Fa menor, op. 36

 

Propinas: Recitativo y Scherzo de Kreisler y Danza de Halka de Moniuszko

8-XI-2011. ARABELLA STEINBACHER, VIOLÍN. I, CULTURE ORCHESTRA. SIR NEVILLE MARRINER, DIRECTOR

Aforo: 1.854 Asistencia: 99%

 

Abriendo el ciclo sinfónico Las noches del Real, la orquesta juvenil I, CULTURE (sic) –orquesta de la Presidencia polaca del Consejo de la UE– hacía su presentación en Madrid de la mano del veterano director de orquesta británico Neville Marriner y de la flamante violinista germana Arabella Steinbacher con un programa de fuertes raíces eslavas.

Se trata de una orquesta formada principalmente por jóvenes polacos pero que incluye también músicos de otros países antaño situados tras el telón de acero, que exhibió una competente sección de cuerda, una bizarra (según la definición castellana recogida por la RAE) sección de metales y una cumplida sección de maderas, pese a ser ésta la que evidenció de forma más clara modesta calidad de los instrumentos musicales utilizados por la agrupación. 

Tras una bulliciosa interpretación de la extraña obertura de El Voyevoda de Tchaikovsky, su primera ópera, llegó el Concierto para violín nº 1 de Karol Szymanowski, obra de lacerante expresionismo y decadente intensidad en la que Steinbacher dio toda una lección de dominio técnico pero que no cuajó en el aspecto expresivo, en parte por un enfoque orquestal algo masivo pero también debido a la actitud la violinista, más comprometida con la exhibición de facultades que con la traducción musical de la obra, hecho que se vio confirmado en parte por la elección de la propina, una intrascendente pieza de bravura de Kreisler. En la segunda parte, la Sinfonía nº 4 de Tchaikovsky fue interpretada de forma entre apresurada y cautelosa –quizá por el miedo o respeto a la partitura–, y aunque salieron bien los pasajes más difíciles (¡solo del flautín del Scherzo!), el resultado final adoleció de poso y madurez. Solo en la propina (una danza de la ópera nacional polaca, Halka de Moniuszko) la orquesta sonó verdaderamente suelta y transmitió una total seguridad y confianza. Cosas de las orquestas juveniles.

 

Rafael Fernández de Larrinoa