Audioclasica

12.XI.2011. Haydn en japonés

Haydn en japonés Mazovia goes baroque! Filharmonia Narodowa (Filarmónica Nacional) 12.XI.2011. Joseph Haydn: Sinfonías nº 26 “Lamentación” y 43 “Mercurio”; Wofgang Amadus Mozart: Concierto para violín K. 216, Divertimento K. 137. Propina. Haydn: Sinfonía nº 55, Minueto y trío 12-XI-2011. ORQUESTA LIBERA CLASSICA. HIDEMI SUZUKI, VIOLONCHELO Y DIRECTOR. NATSUMI WAKAMATSU Aforo: 1.070 Asistencia: 65%   Al principio al público le costó. No es fácil salir del ruido de la ciudad y zambullirse en la atmósfera sonora de la orquesta barroca, allá en las antípodas de nuestras referencias acústicas cotidianas. Pero eso fue solo el principio. Gradualmente la orquesta Libera Classica fue…

2 VARSOVIA Haydn en japonés Mazovia goes baroque! Filharmonia Narodowa (Filarmónica Nacional)
12.XI.2011. Joseph Haydn: Sinfonías nº 26 “Lamentación” y 43 “Mercurio”;
Wofgang Amadus Mozart: Concierto para violín K. 216, Divertimento K. 137.
Propina. Haydn: Sinfonía nº 55, Minueto y trío

12-XI-2011. ORQUESTA LIBERA CLASSICA. HIDEMI SUZUKI, VIOLONCHELO Y DIRECTOR. NATSUMI WAKAMATSU

Aforo: 1.070 Asistencia: 65%

 

Al principio al público le costó. No es fácil salir del ruido de la ciudad y zambullirse en la atmósfera sonora de la orquesta barroca, allá en las antípodas de nuestras referencias acústicas cotidianas. Pero eso fue solo el principio. Gradualmente la orquesta Libera Classica fue hipnotizando a todos, casi pareció que se redujeron las dimensiones de la sala, haciéndola más acogedora, al calor de la música de los maestros de la escuela vienesa.

Un programa clásico, provisto −en consecuencia− del mayor equilibrio: Haydn flanqueando a Mozart en simetría perfecta. La orquesta liderada por Hidemi Suzuki pisaba por primera vez tierras polacas, trayéndonos desde Japón su particular y madurada visión de los clásicos: partituras interpretadas con cierta flexibilidad y suma delicadeza.

Increíbles pasajes con pianissimos, que desafiaban los oídos más agudos, manteniendo al público en vilo y profundamente concentrado, se escucharon en el segundo movimiento de la sinfonía Lamentazione, uno de los momentos más exquisitos de la velada. Faltó, sin embargo, más resolución en los silencios, más riesgo en los contrastes dinámicos. Demasiado cautos y faltos de expresividad, ¿dónde estaba el espíritu del Empfindsamer Stil? Lástima que la solista no diera la talla con suficiente valentía en el concierto mozartiano, pues a pesar de defenderse con soltura en las cadencias, no hizo brillar una obra que de por sí deslumbra.  Pero eso cayó en el olvido con la sinfonía Mercurio, cuando volvió el conjunto en perfecto equilibrio, que parecía danzar e incluso respirar como un único organismo: una sincronización abrumadora, una extrema sutileza en matices y ataques. Y así fue cómo el público, tan duro de roer en este país, terminó quitándose el sombrero y se deshizo en aplausos.

 

Inés R. Artola

Fotografía: Mariusz Majgier