Audioclasica

22.III.2012. Para olvidar la crisis

Para olvidar la crisis. L’Auditori. 22-III-2012.  Nikos Skalkottas: Diez bocetos para cuarteto de cuerda. Alberto Ginastera: Cuarteto de cuerda n. 2 op. 26. Ludwig van Beethoven: Cuarteto de cuerda n. 8 op. 59/2.   Barcelona. L’Auditori. Temporada   de Cambra i Recitals 2011/2012. Sala Oriol Martorell 22.III.2012.   Nikos Skalkottas: Diez bocetos para cuarteto de cuerda. Alberto Ginastera: Cuarteto de cuerda n. 2 op. 26. Ludwig van Beethoven: Cuarteto de cuerda n. 8 op. 59/2. Propina: Johann Sebastian Bach, Die Kunst der Fuge BWV 1080, “Contrapunctus I”.   TETRAKTYS QUARTET    Aforo: 586 Asistencia: 35%   Visitaba el Auditori, como…

Para olvidar la crisis. L’Auditori. 22-III-2012. 

Nikos Skalkottas: Diez bocetos para cuarteto de cuerda. Alberto Ginastera: Cuarteto de cuerda n. 2 op. 26. Ludwig van Beethoven: Cuarteto de cuerda n. 8 op. 59/2.

 

1 BARCELONA_03-22-2012_Barcelona. L’Auditori. Temporada   de Cambra i Recitals 2011/2012. Sala Oriol Martorell

22.III.2012.

 

Nikos Skalkottas: Diez bocetos para cuarteto de cuerda. Alberto Ginastera: Cuarteto de cuerda n. 2 op. 26. Ludwig van Beethoven: Cuarteto de cuerda n. 8 op. 59/2.

Propina: Johann Sebastian Bach, Die Kunst der Fuge BWV 1080, “Contrapunctus I”.

 

TETRAKTYS QUARTET

  

Aforo: 586 Asistencia: 35%

 

Visitaba el Auditori, como parte de su gira de debut europeo y dentro del ciclo “ECHO Rising Stars” común a grandes escenarios europeos, el joven cuarteto griego Tetraktys –no todo son malas noticias desde el país helénico…–, formado en 2008 y con virtudes ya notables, como la densidad del sonido y una rigurosa exactitud en el ataque, entre las que habría que contar incluso el cuidado obsesivo de la afinación, pese a perjudicar la continuidad del discurso en las obras ‘mayores’ de un original programa, aplaudido con generosidad por un público (¡ay!) bastante escaso.

Abrieron la velada los inhabituales Diez bocetos de Skalkottas, a quien casi podríamos calificar de ‘Gerhard’ griego, tanto por su común condición discipular de Schönberg como por su voluntad de aunar la exploración del lenguaje atonal con la atención a las raíces folklóricas tradicionales: huellas y recursos técnicos bartókianos –en modos de ataque y exploración de glissandi y armónicos– se aúnan con ambas características en una colección de breves piezas que transitan de la agresividad (“Sinfonía”, “Concerto”) al humor (“Ragtime”), sin olvidar el rigor constructivo (“Passacaglia”) y la expresividad nostálgica (“Serenata”).

Tras ellos, el inicio de la etapa ‘neoexpresionista’ de Ginastera en su Cuarteto n. 2, una obra merecedora de presencia más continua en nuestras salas de conciertos: la energía rítmica conjunta en las secciones extremas del “Allegro rustico” y el espectacular scherzo servidos por el conjunto griego compensaron con creces la menor limpieza sonora de su movimiento lento y el relativo desajuste fruto del ímpetu –rotura de cuerda de la viola incluida– del “Furioso” final.

Para concluir, una visita obligada al gran repertorio, representada por el segundo de los beethovenianos cuartetos Razumovsky, traducido con énfasis y adecuada construcción formal, pero con limitaciones aún evidentes en la falta de redondez del muy expuesto “Molto adagio”, el nerviosismo de la sección central de su “Allegretto” y la turbiedad de líneas del sanguíneo “Finale: Presto”.

 

Germán Gan Quesada