Audioclasica

27.IV.12. El triunfo de la perfección

Ravenna. Ravenna Festival 2012. Palazzo Mauro De André. 27.IV.12. Obras de Rota, R. Strauss, Shostakovich y Verdi   Ravenna Festival 2012. Ravenna. Palazzo Mauro De André     Nino Rota: Suite sinfónica da Il Gattopardo   Richard Strauss: Tod und Verklärung op. 24   Dimitri Shostakovich: Sinfonía n. 5 en re menor Op. 47   Propina. Giuseppe Verdi: Ouvertura de La forza del destino     CHICAGO SYMPHONY ORCHESTRA. RICCARDO MUTI, director   27.IV.12   Aforo: 2.800 Asistencia: 99% Como última etapa de su gira por Rusia e Italia (Moscú, San Petesburgo, Roma, Nápoles y Roma han sido las ciudades visitadas…

2RAVENNA Muti

Ravenna. Ravenna Festival 2012. Palazzo Mauro De André. 27.IV.12. Obras de Rota, R. Strauss, Shostakovich y Verdi

 

2RAVENNA Muti

Ravenna Festival 2012. Ravenna. Palazzo Mauro De André

 

 

Nino Rota: Suite sinfónica da Il Gattopardo

 

Richard Strauss: Tod und Verklärung op. 24

 

Dimitri Shostakovich: Sinfonía n. 5 en re menor Op. 47

 

Propina. Giuseppe Verdi: Ouvertura de La forza del destino

 

 

CHICAGO SYMPHONY ORCHESTRA. RICCARDO MUTI, director

 

27.IV.12

 

Aforo: 2.800 Asistencia: 99%

Como última etapa de su gira por Rusia e Italia (Moscú, San Petesburgo, Roma, Nápoles y Roma han sido las ciudades visitadas anteriormente), Riccardo Muti ha decidido llevar la Chicago Sympony Orchestra a Ravenna; ciudad en la que reside ya desde los años Setenta. El concierto extraordinario ha sido escogido como inauguración especial del Ravenna Festival de 2012 que como de costumbre ofrecerá su programa completo en los meses de junio y julio. La sensación más fuerte que los espectadores llevarán en la memoria de la orquesta americana –de la que Muti es director principal desde 2010– será sin duda la calidad de su sonido y la increíble perfección técnica y expresiva de cada una de sus secciones. Pocos conjuntos sinfónicos del mundo son capaces de impresionar por su capacidad en destilar un dialogo natural entre los instrumentos, por la amplitud de las dinámicas y por la facilidad de entender a la perfección el peculiar sonido necesario para cada autor. Asimismo, la llegada de Muti ha aportado a la orquesta una consciencia mayor de la importancia que las relaciones temáticas tienen a la hora dar forma a cada frase y a cada periodo dentro de una inconfundible identidad sonora. No es sólo cuestión de disciplina y profesionalidad, lo que desprende esta orquesta en cada momento es la consciente adquisición de una específica integridad interpretativa. Todos estos aspectos resaltaron de forma categórica en el programa presentado en Ravenna pese a la no excelente y criticable amplificación del sonido exigida para una sala adaptada a alojar casi 3.000 espectadores. De hecho sólo desde las primeras diez filas se podía apreciar con naturalidad el sonido original de la orquesta, lugar en el que quien esto escribe ha podido ver el concierto únicamente en la segunda parte.

Abrió la velada la “Suite” de la música compuesta por Nino Rota para la película de Visconti Il Gattopardo. Obra poco conocida (pero ejecutada ya varias veces por Riccardo Muti con otras orquestas  –incluidos los magníficos Wiener Philhrmoniker– en homenaje al que fue su Maestro en los años de conservatorio en Bari), se presenta como una sinfonía en un movimiento en estilo trágico y tardorromántico, basada en tres temas recurrentes orquestados con sabiduría y gran elegancia. La lectura de Muti fue capaz de sacar a luz no sólo, como era de esperar, el cantabile típicamente italiano de la pieza, sino también la feliz alternancia entre la densidad de los momentos más sinfónicos y la transparencia de las secciones más liricas. Elementos que se evidenciaron también, aunque con un lenguaje musical diferente, en Muerte y Transfiguración (Tod und Verklärung) de Strauss. El poema sinfónico del compositor alemán en las manos del director napolitano adquirió una unidad y una tensión narrativa desconocidas, gracias a un control de los planos orquestales prodigioso basado en profundidad de sonido, acordes cristalinos y sutilezas interpretativas de los que fueron perfectos intérpretes los solistas de la orquesta. Una visión de la pieza que fue además capaz de subrayar de forma inmejorable los aspectos heroico, agónico y transcendente que la caracterizan.

La Quinta Sinfonía de Shostakóvich presentada en la segunda parte del concierto demostró ser una obra particularmente adecuada para la batuta de Muti. Su estructura clasicista (el primer movimiento es en forma sonata) y su organización basada en un control extremado de la forma, coinciden con la gran capacidad que tiene el director en saber valorar y controlar cada uno de los aspectos que contribuyen a edificar la organización formal presente en cada movimiento de una composición sinfónica. Por este motivo el logro mayor, dentro de una lectura magistral de la obra entera, fue la realización del “Largo”, en el qué Muti destacó, con elegancia y soberbio control de los planos orquestales, el complicado entramado creado por los tres temas principales, así como la original división de la cuerda en ocho partes separadas.

Las ovaciones y los largos aplausos del público dejaron paso a la obertura de la verdiana Forza del destino ofrecida como propina. La perfección de la orquesta, así como su transparencia y contundencia de sonido convirtieron la pieza en un poema sinfónico en miniatura, dejando sin embargo inalterada, gracias a la familiaridad de Muti con el repertorio verdiano, su especifica función teatral.

  

Gian Giacomo Stiffoni

 

Pie de foto: Muti frente alla Chicago Symphony Orchestra

Crédito: Silvia Lelli