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19.V.12 Ópera superada

París. Opéra comique. 19-V-2012 Marco Stroppa: Re Orso Aforo: 1.248 Asistencia: 99%       París. Opéra comique 19-V-2012.  ENSEMBLE INTERCONTEMPORAIN. RODRIGO FERREIRA, Re Orso. MONICA BACELLI, Ver. RICHARD BRUNEL, dirección escénica. SUSANNA MÄLKKI, directora.   Marco Stroppa: Re Orso   Aforo: 1.248 Asistencia:99%       Por fin tuvo lugar el esperado estreno de ópera de Marco Stroppa en París, tras un año de retraso. En efecto, el que iba a ser el “plato fuerte” de la programación del Agora del Ircam en junio de 2011 tuvo que aplazarse debido a la falta de tiempo por parte de los artistas implicados…

re orso_cuadrada

París. Opéra comique. 19-V-2012

Marco Stroppa: Re Orso

Aforo: 1.248 Asistencia: 99%

 

 

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París. Opéra comique

19-V-2012. 

ENSEMBLE INTERCONTEMPORAIN. RODRIGO FERREIRA, Re Orso. MONICA BACELLI, Ver. RICHARD BRUNEL, dirección escénica. SUSANNA MÄLKKI, directora.

 

Marco Stroppa: Re Orso

 

Aforo: 1.248 Asistencia:99%

 

 

 

Por fin tuvo lugar el esperado estreno de ópera de Marco Stroppa en París, tras un año de retraso. En efecto, el que iba a ser el “plato fuerte” de la programación del Agora del Ircam en junio de 2011 tuvo que aplazarse debido a la falta de tiempo por parte de los artistas implicados para acabar certeramente el espectáculo. No es de extrañar por tanto que todas las miradas del circuito de creación musical contemporáneo estuviesen pendientes de hasta el más mínimo detalle de Re Orso el día de su estreno.

La obra parte del poema homónimo de Arrigo Boito –el gran libretista de Verdi– adaptado como texto dramático por Cathérine Aillound-Nicolas y Giordano Ferrari. Dio vida al sátrapa protagonista el contratenor Rodrigo Ferreira, tan esmerado vocalmente como su antagonista Monica Bacelli, en el papel del gusano vengador. A ellos y al resto del elenco vocal se les sumaba una electrónica fantasmagórica, que a lo largo del tiempo fue ganando espacio hasta dibujar, casi en solitario al final de la ópera, un imaginado mundo vocal de los muertos.

En un único arco temporal de hora y veinte minutos, la obra arribó a buen puerto, si bien la sección central resultó especialmente peligrosa. Así, la pretendida orgía de sangre y sexo con la que culminaba la primera parte llevó incluso a los músicos del foso a la escena, en una danza dionisíaca. Creíamos que la ópera parecía transmutarse grotescamente en La Passion selon Sade de Sylvano Busotti, dado el desmadre all’italiana que se vivió. Por suerte, una marcada cesura desde la electrónica abrió las puertas a un último trayecto musical especialmente transparente, que equilibró inteligentemente el total formal. Por otra parte, las líneas vocales cantadas resultaron en general bellas y refinadas, si bien algunos pasajes hablados, como la introducción narrativa de la obra, resultaron difícilmente comprensibles dada su pulverización fonética repartida entre cantantes y actores.

En definitiva, y pese a algún pasaje altamente comprometido, Stroppa consiguió convencer al público con su propuesta, y salir airoso de un compromiso que con el consabido retraso le había puesto el listón todavía más alto.

 

José L. Besada

 

Crédito de la foto: Elisabeth Carrecchio