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BRUCKNER

SINFONÍAS Nº 7 y 9 Radio Sinfonieorchester Stuttgart des SWR. Kurt Sanderling, Carlo Maria Giulini, directores Hanssler Classic 94 604 DDD CD1 71:14 CD2 62:18 1996, 1999 Sonido: **** / Valoración: *** Distribuidor: Diverdi     Antes de convertirse en el instrumento de uno de los ciclos fonográficos brucknerianos más iconoclastas de las últimas décadas (Hanssler/Norrington), la Orquesta de la Radio de Stuttgart de la SWR ha sido el medio de expresión de brucknerianos legendarios como Carl Schuricht, Sergiu Celibidache, Kurt Sanderling o Carlo Maria Giulini. El presente álbum doble reúne a estos dos últimos directores en sendos registros realizados…

A BrucknerGiuliniSINFONÍAS Nº 7 y 9

Radio Sinfonieorchester Stuttgart des SWR. Kurt Sanderling, Carlo Maria Giulini, directores

Hanssler Classic 94 604 DDD CD1 71:14 CD2 62:18 1996, 1999

Sonido: **** / Valoración: ***

Distribuidor: Diverdi

 

 

Antes de convertirse en el instrumento de uno de los ciclos fonográficos brucknerianos más iconoclastas de las últimas décadas (Hanssler/Norrington), la Orquesta de la Radio de Stuttgart de la SWR ha sido el medio de expresión de brucknerianos legendarios como Carl Schuricht, Sergiu Celibidache, Kurt Sanderling o Carlo Maria Giulini. El presente álbum doble reúne a estos dos últimos directores en sendos registros realizados para el sello Hanssler en los años noventa.

Tanto Sanderling (1912-2011) como Giulini (1914-2005) fueron brucknerianos devotos pero selectivos: del prusiano conservamos repetidos testimonios de la Tercera, Cuarta y Séptima, mientras el italiano revisitó incansablemente las tres sinfonías finales. Una exclusividad que en ambos casos garantizaría resultados musicales de una especial solvencia.

Con unos ocho registros “piratas” a sus espaldas, realizados entre 1977 y 2000, la Séptima de Sanderling editada por Hanssler (1999) tiene como principal virtud haber sido grabada (en vivo) de forma oficial y en condiciones técnicas óptimas (además de ser prácticamente la única disponible en el mercado). En comparación con el único de estos registros que ha llegado a mis oídos -el dirigido a la Orquesta Sinfónica de la Radio Danesa de 1977, una auténtica epifanía musical que en su parsifaliana incandescencia rememora las gestas musicales de los grandes celebrantes brucknerianos de una era terminada- la que aquí comentamos ofrece un perfil igualmente parsifaliano a partir de una orquesta un punto menos entregada. Una solo relativa falta de entrega, achacable más bien a la irreversible marcha de los tiempos que a una reprobable actitud por parte de los músicos de Stuttgart, pero que permite no obstante vislumbrar la prodigiosa comunión de Sanderling con el compositor austríaco en tiempos de ateísmo bruckneriano.

La Novena del maestro italiano (1996) constituye el tercero y último de sus registros oficiales de esta obra, y formó parte de un proyecto en el cual se enmarcaría la grabación en vídeo (realizada un día antes del registro fonográfico) disponible en el sello ArtHaus Musik. El magisterio desplegado en esta lectura es indudable, pero en este caso la grabación encuentra una dura competición en el propio Giulini, o mejor dicho, en la fuerte personalidad de las orquestas que antecedieron a la de Stuttgart en el registro de esta obra. La servida por la Sinfónica de Chicago (actualmente disponible en EMI únicamente a través del recopilatorio The Chicago Recordings, 1976) se beneficia de una gravedad y un peso sonoro que confieren a la obra una apariencia ultraterrena. La ofrecida junto a la Filarmónica de Viena (DGG, 1988) es sencilllamente una versión de referencia: un registro en el que el director se eleva como un médium capaz de aunar voluntades al frente de un sensacional equipo de músicos que abordan la obra con una libertad y un mimo dignos de una agrupación camerística. O también una demostración en términos sensibles de ese epíteto tan frecuente en las sinfonías brucknerianas –Feierlich-, evocador tanto del gozo humano como del divino. La lectura realizada en Stuttgart encuentra una traducción sonora sobria y ordenada y como no podía ser de otro modo es portadora de una sabiduría bruckneriana comparable al de los registros anteriores, pero al resultar menos individualizada que aquéllas cabe recomendarla únicamente en un digno segundo lugar, al menos por detrás de la irrepetible versión vienesa.

 

Rafael Fernández de Larrinoa