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19.II.2012. El encantador de orquestas

El encantador de orquestas. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 19-II-2012. Gustav Mahler: Kindertotenlieder (Canciones a la muerte de los niños). Sinfonía nº 1, en re mayor “Titán”.   Madrid. OCNE. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 19.II.2012.     ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA. NICOLA LUISOTTI, director. DIETRICH HENSCHEL, barítono.   Gustav Mahler: Kindertotenlieder (Canciones a la muerte de los niños). Sinfonía nº 1, en re mayor “Titán”.     Aforo: 2.293 Asistencia: 97%   No pasó ni muchísimo menos inadvertida la figura de Nicola Luisotti por la ONE. Y es que tristemente, sólo en rarísimas ocasiones tiene la oportunidad el público del Auditorio…

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El encantador de orquestas. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 19-II-2012. Gustav Mahler: Kindertotenlieder (Canciones a la muerte de los niños). Sinfonía nº 1, en re mayor “Titán”.

 

1 MADRID_02-19-12_DIETRICH_HENSCHELMadrid. OCNE. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica.

19.II.2012.

 

 

ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA. NICOLA LUISOTTI, director. DIETRICH HENSCHEL, barítono.

 

Gustav Mahler: Kindertotenlieder (Canciones a la muerte de los niños). Sinfonía nº 1, en re mayor “Titán”.

 

 

Aforo: 2.293 Asistencia: 97%

 

No pasó ni muchísimo menos inadvertida la figura de Nicola Luisotti por la ONE. Y es que tristemente, sólo en rarísimas ocasiones tiene la oportunidad el público del Auditorio Nacional de asistir a un concierto con una orquesta profesional española que realmente disfruta con el director que les dirige. Luisotti fue sin duda uno de estos puntualísimos casos, y cuando esto ocurre es cuando el espectador disfruta el triple.

La gran experiencia lírica del director se hizo patente desde la primera nota de los Kindertotenlieder. Fraseos exquisitos y una comunicación continua con solista y orquesta fueron sus dos piezas clave para llevar a buen puerto una versión cargada de intensidad emotívica. El gesto clarísimo de Luisotti con calculados ritardandi y tempi continuamente flexibles le dieron un dinamismo único a la obra de Mahler. Aún encontrándose con una orquesta perezosa en determinados accelerandi, nuestro director no tenía apuros en ampliar el gesto y demandar así más atención a los músicos, quienes respondían instintivamente. A pesar de este colchón armónico construido a la perfección, el barítono Dietrich Henschel no logró estar a la altura en cuanto a la dinámica que la ocasión pedía, pareciendo en muchos momentos estar demasiado acostumbrado al acompañamiento de un piano y no de una orquesta sinfónica. Una vez más, un programa de mano parco en información dejó al público hispanohablante sin traducción y sin poder seguir la letra de estos conmovedores lieder.

Después de leer las líneas dedicadas a Luisotti citando una y otra vez su veteranía operística, la posterior interpretación de la Sinfonía nº 1 de Mahler añadía cierta curiosidad, ya que comprobaríamos in-situ su habilidad conductora en una obra enteramente instrumental y de gran magnitud. Quiso llevar a su campo esta sinfonía intentando plasmar la teatralidad de la ópera en ella, y no sólo lo consiguió, sino que realmente convenció de que era así como tendría que ser siempre. Convirtió su versión de la Sinfonía “Titán” de Mahler en un grandísimo Poema Sinfónico que hablaba por sí solo en cada fraseo de su música. Gestos exagerados buscando la implicación de cada una de las secciones de la orquesta funcionaron a la perfección de principio a fin.

Verlo dirigir recordaba a la famosa caricatura realizada por Hans Schliessmann del mismísimo Mahler en directo. En ocasiones, cómico, pero siempre sin perder un ápice de efectividad en sus movimientos. Velada inolvidable gracias a una conexión triangular sublime entre director, orquesta y público.

 

Luis Miguel García Bailón