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23.II.2012. Prolífica Latinoamérica

Prolífica Latinoamérica. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 23-II-2012. Silvestre Revueltas: Sensemayá. La noche de los mayas. Heitor Villa-Lobos: Concierto para guitarra y orquesta. Alberto Ginastera: Estancia (suite de ballet). Panambí (suite de ballet).   Madrid. OSM 30º. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 23.II.2012.      ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID. EDUARDO PORTAL, director. JUAN MANUEL CAÑIZARES, guitarra.   Silvestre Revueltas: Sensemayá. La noche de los mayas. Heitor Villa-Lobos: Concierto para guitarra y orquesta. Alberto Ginastera: Estancia (suite de ballet). Panambí (suite de ballet).     Aforo: 2.293 Asistencia: 95%   Si la anterior propuesta de la OSM nos trasladaba a las tierras checas de finales del siglo XVIII,…

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Prolífica Latinoamérica. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. 23-II-2012. Silvestre Revueltas: Sensemayá. La noche de los mayas. Heitor Villa-Lobos: Concierto para guitarra y orquesta. Alberto Ginastera: Estancia (suite de ballet). Panambí (suite de ballet).

 

1 MADRID_02-23-12Madrid. OSM 30º. Temporada 2011/2012. Auditorio Nacional. Sala Sinfónica.

23.II.2012. 

 

 

ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID. EDUARDO PORTAL, director. JUAN MANUEL CAÑIZARES, guitarra.

 

Silvestre Revueltas: Sensemayá. La noche de los mayas. Heitor Villa-Lobos: Concierto para guitarra y orquesta. Alberto Ginastera: Estancia (suite de ballet). Panambí (suite de ballet).

 

 

Aforo: 2.293 Asistencia: 95%

 

Si la anterior propuesta de la OSM nos trasladaba a las tierras checas de finales del siglo XVIII, en esta ocasión, la orquesta residente del Teatro Real brinda a su público del Auditorio Nacional un viaje atrayente hacia el destacado mundo de la composición sinfónica hispanoamericana de principios de siglo XX.

Sensemayá, sin duda la pieza más célebre del violinista y compositor mejicano Silvestre Revueltas, fue la primera obra interpretada y donde pudimos disfrutar de un carácter indígena genialmente conseguido, a pesar de pequeños desajustes en los continuos cambios de compases regulares a irregulares y viceversa.

Seguidamente, y después de una importante reducción en la plantilla orquestal, el guitarrista Juan Manuel Cañizares hizo su aparición en el escenario. Su sonido desgarrado y propio del mundo del flamenco de donde Cañizares viene no fue quizá el perfil sonoro que Villa-Lobos hubiese querido para su Concierto de guitarra y orquesta, y es que el destacado “duende” de Cañizares no fue suficiente como para obviar la falta de claridad en los pasajes rápidos de la partitura. Además, ni si quiera la tremenda disminución orquestal, ni la amplificación sonora que la guitarra tenía a base de micros, ni la orquesta tocando en el más delicado pianissimo, fueron ventajas suficientes para que Cañizares alcanzase un sonido mínimamente solista, provocando en numerosos casos la incertidumbre de quién acompañaba a quién. Solamente en la cadencia del segundo movimiento se pudo apreciar el verdadero protagonismo por parte del guitarrista flamenco.

Las dos suites de ballet de Ginastera que se escucharon después (Estancia y Panambí) sirvieron de preparación anímica para lo que fue el apogeo de la velada: La Noche de los Mayas, de Silvestre Revueltas. Los drásticos cambios de carácter entre movimientos, las virtudes descriptivas de la música y el marcado protagonismo de la percusión, propio todo ello de las dos suites escuchadas de Ginastera, se vio incrementado más aún en la última obra programada de Revueltas. Ni más ni menos que trece percusionistas es el número demandado por el compositor para llevar a cabo la interpretación de esta majestuosa pieza. Gran reto de concentración y energía para director y orquesta que acabó en una gran ovación por parte del público del Auditorio.

 

Luis Miguel García Bailón

 

Crédito: Amancio Guillén