Audioclasica

O’REGAN

ACALLAM NA SENÓRACH: AN IRISH COLLILOQUY National Chamber Choir of Ireland. Paul Hillier, director. Stewart French, guitarra HARMONIA MUNDI HMU 807486 DDD 62:41 AUSTRIA, 2011 Sonido: **** / Valoración: **** Distribuidor: Harmonia Mundi         Confieso que al leer el subtítulo de esta obra de Tarik O’Regan, an Irish Colloquy, me asaltaron las dudas que suelen acompañar a estas creaciones por encargo de índole más o menos “nacional”, donde el abuso del tópico suele ser motor esencial de las mismas. Nada sabía de O’Regan, pero sí de Paul Hillier, el veterano director británico que lleva décadas dándonos buenas noticias. …

A OReganACALLAM NA SENÓRACH: AN IRISH COLLILOQUY

National Chamber Choir of Ireland. Paul Hillier, director. Stewart French, guitarra

HARMONIA MUNDI HMU 807486 DDD 62:41 AUSTRIA, 2011

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribuidor: Harmonia Mundi

 

 

 

 

Confieso que al leer el subtítulo de esta obra de Tarik O’Regan, an Irish Colloquy, me asaltaron las dudas que suelen acompañar a estas creaciones por encargo de índole más o menos “nacional”, donde el abuso del tópico suele ser motor esencial de las mismas. Nada sabía de O’Regan, pero sí de Paul Hillier, el veterano director británico que lleva décadas dándonos buenas noticias. 

Con este pro y este contra abrí el disco y me dispuse a la primera audición de los veinte cortes que, en dos partes, componen este “coloquio” ¡para coro de cámara (cuatro voces por cuerda) y guitarra! Bueno, y una ocasional percusión, que comienza, premonitoria, alternándose con la guitarra en el Prólogo, dando paso a un coro que dialoga con la guitarra con un intervalo de quinta a contratiempo como leitmotiv. Luego, se van sucediendo partes vocales, predominando lo que en historia de la literatura se llamaría “polifonía textual”, entre las voces masculinas y las femeninas, con ocasionales apariciones de las seis cuerdas estableciendo un interesante contrapunto.

Presiden la obra ciertas pinceladas impresionistas en el tratamiento de la guitarra, con células motívicas que se van desarrollando en patrones rítmicos muy marcados en la Segunda Parte, jugando con los acentos, que a veces nos recuerdan al Brouwer más combinatorio (II Interludio). Nada hay de concesiones directas al folclore irlandés (bueno, un espectacular dúo para dos bodhrán, los panderos irlandeses), un punto de buen gusto que alejan el proceso compositivo de tantos homenajes a músicas patrias que acaban siendo un pastiche de poco interés musical. Esto es otra cosa, pero homenaje también, y de los que pueden perdurar, porque está escrito en el siglo XXI con lenguaje de siglo XXI. Una obra original, en todos los sentidos de la palabra, ya que el repertorio de coro mixto con guitarra es una rareza (el Romancero gitano de Castelnuovo-Tedesco es de 1951; en 1975 Bernardo Juliá escribió el Concierto Juglar, de pretensiones bien distintas a O’Regan, y poco más).

Resumiendo: una gran obra, que no suena a “irlandés”, ni a “celta”, porque una cultura es algo más que un conjunto de tópicos. Por ello, es el mejor homenaje a Irlanda, que cuenta con una nueva pieza de envergadura. Ojalá espolee, además, a otros autores a componer para este inusual conjunto que, por otra parte, asegura que se vaya a tocar más que las composiciones para otras formaciones más difíciles de reunir y montar un concierto. Coros hay, muchísimos, y guitarristas también. Con estos precedentes, el nivel se pone alto.

 

Josemi Lorenzo Arribas