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26.VI.12. El precio del poder

Viena. Staatsoper. Temporada 2011/2012. 26-VI-2012 Giuseppe Verdi: Don Carlo Aforo: 1.709 Asistencia: 99%       Viena. Staatsoper. Temporada 2011/2012   26-VI-2012   RAMÓN VARGAS, RENE PAPE, SIMON KEENLYSIDE, ERIC HALFVARSON, KRASSIMIRA STOYANOVA, LUCIANA D´INTINO. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DANIELE ABBADO, dirección escénica. FRANZ WAELSER-MOEST, director musical.    Giuseppe Verdi: Don Carlo   Aforo: 1.709 Asistencia: 99%     Una nueva puesta en escena de esta gran obra es siempre buena noticia. Se trata tal vez del teatro que, aunque ha incorporado solo en 1932 el título al repertorio, lo ha represenado muchas veces y actualmente lo representa asimismo en la…

DonCarlo Vargas_1_cuadrada

Viena. Staatsoper. Temporada 2011/2012. 26-VI-2012

Giuseppe Verdi: Don Carlo

Aforo: 1.709 Asistencia: 99%

 

 

DonCarlo Vargas_1_cuadrada

 

Viena. Staatsoper. Temporada 2011/2012

 

26-VI-2012

 

RAMÓN VARGAS, RENE PAPE, SIMON KEENLYSIDE, ERIC HALFVARSON, KRASSIMIRA STOYANOVA, LUCIANA D´INTINO. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DANIELE ABBADO, dirección escénica. FRANZ WAELSER-MOEST, director musical. 

 

Giuseppe Verdi: Don Carlo

 

Aforo: 1.709 Asistencia: 99%

 

 

Una nueva puesta en escena de esta gran obra es siempre buena noticia. Se trata tal vez del teatro que, aunque ha incorporado solo en 1932 el título al repertorio, lo ha represenado muchas veces y actualmente lo representa asimismo en la forma original francesa en cinco actos (en este caso se ha elegido la italiana en cuatro).

La propuesta de Daniele Abbado es interesante, oprimente y opresiva como debe ocurrir y cuenta con un buen trabajo sobre los personajes solitarios, aislados, asustados ante una maquinaria de poder que los tritura (incluso al rey, en su gran escena con el Inquisidor, y a costa de su vida personal). No hay  nada “subversivo”‘ por lo que a varios no les ha gustado. Lo que ha gustado, no se entiende el motivo, es la tediosa batuta del director de la casa, Franz Waelser-Moest. Con una orquesta semejante se tiene garantizado un sonido perfecto, pero no hay que limitarse a estirar algunos tiempos y dar volumen a los famosos finales de escenas y actos verdianos. El coro ha cumplido de forma extraordinaria, preparado esta vez por Thomas Lang (no se acaban de comprender las causas de que haya al mismo tiempo dos directores o preparadores de este cuerpo estable). En el reparto se ha logrado un equilibrio bastante raro, aunque la palma se la hayan llevado el Posa de Simon Keenlyside, cantante y actor de nivel superior en una labor memorable, y el Filippo de Rene Pape, que ha elegido el camino nada convencional de ser extrovertido cuando no hay otro remedio pero supo cantar su gran soliloquio de forma contenida, algo que al director al parecer se le escapa. Ramón Vargas es un buen protagonista, musical y responsable, aunque su instrumento resulte demasiado liviano para la parte; como actor apenas llega al suficiente. Luciana D’Intino ha exhibido un estado vocal mucho mejor que en sus recientes apariciones en Eboli, personaje que ha llevado a buen puerto en todos los aspectos. Eric Halfvarson fue un Inquisidor sin acusar casi la fatiga vocal de otras veces y su apariencia cotidiana resaltaba lo siniestro de su papel. Krassimira Stoyana fue muy aplaudida tras su aria: se trata de una verdadera profesional, pero el timbre y el canto resultan demasiado “impersonales” y si llega a los graves que la parte le exige en algunos momentos sus agudos y medias voces, lo mejor que siempre ha ofrecido, parecieron un tanto fijos (poco felices particularmente en el cuarteto del tercer acto). Todos los comprimarios fueron muy correctos, aunque el monje de  Dan Paul Dimitrescu resultaba insuficiente en el grave y tenso en el agudo. 

 

Jorge  Binaghi

 

Fotografía: Ramón Vargas en el papel de Don Carlo.

Crédito: Wiener Staatsoper / Michael Pöhn