Audioclasica

LAUFFENSTEINER – WEICHENBERGER

AUSTRIA 1676 Música para laúd de Lauffensteiner y Weichenberger Miguel Yisrael, laúd Brilliant 94331 DDD 72:12 2012 Sonido: **** / Valoración: **** Distribuidor: Cat Music   Por una decisión que no alcanzamos a comprender, Miguel Yisrael aparece con el apellido materno firmando discos, cuando antes firmó con el paterno (Miguel Serdoura). No alcanzamos a comprender el porqué del confuso cambio, aunque no le restamos legitimidad. Simplemente, que complica el seguimiento, jugando al despiste. Con el primer apellido se reseñó en las páginas de esta revista en un disco titulado Les baricades misterieuses, cuya grabación celebramos por su buena calidad. Yisrael, a partir…

A LauffensteinerAUSTRIA 1676

Música para laúd de Lauffensteiner y Weichenberger

Miguel Yisrael, laúd

Brilliant 94331 DDD 72:12 2012

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribuidor: Cat Music

 

Por una decisión que no alcanzamos a comprender, Miguel Yisrael aparece con el apellido materno firmando discos, cuando antes firmó con el paterno (Miguel Serdoura). No alcanzamos a comprender el porqué del confuso cambio, aunque no le restamos legitimidad. Simplemente, que complica el seguimiento, jugando al despiste. Con el primer apellido se reseñó en las páginas de esta revista en un disco titulado Les baricades misterieuses, cuya grabación celebramos por su buena calidad. Yisrael, a partir de ahora. Vale. Y se puede decir que esta es la única “crítica” al disco, si es que es tal, porque todo lo demás es bueno, muy bueno.

Frente al más conocido laúd barroco francés (los Gallot, los Gaultier, Mouton, de Visée) o el alemán (Weiss, Bach), se dedica este disco al correspondiente austriaco, mucho menos conocido. Acierta, pues, con el programa el laudista lisboeta Miguel Yisrael, especialista en el repertorio barroco del instrumento, para el que ha escrito un método y ha creado una colección editorial de partituras. Muy eficazmente, en cuatro páginas de Notas Markus Lutz ofrece un encuadre de estas piezas de Weichenberger (dos Partitas) y Lauffensteiner (tres). De las cinco, cuatro se graban por primera vez.

Todas son danzas que, agrupadas en grupos de cinco o seis, conforman las Partitas (que en otros contextos se llamarían Sonatas y hoy conocemos como Suites), de breve duración, y con una estructura aún no fijada definitivamente. Salvo la única deudora de la escuela francesa, un bello Tombeau de más de cinco minutos de duración firmado por Lauffensteiner.

Un disco de generosa duración, precio inmejorable y notable interpretación. El portugués pertenece a una generación nueva de laudistas que todavía no alcanza los treinta años, cuya carrera se supone larga y brillante, y este tercer jalón discográfico así lo permite presuponer. Hay relevo en el Olimpo del laúd barroco para Anthony Bailes, Hopkinson Smith, o José Miguel Moreno. Poco más se puede pedir.

 

Josemi Lorenzo Arribas