Audioclasica

2 y 4.IX.2012. Wagner ya está aquí…

.. Barcelona. Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu Festival Bayreuth al Liceu 02-IX-2012. Richard Wagner: Lohengrin 04-IX-2012. Richard Wagner: Der fliegende Holländer (versión de concierto) Lohengrin: KLAUS FLORIAN VOGT, ANNETTE DASCH, WILHELM SCHWINGHAMMER, THOMAS J. MAYER, SUSAN MACLEAN. Der fliegende Holländer: SAMUEL YOUN, RICARDA MERBETH, FRANZ-JOSEF SELIG, MICHAEL KÖNIG. BAYREUTHER FESTSPIELORCHESTER UND FESTSPIELCHOR. SEBASTIAN WEIGLE, DIRECTOR.      Aforo: 2.286. Asistencia: 70% (ambos días)   Más de medio siglo después, las fuerzas del Festival de Bayreuth volvían a visitar el escenario liceísta como apertura de la celebración en la Ciudad Condal del bicentenario wagneriano: exposiciones, conferencias y conciertos subrayarán en Barcelona en 2013…

..

Barcelona. Temporada 2012/13. Gran Teatre del Liceu

Festival Bayreuth al Liceu

02-IX-2012. Richard Wagner: Lohengrin

04-IX-2012. Richard Wagner: Der fliegende Holländer (versión de concierto)

Lohengrin: KLAUS FLORIAN VOGT, ANNETTE DASCH, WILHELM SCHWINGHAMMER, THOMAS J. MAYER, SUSAN MACLEAN.

Der fliegende Holländer: SAMUEL YOUN, RICARDA MERBETH, FRANZ-JOSEF SELIG, MICHAEL KÖNIG.

BAYREUTHER FESTSPIELORCHESTER UND FESTSPIELCHOR. SEBASTIAN WEIGLE, DIRECTOR.

 

 

 Aforo: 2.286. Asistencia: 70% (ambos días)

 

Más de medio siglo después, las fuerzas del Festival de Bayreuth volvían a visitar el escenario liceísta como apertura de la celebración en la Ciudad Condal del bicentenario wagneriano: exposiciones, conferencias y conciertos subrayarán en Barcelona en 2013 la presencia del compositor, y el propio teatro de las Ramblas ha incluido en su programación de temporada dos títulos (Rienzi y El oro del Rhin), como sede histórica de la apreciación del músico de Dresden en nuestro país.

Ya el sostenido aplauso inicial indicaba a las claras la expectación reinante: Bayreuth es mucho Bayreuth y la concepción espectacular no defraudó en momentos de gran temperatura escénica, como el tramo final del acto primero, el quinteto que clausura el segundo y la progresión hacia la catástrofe dramática. Y aunque el reparto mostrara algunas debilidades –las limitaciones de registro agudas de la artera Ortrud de Susan MacLean o la discutible proyección y timbre áspero de Wilhelm Schwinghammer como Rey Enrique–, contó con motivos sobrados de regocijo: muy emotivo Thomas J. Mayer en el papel de Friedrich de Telramund, especialmente entonado en el acto segundo, y una pareja protagonista de categoría, escorada hacia lo lírico –así, el dúo inicial del acto tercero– y convincente en la prestación vocal. Pese al timbre de belleza irregular de la Elsa de Annette Dasch y la esporádica inexpresividad de Vogt como Lohengrin, es difícil imaginar, hoy por hoy, un elenco mejor para esta ópera.

Weigle, bien conocido del público barcelonés, consiguió una notable densidad en la cuerda –fin de la segunda escena– y una traducción ajustada del aire ominoso del preludio del acto central, así como buenos ajustes dinámicos y de fraseo en los vientos (sobresalientes los metales al inicio de la escena tercera del acto conclusivo); seguridad y arrollador impulso dramático, contagiado al coro, que se saldaron con ovaciones atronadoras al final de cada acto y de la función en su conjunto.

 

De nuevo la acogida previa a los intérpretes anunciaba la convicción del público de hallarse ante un acontecimiento excepcional: si el gesto de Weigle solo alcanzó en la coda de la obertura la conexión adecuada con la orquesta –al inicio, fluctuante empaste de las maderas–, pronto se disipó la duda de que nos hallábamos ante un Holandés errante difícilmente superable, con verdadero vigor dramático en los dos actos finales.

La vivacidad y rigor de las intervenciones corales y el equilibrio dinámico son factores que aquilataron la prestación del elenco vocal. Superlativa la mezza voce de Benjamin Bruns en la canción del Timonel, recio y bien impostado el Daland de Franz-Josef Selig –que afrontó con valentía su aria del acto segundo–, elegante en el legato y con apenas apuros en la zona aguda Michael König como Erik y con medios sobrados (quizá podría haber logrado mayor emoción en su balada) el rol de Senta en manos de Ricarda Merneth, quien dio sobresaliente réplica en su dúo a Samuel Youn, verdadero protagonista de la noche, al borde de la sobreactuación pero de incontestable poderío vocal. Sencillamente, no recordamos un mejor monólogo ‘holandés’ que el que nos brindó el bajo-barítono coreano.

Confiamos no haber de aguardar otros cincuenta años para saludar al Bayreuther Festspiele entre nosotros: los diez minutos de ovación final y puesta en pie confirman que el hambre de Wagner no se ha saciado en Barcelona…

 

Germán Gan Quesada

 

Crédito: © A. Bofill