Audioclasica

DONOSTIA

INTEGRAL DE LA OBRA PARA VOZ Y PIANO Almudena Ortega,  soprano. Josu Okiñena, piano Warner 5310500752 DDD 4 CD 2003-07 Sonido: *** / Valoración: *** Distribuidor: Warner      A la labor de sellos autóctonos desde Columna Música, La mà de Guido, Verso, Tritó, Arsis o Almaviva en la edición de música españolas y/o con españoles, se ha sumado en los últimos años la proyección de series comerciales de puntuales series comerciales de gigantes discográficos como DGG.  O la recientemente inaugurada serie de música española de Chandos. En esta línea, Warner tampoco ha apartado la mirada y ahora lanza al…

A DonostiaINTEGRAL DE LA OBRA PARA VOZ Y PIANO

Almudena Ortega,  soprano. Josu Okiñena, piano

Warner 5310500752 DDD 4 CD 2003-07

Sonido: *** / Valoración: ***

Distribuidor: Warner 

 

 

A la labor de sellos autóctonos desde Columna Música, La mà de Guido, Verso, Tritó, Arsis o Almaviva en la edición de música españolas y/o con españoles, se ha sumado en los últimos años la proyección de series comerciales de puntuales series comerciales de gigantes discográficos como DGG.  O la recientemente inaugurada serie de música española de Chandos. En esta línea, Warner tampoco ha apartado la mirada y ahora lanza al mercado un cuádruple compacto con la obra vocal de José Gonzalo Zulaika y Arregui (1886-1959), más conocido como el Padre Donostia. 

En la obra del Padre Donostia, la labor musicológica es en ciertos aspectos inseparable de las piezas de creación propia. Ambas de se desarrollaron paralelamente y en estrecha imbricación, de manera parecida a Bartók. Sus investigaciones –recogidas en unas importante serie de artículos- abarcan una multiplicidad de temas que van desde la organología hasta las danzas y las costumbres, aunque su centro fueron siempre las canciones populares. En este terreno el primer fruto importante fue la publicación del Cancionero vasco (1922) con casi 400 melodías. De hecho, a grandes rasgos su actividad participa de la herencia de las sacudidas políticas, sociales y económicas venidas de la constitución canovista de 1876, el desastre del 98 y la brillantez intelectual de las generaciones de 1898, 1914 y 1927. Las dos últimas, y como el propio debate musical entorno a la música española, no le fueron ajenos al Padre Donostia que siguiendo los preceptos de la corriente nacionalista adoptó unas señas de identidad bien definidas en el folclore, al margen de su conocimiento del mundo francés con Debussy y Ravel en cabeza. Su obra comenzó a dar frutos a la par que lo hicieron Nemesio Otaño, Francisco Gascue tanto en conferencias, audiciones, publicaciones y campos de trabajo.

En Donostia confluyen la huella romántica con un estilo conciso que nos llegan gracias a la catalogación de Jorge de Riezu, primer estudioso de la obra del musicólogo y compositor vasco,. A las 134 canciones editadas por Riezu se han añadido las manuscritas inéditas y en el archivo personal del compositor. También se han incluido, en arreglo para voz y piano, las originalmente escritas para voz y guitarra, así como también las que llevan acompañamiento de cuerdas y piano, igualmente transcritas. El cómputo de la integral de canto incluye raíces vascas, gasconas, catalanas, sefardíes, españolas, francesas en una división que las distribuye en canciones folclóricas puras (transcripciones de canciones folclóricas ocasionalmente partiendo del canto popular en directo), canciones folclóricas elaboradas, canciones propias del autor y canciones pedagógicas. De los cuatro compactos los tres primeros son los más atractivos siendo el primero más centrado en las obras de autor y el segundo en las canciones folclóricas elaboradas. Para comprender el alcance musicológico es obligatorio leer las sucintas y explicativas notas de carpeta –sólo en castellano e inglés- que acompañan una edición en la que se echan de menos los cantables.

La edición, por cierto, poco práctica en su formato: estuche en digipack del tipo DVD y la fijación de las cuatro galletas no es la más cómoda ni para su conservación ni por la fricción de cada uno de los cds, propensa a leves rayaduras que perjudiquen tan importante contribución. Hubiera sido mejor un cofre o un estuche en el tamaño habitual, lo que beneficiaría el espacio y ubicación en la estantería de más de un discófilo. Además, la letra de las notas de carpetilla es pequeña incluso para quienes no llevan gafas. Eso sí, hay que felicitar a las entidades financieras vascas que han patrocinado el proyecto o su edición, una filantropía institucional literalmente en peligro de extinción.  

En lo interpretativo la soprano Almudena Ortega alcanza un buen rendimiento logrando una inmediatez y una cantabilidad reseñable. La soprano otorga pleno sentido y veracidad a la palabra cantada a través de una línea de canto cuidada y una buena dicción a pesar de puntuales erratas en vasco y en catalán en las vocales –especialmente las neutras y las abiertas-, aderezadas con gran variedad de colores. Podrían notársele ligeras notas destimbradas y otras calantes en algunos pianísimo por falta de apoyo diafragmático. La compenetración con Josu Okiñena es la deseable, en un acompañamiento intenso, transparente y ajustado. Se trata pues de una nueva gema en la discografía y en la recuperación y difusión del patrimonio nacional, especialmente del vasco. Esperemos que la proyección de este producto salga de las fronteras peninsulares.

 

 

Albert Ferrer Flamarich