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ROSSINI

SIGISMONDO Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Michele Mariotti, director. Barcellona, Peretyatko, Siragusa, Concetti ARTHAUS MUSIK 101 648 2 DVD 164+19 MIN 2010 Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés, español y coreano NTSC 16:9 PCM Stereo, Dolby Digital 5.1 Imagen: **** / Valoración: **** Distribución: Ferysa   Nadie discute que una de las obligaciones del Festival de Pesaro es ofrecer los títulos menos frecuentados de Rossini con los mejores medios disponibles. No cabe duda de que en el caso de Sigismondo se trata de una operación conseguida, hasta el punto de que debería haber suscitado el interés de los teatros…

D Rossini SigismondoSIGISMONDO

Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Michele Mariotti, director. Barcellona, Peretyatko, Siragusa, Concetti

ARTHAUS MUSIK 101 648 2 DVD 164+19 MIN 2010

Subtítulos en italiano, inglés, alemán, francés, español y coreano

NTSC 16:9 PCM Stereo, Dolby Digital 5.1

Imagen: **** / Valoración: ****

Distribución: Ferysa

 

Nadie discute que una de las obligaciones del Festival de Pesaro es ofrecer los títulos menos frecuentados de Rossini con los mejores medios disponibles. No cabe duda de que en el caso de Sigismondo se trata de una operación conseguida, hasta el punto de que debería haber suscitado el interés de los teatros y propiciar al menos una reposición de la producción, haciendo circular la obra. Pero la lógica de las programaciones muchas veces resulta inextricable y por fortuna se realizó un DVD. 

Sigismondo es uno de esos títulos definidos como menores en el catálogo del pesarés. Desde luego, no se puede pretender que sea una obra maestra, pero no es menos cierto que tiene un mayor interés que otras obras como las farsas venecianas en un acto, de mayor presencia discográfica y en los escenarios. En la interesantísima introducción de Reto Müller que se acompaña se revela el interés del libretista por centrarse en el tema de la confusión y el reconocimiento, lo que habría atraído a Rossini, ávido de explorar nuevos territorios musicales. El resultado salta a la vista, con un lenguaje musical mucho más cercano a las óperas napolitanas –de hecho antecede a Elisabetta, regina d’Inghilterra– en su carácter experimental que a las anteriores obras de carácter serio como Aureliano in Palmira o Ciro in Babilonia, que han recibido nueva atención en tiempos recientes. El oído entrenado reconocerá fácilmente melodías posteriormente reutilizadas en Elisabetta, el Barbero, Cenerentola, Torvaldo e Dorliska y Adina, con momentos del Rossini más grande cuando uno menos se lo espera, muy difíciles, incluyendo pasajes de gran virtuosismo.

Richard Bonynge había recuperado la partitura en 1992 con una jovencísima Sonia Ganassi como principal valor vocal en unas funciones de recogió el siempre atento Bongiovanni. Pero se trató de una operación aislada, sin continuidad, y la única opción discográfica. Para esta ocasión Pésaro estrenó la edición crítica encargada a Paolo Pinamonti y escogió un reparto con valores seguros, con pleno dominio del estilo y las exigencias rossinianas.

Daniela Barcellona ha obtenido sus mayores éxitos con los papeles travestidos de Rossini, en particular Tancredi y Arsace. Sin embargo, este Sigismondo es su mejor testimonio hasta la fecha. La intérprete canta como acostumbra de forma impecable, musical, con agilidades precisas y una articulación del italiano perfecta. La diferencia estriba en la actuación. La italiana no se ha distinguido hasta el presente de forma particular en este punto, pero en esta ocasión confiere una intensidad sin precedentes al personaje, retratando con sutileza y credibilidad los estragos de una mente enajenada, gestual y vocalmente. El trabajo realizado por Michieletto ha obtenido un resultado espléndido, sin lugar a dudas uno hito en la carrera de la mezzosoprano.

El timbre de la soprano Olga Peretyatko (Aldimira) es menos distinguido, pero la intérprete es una cantante sólida en continua progresión, como demuestra en todas y cada una de sus intervenciones, y la actriz es estupenda, imprime veracidad a su encarnación. Por su parte, Antonino Siragusa (Ladislao) siempre es un acierto en Rossini. No es un cantante sutil, pero dispara agudos como cañonazos y sabe imprimir todo el dramatismo que la coloratura requiere, lo que no es poco, a pesar del timbre ingrato. También se hacen apreciar Andrea Concetti (Ulderico/Zenovito), Manuela Bisceglie (Anagilda) y Enea Scala (Radoski) en los papeles secundarios.

El otro gran artífice del redescubrimiento de la obra es sin duda el joven director Michele Mariotti, que realizaba su debut en el festival que dirige su padre. Independientemente del dato, es indudable que posee méritos por derecho propio, es un director concienzudo, que se entiende muy bien con su orquesta, excelentemente preparada para resaltar los matices novedosos de la partitura. Tiene los mimbres necesarios para auparse como nuevo talento de la gran escuela de directores líricos italianos.

La puesta en escena de Damiano Michieletto, que sitúa la acción en un manicomio, remitiéndose al tema principal de la obra (la enajenación mental y sus consecuencias), encontró tantas adhesiones como rechazos. Personalmente encuentro que se desarrolla con una coherencia que no siempre se encuentra en las reinterpretaciones modernas, sin entorpecer el desarrollo coherente de la trama a la vez que permite que los cantantes incidan en los aspectos más dramáticos de la obra.

Una edición de referencia para un título desconocido y de escasa discografía.

Raúl González Arévalo