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Fallece Elliott Carter a los 103 años

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Elliott Carter durante la grabación del Doble concierto, en 1961. © Don Hunstein/Lebrecht Music&Arts Fallece el compositor neoyorquino Elliot Carter El compositor Elliott Carter falleció en Nueva York el pasado 6 de noviembre, a los 103 años de edad. Carter era uno de los compositores americanos más importantes y a lo largo de su longeva existencia desarrolló una intensa y prolífica carrera, caracterizada por la búsqueda y exploración constantes. A lo largo de una carrera que se ha extendido durante 75 años Elliott Carter compuso 158 obras. Carter fue introducido en el mundo de la música por su amigo y…

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Elliott Carter durante la grabación del Doble concierto, en 1961. © Don Hunstein/Lebrecht Music&Arts


Fallece el compositor neoyorquino Elliot Carter

El compositor Elliott Carter falleció en Nueva York el pasado 6 de noviembre, a los 103 años de edad. Carter era uno de los compositores americanos más importantes y a lo largo de su longeva existencia desarrolló una intensa y prolífica carrera, caracterizada por la búsqueda y exploración constantes.

A lo largo de una carrera que se ha extendido durante 75 años Elliott Carter compuso 158 obras. Carter fue introducido en el mundo de la música por su amigo y mentor Charles Ives, mantuvo una intensa amistad con Aaron Copland y su música se vio influenciada europeos como Webern o Bartok. Sus primeras composiciones datan de los años 30, en los 40 vieron la luz sus primeras obras maestras como la Sonata para piano. El pasado mes de octubre se estrenó Dialoques II bajo la dirección de Gustavo Dudamel y con Daniel Barenboim al piano. Elliott Carter consiguió desarrollar un lenguaje personal que mezcla los logros del modernismo europeo con aquellas ideas del ultramodernismo americano en un estilo único: una vitalidad rítmica creciente, intensos contrastes dramáticos y una factura innovadora.

Elliott Carter nació el 11 de diciembre de 1908 en Nueva York. Creció en un entorno acomodado y, si bien en casa se educó la sensibilidad artística, no se alentó de manera especial la ambición musical que Carter mostró ya desde joven. Además, Carter se sentía especialmente atraído por la música más actual: asistió al estreno americano de La consagración de la primavera en 1924. Ese mismo año conoció a Charles Ives, juntos acudían a conciertos y solían comentar y analizar las distintas tendencias musicales. Así pues, fue Ives el que, reconociendo su talento musical, introdujo al joven Carter en la música y más concretamente en la música de los ultramodernistas americanos. Se matriculó en la Universidad de Harvard en Literatura inglesa, y a la vez estudió y adqurió los rudimentos musicales (solfeo, piano y oboe). Continuó en la Universidad de Harvard y realizó un MA en Música en el que estudió con Walter Piston, entre otros. Tras esto, marchó a París a estudiar con Nadia Boulanger. De vuelta en Nueva York, en 1935, se dedicó a la crítica musical y a la enseñanza. Sin embargo, su espíritu inquieto y su continua exploración harían que Carter siguera tras su verdadera pasión.

Carter dedicó los siguientes años a la búsqueda y madurez de un estilo compositivo propio además de a mejorar su técnica compositiva. En los primeros ejemplos -el ballet Pocahontas (1939), las obras corales To Music (1937) y The Defense of Corinth (1941), Holiday Overture (1944) se aprecian claras influencias de Aaron Copland, así como reminiscencias de Stravinsky. Otra influencia contemporánea sería el estilo de Ives, Varése, Henry Cowell o Carl Ruggle, que sin embargo, y al menos para Carter, era un estilo encerrado en su propio tiempo. Al igual que las películas de Buster Keaton o Harold Lloyd, respondían a un momento y situación concretos. Los modelos a seguir para Carter eran Schoenberg y Webern. Así, el neoyorquino continuó tejiendo un lenguaje con hilos de la sutileza motívica de Ives pero con la precisión formal propia de la música europea.

La Sonata para piano (1945) y el Cuarteto de cuerdas, n. 1 (1951) representaron la gran aparición de Carter en la escena musical. Esta época culminaría con el Doble concierto para piano, clave y dos orquestas de cámara (1959-61), el Concierto para piano (1964) y el Concierto para orquesta (1969), tres obras que reflejan definitivamente el personal lenguaje de Carter y que amalgama los estilos europeo y americano. Sus cuatro cuartetos de cuerda han sido definidos como las obras más importantes del género desde Bartok y Stravinsky describió el Doble concierto para piano como la primera obra maestra de la música americana.

Durante las décadas de los 70, 80 y 90 Carter continuó por el camino de la experimentación. Si hasta los 70 había sido un compositor constructivista, desde los ochenta su lenguaje evoluciona hacia una mayor transparencia. Se liberó de los sistemas compositivos, lo que quizá fuera la causa de entrar en un período de especial intensidad creativa. Vieron la luz obras de cámara y conciertos, sorprendió con su ópera What Next? (Carter tenía 90 años) y en 1996 se estrenó la emblemática obra Symphonia, uno de los trabajos más sólidos de Carter. Para algunos, sus mejores obras las compuso pasados los 90 años de edad. Se ha definido su música como intelectual y comprometida, en la que, tras una aparente transparencia y simplicidad, reside una gran complejidad. La preocupación de Carter por reflejar el carácter y el comportamiento del individuo dota a su obra de una humanidad en la que el oyente se siente implicado.

En 2008 Carter cumplió 100 años. Celebró su cumpleaños en el Carnegie Hall de Nueva York con el estreno de Interventions. Hubo diversas conmemoraciones alrededor del mundo, entre ellas, la del Tenglewood Festival of Contmeporary Music, que dedicó su programación de 2008 enteramente a la música de Elliott Carter. En España, la ONE dedicó su Carta Blanca al compositor neoyorquino con una intensa programación en la que se incluyeron algunas de las obras más paradigmáticas del compositor, entre ellas Symphonia: sum fluxae pretium spei y el Concierto para oboe, que se interpretaban por vez primera en España.

En el transcurso de su carrera, su labor como compositor fue reconocida en numerosas ocasiones; Carter fue galardonado con el Premio Pulitzer dos veces: por su Cuarteto de cuerda n. 2 (1960) y por el Cuarteto de cuerda n. 3 (1973). También se le otorgaron el Ernst Von Siemens Music Prize y el Prince Pierre Foundation Music Award. Además, fue el primer compositor que recibió la Medalla de las Artes Nacional de los Estados Unidos y uno de los pocos compositores seleccionados para el American Classical Music Hall of Fame. El gobierno de Francia ha reconocido su valía artística nombrándole Comandante de la Orden de las Artes y las Letras, y más recientemente, en septiembre de 2012, Comandante de la Legión de Honor.

La variedad y diversisdad de la música de Carter continuará ejerciendo su influencia en incontables compositores e intérpretes. Elliott Carter será recordado por su brillantez e ingenio, por su gran capacidad de trabajo y por su vitalidad. Instances, composición para orquesta de cámara, será estrenada en febrero de 2013 por la Seattle Symphony.

Katia de Miguel