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DEBUSSY

CLAIR DE LUNE Natalie Dessay, soprano. Philippe Cassard, piano VIRGIN CLASSICS 730769-2 DDD CD 72:58 2012 Sonido: **** / Valoración: **** Distribución: EMI   Natalie Dessay no está particularmente asociada al impresionismo francés, habiendo forjado su carrera fundamentalmente sobre el belcanto italiano y el romanticismo francés de la segunda mitad del XIX. Sin embargo, en una vuelta de tuerca esta fascinante artista sorprendió a todos con una lectura inesperada, moderna y muy atractiva de Mélisande.  Siguiendo la senda abierta con la única ópera compuesta por Debussy, la soprano francesa contribuye a la celebración del 150º aniversario de su nacimiento grabando…

A Debussy ClaireCLAIR DE LUNE

Natalie Dessay, soprano. Philippe Cassard, piano

VIRGIN CLASSICS 730769-2 DDD CD 72:58 2012

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribución: EMI

 

Natalie Dessay no está particularmente asociada al impresionismo francés, habiendo forjado su carrera fundamentalmente sobre el belcanto italiano y el romanticismo francés de la segunda mitad del XIX. Sin embargo, en una vuelta de tuerca esta fascinante artista sorprendió a todos con una lectura inesperada, moderna y muy atractiva de Mélisande. 

Siguiendo la senda abierta con la única ópera compuesta por Debussy, la soprano francesa contribuye a la celebración del 150º aniversario de su nacimiento grabando su primer recital de canciones con piano. Se trata de obras de juventud (década de 1880), cuatro de ellas inéditas –no sólo el barroco y el belcanto deparan sorpresas desconocidas– incluyendo la canción más breve (Le Matelot qui tombe à l’eau) y la más extensa (Les elves) de todo el catálogo del compositor. La mayoría de las piezas fueron compuestas para Marie-Blance Vasnier, amante de juventud y cantante aficionada con una tesitura particularmente alta que conviene en consecuencia a los medios de la Dessay.

Es cierto que hace tiempo que la voz de la soprano francesa muestra signos evidentes de deterioro, el agudo es empujado y ocasionalmente suena estridente, pero la artista sigue siendo aguda en su interpretación, con intuiciones dramáticas insospechadas. Lejos de recurrir al Debussy lánguido y vaporoso, traza un panorama rico y variado, que pasa del retrato nervioso (casi neurótico) a los abandonos más líricos y sensuales. La coloratura resulta expresiva en La Romance d’Ariel; el canto es todo lo sugerente que debe en Apparition y En sourdine, mientra que el Rondel chinois destila todo el Orientalismo fin-du-siècle aún en boga. Imposible no evocar a otra soprano ligera francesa indispensable en la chanson de los siglos XIX y XX, la gran Mady Mesplé, tan moderna en su día en este repertorio como hoy la gran Natalie, que se diferencia netamente de su antecesora al resultar más incisiva y menos ingenua.

La Damoiselle élue es un broche de cierre brillante para el recital. La Jeune Choeur de Paris suena simplemente espléndida, mientras que magnífica es también la contribución de la mezzo Karine Deshayes. La ausencia de orquesta permite apreciar los matices más frágiles de las líneas vocales, normalmente difíciles de ofrecer para unas intérpretes en competición con la orquesta. Por su parte, Philippe Cassard es el alma mater del recital, no sólo por su estrecho entendimiento con la cantante, a la que indudablemente ha espoleado hasta dar lo mejor de sí misma, sino por derecho propio. Fue él quien se hizo con las cuatro canciones inéditas propiedad de un anónimo mecenas de las artes (sí, todavía quedan). Su entusiasmo por el proyecto es patente en el mimo con el que trata la parte del piano en cada una de las piezas, diferenciando atmósferas y matizando el carácter de todas ellas. 

 

Raúl González Arévalo