Audioclasica

18.XII.2012. Memorable

    Milán. Teatro alla Scala. Temporada 2012/2013    18-XII-2012   JONAS KAUFMANN, ANJA HARTEROS, EVELYN HERLITZIUS, RENE PAPE, TÓMAS TÓMASSON, ZEILJKO LUCIC. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. CLAUS GUTH, dirección escénica. DANIEL BARENBOIM, director musical .  Wagner: Lohengrin   Aforo: 2.222 Asistencia: 99%   Con semejante inauguración la Scala lo tiene difícil para los títulos sucesivos. Aun concediendo que la nueva puesta en escena de Guth no convenza a todos por igual (a nosostros nos resulta a ratos intensa y en otros francamente cuestionable por interpretación ‘piscologística’ y por incoherencias espaciales, y lo de menos –pero no indiferente– es…

Lohengrin cuadrada 

 

Lohengrin cuadrada

Milán. Teatro alla Scala. Temporada 2012/2013 

 

18-XII-2012

 

JONAS KAUFMANN, ANJA HARTEROS, EVELYN HERLITZIUS, RENE PAPE, TÓMAS TÓMASSON, ZEILJKO LUCIC. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. CLAUS GUTH, dirección escénica. DANIEL BARENBOIM, director musical .
 

Wagner: Lohengrin

 

Aforo: 2.222 Asistencia: 99%

 

Con semejante inauguración la Scala lo tiene difícil para los títulos sucesivos. Aun concediendo que la nueva puesta en escena de Guth no convenza a todos por igual (a nosostros nos resulta a ratos intensa y en otros francamente cuestionable por interpretación ‘piscologística’ y por incoherencias espaciales, y lo de menos –pero no indiferente– es haber trasladado la acción al siglo XIX y haber convertido a ‘Ortrud’ de la ‘diversa’ en una especie de severa institutriz ambiciosa, con similitudes de Cosima Wagner, o considerar a Elsa una desquiciada total y a Lohengrin un joven que se busca y no se encuentra) se trata de un trabajo meditado y no muy arbitrario. Pero lo que aquí se impone es la versión musical. Los cuerpos estables demostraron una solidez y calidad por otra parte incuestionables, pero que a veces no brillan como deberían. La batuta de Barenboim (y la dirección del coro de Bruno Casoni) seguramente no son extrañas al resultado. El maestro estuvo en una de sus noches operísticas más felices recordando lo que es ser un verdadero concertador, perfectamente al tanto de las voces que tenía a su disposición y acompañándolas y mimándolas sin por eso ceder un ápice en una interpretación riquísima en detalles, dinámicas y tiempos absolutamente ideales. Sin Kaufmann sería difícil que esta concepción peculiar del caballero del Grial pudiera sostenerse: además de un tour de force actoral su canto fue de una calidez, virilidad y delicadeza que hacen de este personaje, junto con el de Florestán y don José, sus encarnaciones más acabadas, dignas de pasar a los anales del canto lírico en este siglo. Harteros, felizmente recuperada de su indisposición, le dio una réplica equivalente: su Elsa fue de una homogeneidad de registros, una belleza tímbrica, un fraseo y una intepretación simplemente ideales. Herlitzius es una soprano spinto (para dramática le falta el grave, y en un papel prácticamente ‘Falcon’ esto es importante), de agudo fácil pero áspero, y una artista que echa el resto en cada personaje, con lo que esta autoritaria Ortrud estuvo muy bien servida. Pape ha cantado el Rey desde hace mucho y tal vez se note alguna incomodidad o rastros metálicos en el agudo, pero la propiedad de canto y acción son admirables. Tómasson fue el anillo más débil (en sus orígenes un bajo, no estamos seguro de que su decisión de cambiar al registro baritonal no vaya a pasarle factura: aunque en mejor forma que el día de la transmisión televisiva, su agudo sigue siendo un punto débil. Por lo demás, cantó y actuó bien). Lucic brilla tal vez más en otros roles que el Heraldo: aquí pareció tener menos volumen y un timbre más liviano que el habitual en él, pero sirvió sobradamente su parte. Los pocos comprimarios cumplieron decorosamente y los papeles mudos (el hermano-cisne, en la actualidad y en la infancia, y la pequeña Elsa permanentemente corregida en sus lecciones de piano por la terrible Miss Ortrud) cumplieron con creces sus respectivos cometidos. Al final, flores para todos, pero los aplausos más intensos fueron para el director, los protagonistas y tal vez Herlitzius (carecemos de un cronómetro y quien esto escribe no piensa que un segundo más de aplauso signifique nada, o nada muy importante). Por favor, muchas veladas como esta: con algo así no hay crisis que pueda con la ópera.

Jorge  Binaghi

 

Pie de foto: escena con las cantantes Evelyn Herlitzius y Anja Harteros. 

Crédito: Monika Rittershaus.