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20.I.2013. Que cincuenta años no es nada…

    GRAN TEATRE DEL LICEU   20-I-2013     CONCIERTO FINAL DEL CONCURSO VIÑAS. Varios cantantes. ORQUESTA SINFÓNICA DEL GRAN TEATRO DEL LICEU, GUERASSIM VORONKOV, director.   Aforo: 2.292 Asistencia: 80%   Pese a que en los últimos cincuenta años el mundo de la ópera ha experimentado cambios sustanciales –y sin duda todavía son más los que le sobrevendrán de manera inminente–, algunas instituciones sobreviven admirablemente al paso del tiempo. Tal es el caso del Concurso de Canto Francisco Viñas, que este año ha celebrado su quincuagésima edición, lo que lo convierte en uno de los más veteranos de…

 

 

GRAN TEATRE DEL LICEU

 

20-I-2013

 

 

CONCIERTO FINAL DEL CONCURSO VIÑAS. Varios cantantes. ORQUESTA SINFÓNICA DEL GRAN TEATRO DEL LICEU, GUERASSIM VORONKOV, director.

 


Aforo: 2.292 Asistencia: 80%

 

Pese a que en los últimos cincuenta años el mundo de la ópera ha experimentado cambios sustanciales –y sin duda todavía son más los que le sobrevendrán de manera inminente–, algunas instituciones sobreviven admirablemente al paso del tiempo. Tal es el caso del Concurso de Canto Francisco Viñas, que este año ha celebrado su quincuagésima edición, lo que lo convierte en uno de los más veteranos de su género, además de en una referencia de primer orden en el contexto internacional. Por sus sucesivas ediciones han pasado miles de aspirantes, algunos de los cuales han conseguido llevar a cabo una carrera de relevancia en el complicado mundo de la ópera: los nombres de Vicenç Sardinero, Elena Obraztsova, Aprile Millo, Eva Podles, Sumi Jo, Lado Ataneli, Violeta Urmana, Petra-Maria Schnitzer, Zeljko Lucic, Mariusz Kwiecien representan a varias generaciones de concursantes para cuya consagración el éxito en el Viñas supuso un impulso incuestionable. Fundado por Jacinto Vilardell –el yerno del mítico tenor–, sostenido luego por su hija por María Vilardell, y ahora bajo los auspicios del Liceu y de la Fundación Puig, pero también con la contribución de una larga nómina de mecenas públicos, privados e incluso anónimos, el certamen persiste pujante en su objetivo de descubrir y promocionar nuevas voces. Sea por muchos años.

Como siempre, la presente edición se cerró con un concierto final que permitió escuchar a los galardonados y apreciar sus potencialidades. De quienes recibieron premios especiales cumple destacar la competencia técnica de la mezzosoprano rusa Victoria Yarovaya, la musicalidad y el buen gusto de la –todavía junior– soprano georgiana Marina Nachkebiya y, principalmente, la prometedora voz del barítono Valeriu Caradja, un discípulo de Mirella Freni que a nuestro juicio habría merecido más alta suerte en la clasificación. El segundo premio fue otorgado al barítono mongol Amartuvshin, quien ofreció una convincente interpretación de la cavatina de Aleko y, sobre todo, del “Cortigiani, vil razza dannata” de Rigoletto. El concierto se cerró con la actuación de los dos ganadores ex aequo: el barítono polaco Michal Jakub Partyka evidenció la ductilidad de una voz con notables virtudes para el lied pero también variados problemas de colocación y de proyección; y Katerina Tetryakova, soprano lituana de trayectoria más consolidada –canta habitualmente en la Ópera de Hamburgo–, quien lució primero sus habilidades para la coloratura en una sugerente interpretación de “Mein Herr Marquis” de Die Fledermaus y luego su capacidad para el lirismo en una bien trabajada “È strano” de la La traviata. Antes del intermedio, y de manera excepcional, la organización había tenido el acierto de convidar a tres cantantes distinguidos en ediciones pasadas y que andan ya en plena carrera: el barítono Markus Eiche, quien ofreció una versión destacable del Es ist genug del Elias de Mendelsohn; el tenor Antonio Gandía, que volvió con el aria que le dio el triunfo en 2004, el “Ah! lève-toi, soleil” de Gounod y la soprano Albina Shagimuratova, que dejó un interesante “Regnava nel silenzio” de la Lucia donizettiana. En el progreso que los tres han realizado ya y en lo que todavía les queda por delante puede cifrarse la dificultad de una profesión para cuyo impulso las iniciativas como el Concurso Viñas siguen resultando indispensables.

 

Javier Velaza

 

Crédito de foto: © A Bofill