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JAVIER RIBA

ALJIBE DE MADERA Homenaje a Andrés Segovia Javier Riba, guitarra TRITÓ TD0094 DDD 59:07 2012 Sonido: **** / Valoración: **** Distribuidor: Diverdi   No es momento en que a Andrés Segovia le celebren ni reivindiquen su legado los guitarristas, ni tampoco los musicólogos. Cada cosa tiene su momento y este es de revisiones de la herencia del maestro, condición que nadie le discute, desde luego. Pero se han cumplido 25 años de su muerte, y sí hay quien se acuerde de él. Javier Riba, por ejemplo, que a través de piezas dedicadas vinculadas de alguna manera al de Linares (Tárrega,…

B JavierRibaALJIBE DE MADERA

Homenaje a Andrés Segovia

Javier Riba, guitarra

TRITÓ TD0094 DDD 59:07 2012

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribuidor: Diverdi

 

No es momento en que a Andrés Segovia le celebren ni reivindiquen su legado los guitarristas, ni tampoco los musicólogos. Cada cosa tiene su momento y este es de revisiones de la herencia del maestro, condición que nadie le discute, desde luego. Pero se han cumplido 25 años de su muerte, y sí hay quien se acuerde de él.

Javier Riba, por ejemplo, que a través de piezas dedicadas vinculadas de alguna manera al de Linares (Tárrega, Debussy, Pahissa, Falla, E. Halffter, Franco, Arregui, Cassadó, Salazar, Sanjuan y Albéniz) monta un programa lleno de atractivos a fin de reconstruir una biografía musical. Se apoya para ello en siete páginas impecables de estudio introductorio, donde el generoso anecdotario narrado no hace sino esmaltar un contexto histórico bien expuesto y entendido, redactadas por Angelo Gilardino, el compositor italiano que tantas páginas sublimes está produciendo para el instrumento, investigador (ahí su recentísimo libro Andrés Segovia. L’uomo, l’artista), y que recientemente ha dedicado a Javier Riba su Fantasía para guitarra y orquesta titulada Cruces de mayo.

Principia el disco con siete preludios de Tárrega, alguno de ellos quizá las primeras piezas “cultas” que Segovia escuchara de niño. Bonito el homenaje de transcribir el segundo Arabesco de Debussy, pieza que tañera Segovia en su presentación pública en la capital en 1913, con versión propia que se perdió. Algo parecido ocurre con las tres piezas que foman Peacock-Pie de Ernesto Halffter, de las que solo se conserva la primera manuscrita y Riba reelabora y transcribe las dos restantes a partir de la versión a piano a cuatro manos del propio compositor. Interesantes son las referencias al “repertorio oculto” segoviano, esas piezas que nunca tocó en público ni grabó, aunque algunas le fueran dedicadas, como la Cançó en el mar de Pahissa, a decir de Gilardino quizá la primera que le dedicara un compositor no guitarrista (1919). Segovia era muy suyo, lo que puede explicar esta extraña actitud, porque la estética de la pieza es muy del gusto del maestro, pero bueno, como bien se informa en las notas, la relación entre el catalán y el andaluz fue de lo más peculiar. Léanla y de ahí infieran estos sucesos de la intrahistoria de la música. Tres piezas de Falla, conocidas, irrumpen para demostrar la maestría no ya solo del gaditano universal, sino del propio intérprete. Qué fuerza y qué lectura más admirable.

La segunda parte del programa tiene más interés por menos conocida, y se convoca a autores como Pedro Sanjuán, José María Franco, Vicente Arregui y Gaspar Cassadó. Imposible reseñar cada una de ellas, pero ofrecen un repertorio apenas transitado, de caracteres en general deudores de la estética alhambrista, bien sonantes, evocadoras

El tañedor cordobés toca una guitarra “de palillos” construida por Vicente Arias en 1900 y que, según los musicólogos, fue la misma que convirtió a Andrés Segovia, después de escucharla, para abandonar los aires flamencos o aflamencados, y dedicarse a la guitarra fina, la que le daría nombre inmortal. El disco es maravilloso en todos sus aspectos técnicos, acordes a la maestría de Riba, que continúa con acierto su trayectoria con la discográfica Tritó, para la que grabó no ha mucho ese disco sobre Albéniz que deslumbró. El mismo autor con el que se remata esta belleza de registro, ofreciendo Córdoba al caudal previamente grabado.

Josemi Lorenzo Arribas