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20.III.2013. Festival Antonacci

    Temporada Opera. Opéra Comique (Salle Favart) 20-III-2013 ANNA CATERINA ANTONACCI, VITTORIO PRATO, BRUNO DANJOUX. ORQUESTA FILARMÓNICA DE LUXEMBURGO. LUDOVIC LAGARDE: dirección escénica. PASCAL ROPHÉ: director musical   Wolf-Ferrari: Il segreto di Susanna Poulenc: La voix humaine   Aforo: 1.255 Asistencia: 85% Excelente idea. Un díptico sobre algo así como ‘la condición femenina en la primera mitad del siglo XX’, con una rareza para París (prácticamente es estreno la simpática ópera de Wolf-Ferrari tan en su línea de rescate del pasado incluso en la forma de ‘intermezzo comico’ sin negar todo lo que se ha ido agregando y sobre…


 

 

Temporada Opera. Opéra Comique (Salle Favart)

20-III-2013

ANNA CATERINA ANTONACCI, VITTORIO PRATO, BRUNO DANJOUX. ORQUESTA FILARMÓNICA DE LUXEMBURGO. LUDOVIC LAGARDE: dirección escénica. PASCAL ROPHÉ: director musical

 

Wolf-Ferrari: Il segreto di Susanna

Poulenc: La voix humaine

 

Aforo: 1.255 Asistencia: 85%

Excelente idea. Un díptico sobre algo así como ‘la condición femenina en la primera mitad del siglo XX’, con una rareza para París (prácticamente es estreno la simpática ópera de Wolf-Ferrari tan en su línea de rescate del pasado incluso en la forma de ‘intermezzo comico’ sin negar todo lo que se ha ido agregando y sobre todo la lección de los últimos acontecimientos musicales en Italia y Alemania) y la reposición de uno de los títulos fundamentales de Poulenc y de la lírica francesa del siglo pasado, estrenado en esta misma sala. Para hacer de ‘puente’ entre obras aparentemente contrastantes (en las que, sin embargo, la mujer es la marginada, la abandonada o la que se debe esconder) una escenografía parecida (de moderno diseño, obra de Antoine Vasseur), vestuario de gran elegancia y sobriedad (de Fanny Brouste), luces crudas de Sébastien Michaud, con la dirección escénica de Ludovic Lagarde (tal vez demasiado frenética en la primera parte y con una participación del papel mudo de Sante –el notable bailarín y actor Bruno Danjoux- finalmente excesiva) y el protagonismo de la notabilísima Antonacci, capaz incluso de hacer frente a una partitura como la de Wolf-Ferrari que no parece la más idónea para su voz, y luciendo toda su vena irónica y cómica en este autor para pasar a su más conocida y sensacional vena trágica en el ‘monólogo’ de Poulenc, donde no se sabría señalar un pasaje cantado o recitado (ni un gesto –aunque la relación con el teléfono inalámbrico es todo un alarde) mejor que otro. Acertado el celoso marido de la condesa Susana, el joven barítono Vittorio Prato, a veces víctima (como la misma Antonacci en la primera parte) de una concepción ‘sinfonista’ del director Rophé absolutamente desplazada (y en la que insistió, pero sin ‘daños colaterales’ en la obra de Cocteau-Poulenc). La orquesta de Luxemburgo es muy buena y se lució en la obertura de la primera de las obras, y en otros pasajes donde el director no le exigió un volumen exagerado y continuo.

Jorge Binaghi

 

Crédito: Bohumil Kostohryz

 

Pie de foto: Antonacci-Pratto