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Diego Martínez

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Diego Martínez, director del Festival de Música y Danza de Granada. Diego Martínez fue nombrado en abril de 2012 director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en sustitución de Enrique Gámez, quien decidió dejar el cargo tras 12 años de gestión. Nacido en Úbeda, Diego Martínez es profesor de flauta travesera y funcionario de Administración local en Jaén desde 1982. Máster en Gestión Cultural en la Universidad de Barcelona, cuenta con una larga experiencia como gestor cultural: En 1989 creó el Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda y, un año después, fundó el Festival de Otoño de Jaén. En 2005…

DMartinez Presentacion

Diego Martínez, director del Festival de Música y Danza de Granada.

Diego Martínez fue nombrado en abril de 2012 director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en sustitución de Enrique Gámez, quien decidió dejar el cargo tras 12 años de gestión. Nacido en Úbeda, Diego Martínez es profesor de flauta travesera y funcionario de Administración local en Jaén desde 1982. Máster en Gestión Cultural en la Universidad de Barcelona, cuenta con una larga experiencia como gestor cultural: En 1989 creó el Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda y, un año después, fundó el Festival de Otoño de Jaén. En 2005 puso en marcha el Festival de Jazz de Úbeda. Martínez ha sido director artístico del Teatro-Auditorio de San Lorenzo de El Escorial —que acoge un festival de música en Navidad, otro de música religiosa en Semana Santa y un festival lírico en verano— y del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Asimismo, ha colaborado con la Sociedad Estatal de Exposiciones Internacionales para la organización del Festival de Música Clásica en la Expo de Shanghai de 2010.

Raúl Jiménez. ¿Cómo se incorpora usted a la dirección del festival granadino?

Diego Martínez. Es la primera vez que el Festival de Granada convoca un concurso público –ya que éste tiene como naturaleza jurídica un Consorcio Público- y el año pasado, tras la renuncia del anterior director, Enrique Gámez, el Consorcio consideró conveniente convocar un concurso público para cubrir la vacante. Yo me presenté avalado por mi carrera profesional en el mundo de la música: he sido durante veinticuatro años director del Festival de Música de Úbeda, era Director del Archivo Manuel de Falla, soy funcionario de la administración y, tras un proceso de selección, fui convocado un veintiocho de abril para incorporarme un diez de mayo, hace hoy exactamente un año.

R.J. A la luz de su currículo parece Usted la persona idónea para afrontar la dirección de un festival de características como el que nos ocupa.

D.M. Bueno, sobre todo porque en estos tiempos tan complejos que experimentamos, interviene también la experiencia en la gestión de presupuestos públicos y de programas con dificultades económicas y creo que en ese sentido había ahí un perfil interesante. Insisto en que son éstos tiempos difíciles en los que un proyecto tan importante como el Festival de Granada necesita de una gestión delicada ya que, hablamos de presupuestos que han sufrido ostensibles reducciones desde la administración pública y se necesitaba que un director acometiese una serie de iniciativas que pudieran compensar esas menores aportaciones.

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R.J. Entonces ¿Se podría decir, aunque parezca una obviedad, que se buscan nuevos perfiles para nuevos tiempos?

D.M. Siempre con la base en la formación y experiencia en la dirección artística, lógicamente, pero sí, es verdad que los tiempos que corren, y los que se nos avecinan, van a buscar personas para estar al frente de instituciones culturales con un perfil de gestores culturales públicos que sepan manejar estos momentos que requieren iniciativa, compensación de lo privado con lo público, buscar ese equilibrio entre esas dos  maneras de trabajo y administración. En ese sector  llevo moviéndome desde hace muchísimos años y me desenvuelvo con cierta tranquilidad, no me asustan estos momentos.

R.J. Y moviéndonos en este registro ¿Qué encontró a su llegada a la dirección?

D.M . Me encontré con un festival muy consolidado. Desde un punto de vista económico y profesional, el equipo es de lo mejor que podido tener a lo largo de mi carrera profesional, verdaderamente magnífico. El festival tiene solvencia económica, un público muy fiel que lo demuestra cada año: la pasada edición se obtuvo un 94% de ventas de entradas, de cara a la edición de 2013 vamos ya por un por un porcentaje del 88% a pesar de las enormes dificultades económicas que experimentamos…

Un proyecto como el Festival de Granada exige una gestión delicada. Hablamos de presupuestos que han sufrido ostensibles reducciones desde la administración pública.

Estas cifras son realmente sorprendentes y las podríamos calificar de históricas. Aunque este año contamos con un presupuesto de aportación pública menor, con una reducción de quinientos mil euros que, eso sí, no ha mermado ni la calidad ni la presencia del Festival. Ahí está, por ejemplo, una nueva etapa experimentada en los Cursos Manuel de Falla que amplían su oferta educativa más allá del verano, prolongándose desde marzo hasta noviembre. Eso es lo que me encontré, lo que hemos ido superando poco a poco trabajando de una manera muy intensa todos los profesionales del festival  y ese es el resultado actual, con ese dato tan interesante de que un diez de mayo (a un mes y medio de inicio) nos encontremos con tales datos de ventas, además en un año en que se amplía veintiseismil entradas. Eso nos da satisfacción, tranquilidad y orgullo del trabajo realizado.

R.J. Ha mencionado que se trata de un público muy fiel ¿de qué tipo de perfil estamos hablando?

D.M. Hablamos de un público muy interesante que combina la pasión por la música con algo más. Es éste un festival patrimonial, en el que uno no solamente acude a escuchar música, sino a disfrutar de un espacio realmente excepcional. Este tipo de festivales hay pocos en Europa; al final, las grandes citas –Salzsburgo, Edimburgo, etc. – albergan los conciertos en teatros y auditorios, con mayor o menor belleza, pero que no dejan de ser recintos al uso. Escuchar un concierto en Granada, en el Palacio de Carlos V, en Arrallanes, ver un espectáculo de danza en el Generalife, etc. trasciende lo puramente musical y cultural y se sitúa a otros niveles, desplegando otras sensaciones diferentes a las que se pueden experimentar en un teatro o auditorio. Por tanto, es un público que tiene un componente musical, un componente cultural y al mismo tiempo un componente social y que persigue otro tipo de sensaciones extramusicales.

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R.J. Ahí está, no obstante, la imagen que posiblemente sea emblema y seña de identidad del Festival de Granada, el ver y escuchar un concierto sinfónico en el mencionado Palacio de Carlos V ¿Música y patrimonio son indisociables?

D.M. Así es, aunque Granada es mucho más que eso. Quiero evocar ese descanso en la lonja del Palacio de Carlos V, tomándote una cerveza y contemplando la vega de Granada; el previo de un ballet en el Teatro del Generalife contemplando los castillos del Palacio de la Alhambra; los olores de los Arrayanes contemplando ese maravilloso patio y estanque. Hablamos de sensaciones que solamente se pueden conseguir aquí, y que el público tiene muy asumidas.

R.J. Tratando el tema de los espacios, me da Usted pie a que le formule una pregunta que ya le hice, con ocasión de una entrevista que realicé hace algún tiempo a su antecesor en el cargo, D. Enrique Gámez:  ¿El hecho de que los escenarios que albergan los espectáculos lleguen en ocasiones a ser verdaderos protagonistas, puede comprometer algunos factores artísticos como la acústica, el aforo, etc.?

D.M. El afro, desde luego. Esto es debido a que hay que considerar mediadas como la seguridad o la conservación del patrimonio que no se tienen en salas modernas. En cuanto a la acústica, también. Desde luego, no es lo mismo escuchar un concierto en el Auditorio Nacional o en el mismo Auditorio Manuel de Falla (que goza de una acústica realmente interesante, por cierto) que en el Palacio de Carlos V.

Ver un espectáculo de danza en el Generalife, etc. trasciende lo puramente musical y cultural, desplegando otras sensaciones diferentes a las que se pueden experimentar en un teatro o auditorio

Volvemos a lo mencionado anteriormente, ya que se están aquí evocando sensaciones que trascienden más allá de la acústica, la comodidad o el aforo. Hay un hecho ciertamente sorprendente: cuando se han programado conciertos en el mencionado Auditorio Manuel de Falla, dentro de la programación del Festival, no han funcionado todo lo bien que debían por la calidad de los intérpretes. Esto es prueba de que el público persigue algo distinto a  lo que se ofrece en una temporada o en un concierto ordinario.

R.J. ¿Cuál es la filosofía y cuales los planteamientos estéticos del Festival Internacional de Música y Danza de Granada?

D.M. He sido el primer director del festival que he tenido que elaborar un proyecto para cinco ediciones en el que se incluye una línea de programación. Este año era el único que ya tenía un título porque estaba así determinado con anterioridad, título con el que se trataba de recordar, de una manera un tanto difusa, el milenio del Reino de Granada. En el poco tiempo que he tenido para hacer la programación me he visto obligado a buscar algunos elementos como ese encargo a Jordi Savall acerca de la música en ese período de tiempo. Sin embargo, a partir del año que viene –y esto se podrá ir comprobando– tendremos líneas definidas. Tomando como punto de partida a Manuel de Falla, compositor muy ligado a esta ciudad en la que pasó veinte años de su vida y en la que dejó su gran legado, iremos programando con motivo del centenario de sus obras: en el año dos mil catorce, las Siete canciones; en el año quince, será El amor Brujo; el diez y seis, Noches en los jardines de España; el diez y siete El corregidor y la molinera…  y entorno a esa línea vamos a construir los programas de los próximos años. Por tanto, la próxima edición vamos a dedicarla a la voz, a cómo se ha ido desarrollando a lo largo de la historia, cómo se ha expresado la música vocal a lo largo de los distintos períodos artísticos; en el quince veremos cómo ha funcionado el amor y la pasión entorno a la música, cómo los grandes compositores han experimentado las grandes historias de amor; el Festival del año diez y seis lo vamos a dedicar al piano, etc.

DMartinez FlamencoR.J. ¿en qué consiste la labor de un director, cuáles son sus competencias?

D.M. Es una pregunta interesante. Le hablaré del Festival de Granada, que es en el que estoy en estos momentos. Aquí el director tiene una serie de competencias establecidas por los estatutos del Consorcio del Festival, en los que se sitúa como encargado de desarrollar la programación junto a su equipo para presentarla luego a un Consejo Rector, y normalmente siempre es aprobada. También es la máxima representación del Festival, y esto es importante por tratarse de una cita muy social, es una institución muy querida y muy sentida y el director debe estar en todas las actividades de la ciudad. Yo desarrollo mi trabajo todos los días al frente del equipo, pero luego tengo un trabajo muy importante que tiene que ver con las actividades institucionales que se desarrollan en la ciudad o en la provincia o incluso en Madrid. Luego, el Director también tiene competencias en materia de personal y presupuestaria.

R.J. ¿Podría hablarnos de las distintas extensiones?

D.M. El Festival tiene tres proyectos importantes. El primero es la celebración propia del Festival en el cual el desarrollo de los conciertos tiene lugar fundamentalmente en tres espacios: el Patio de Arrallanes, el Teatro del Generalife y el Palacio de Carlos V. Este año hemos programado un nuevo ciclo de ocho conciertos denominado “Música en palacio”, eligiendo espacios de extraordinaria belleza para albergar música de cámara. Este ciclo queremos desarrollarlo en mayor medida el próximo año porque entendemos que así podremos llegar a una parte de la ciudadanía que normalmente no puede acudir a los conciertos ya que, por imposiciones técnicas, éstos tienen lugar muy tarde (entorno a las diez y media de la noche).

El público es el que pone y el que quita, es quien determina si se trata de una decisión acertada

Así pues, con este nuevo ciclo pretendemos abarcar una nueva franja horaria y hacer partícipes a otra serie de personas. Luego, hay otro proyecto denominado FEX, que es la extensión del Festival hacia la ciudad, en un tono más lúdico y más festivo, integrado este año por casi setenta espectáculos de danza, música, circo, nuevas tecnologías que van hacia espacios abiertos, plazas y rincones de la ciudad y de la provincia. Una de nuestras instituciones patrocinadoras que forman parte del Consejo Rector es la Diputación Provincial de Granada, y atendiendo a sus demandas, el Festival va teniendo cada año presencia en distintas localidades. Este año van a ser once en total, incluyendo la novedad de acudir a Sierra Nevada. El último de los proyectos se identifica con los Cursos Manuel de Falla, proyecto que se incorporó hace cuarenta y cuatro años y que tienen que ver con la formación académica, con la idea de llegar a otro sector. Ya se sabe que Granada es una ciudad muy universitaria y necesitaba de un componente educativo. Este año también los cursos han sufrido una ampliación; comenzamos en el mes de marzo –y quiero que así quede constancia de que la labor del equipo está presente todo el año –con un curso de gestión cultural, otro de escenografía dirigido a estudiantes de arquitectura. En breve presentaremos los cursos que tendrán lugar durante el propio Festival y que tienen que ver con la interpretación musical. Estos son básicamente los tres caminos –son muy claros del Festival– y, yo mismo espero abrir algún otro en los próximos tiempos. Me gustaría poner en marcha una idea que tengo en mente para promocionar los jóvenes valores como cuarta línea de trabajo.

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R.J. Estamos apuntando un crecimiento, a pesar de haber mencionado anteriormente recortes realmente significativos, y que rondan la cifra del medio millón de euros. Esto supone una rebaja del 25% ¿cómo es posible tal expansión?

D.M. Yo creo que en tiempos de crisis lo que tenemos que hacer es trabajar mucho más. Ésta siempre ha sido mi norma porque he trabajado con presupuestos muy limitados tratando de sacar el máximo fruto a esos recursos. Ahora, he tenido la mala suerte de entrar coincidiendo con esa rebaja del 25%, pero sobre esa propuesta, lo que tenemos que hacer es buscar la fortaleza y nuevas iniciativas que engrandezcan la actividad cultural de la ciudad.

R.J. Pasando al terreno los contenidos de la programación, llama la atención de que en esta edición el flamenco se presenta concentrado en la última semana ¿a qué es esto debido?

D. M. Hemos decidió ampliar el Festival una semana más, alterando el formato tradicional para significar la importancia que tiene el flamenco en Granada y Granada en el Flamenco. Tampoco podemos olvidar que en el año veintidós, cuando el flamenco era considerado una actividad menor, se produce un hecho importante con la convocatoria del Concurso de Cante Jondo por iniciativa de una serie de intelectuales como Fernando de los Ríos, Manuel de Falla, Federico García Lorca, etc. que pretendían reivindicar los valores culturales del flamenco. Así, yo también he pretendido significar esa importancia de Granada en el mundo del flamenco. Creo que hemos acertado porque esos cinco espectáculos que mencionaba han sido muy bien acogidos por el público. El año pasado también fueron cinco los espectáculos de flamenco programados, pero nunca se habían puesto juntos, con lo que así se logra esa significación.

R.J. Tenemos a Paco de Lucía en el concierto de clausura ¿puede esto llamar la atención, digámoslo así, de las mentes más conservadoras?

D.M. Bueno, los datos son los datos. El público es el que pone y el que quita, es quien determina si se trata de una decisión acertada, o no, es él. En el caso que nos ocupa, ha dicho rotundamente, que se trata de una decisión acertada. Tener a día de hoy una ocupación del 88%, con unos datos económicos tan sorprendentes, sólo quiere decir que el público ha aceptado este programa. Además, recuerdo hace ya algunas ediciones una clausura a cargo de Joan Manuel Serrat.

R.J. En términos generales, se podría decir que la programación del festival es diversa y equilibrada: hay música de cámara de los siglos XVIII y XIX, sinfonismo romántico, música antigua, flamenco, cabaret, tango, etc. Pero, ¿Qué pasa con la música de estreno?

D.M. Tenemos un estreno de un pianista y compositor que acaba de estrenar  su Segundo concierto para piano y su Sinfonía nº5 a manos de Iván Martín y la Orquesta Sinfónica  de Castilla y León, que es Michael Nyman. De todas maneras, no hay que olvidar que yo me incorporé hace ahora un año y no he tenido el tiempo suficiente para desarrollar un catálogo de estrenos; estos se van a ver, sin lugar a dudas, en los próximos años.