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03.II.2014. El poderoso brazo derecho de Frühbeck

  Invierno 2014. Abono 5. Palau de la Música. Sala Iturbi 03-II-2014 ARCADI VOLODOS, piano. DANISH NATIONAL SYMPHONY ORCHESTRA. RAFAEL FRÜHBECK DE BURGOS, director. Piotr I. Chaikovski: Concierto para piano nº 1 en si bemol menor. Héctor Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14   Aforo: 1.817 Asistencia: 95%     Aunque visiblemente menguado por la edad y por las operaciones que en los dos últimos años ha sufrido, Rafael Frühbeck de Burgos (1933) dirigió de pie todo el concierto en el que debutaba en Valencia la Danish National Symphony Orchestra. Otras veces lo ha hecho sentado en una silla.Su deterioro físico…

 

Invierno 2014. Abono 5. Palau de la Música. Sala Iturbi

03-II-2014

ARCADI VOLODOS, piano. DANISH NATIONAL SYMPHONY ORCHESTRA. RAFAEL FRÜHBECK DE BURGOS, director.

Piotr I. Chaikovski: Concierto para piano nº 1 en si bemol menor.

Héctor Berlioz: Sinfonía fantástica, op. 14

 

Aforo: 1.817 Asistencia: 95%

 

 

Aunque visiblemente menguado por la edad y por las operaciones que en los dos últimos años ha sufrido, Rafael Frühbeck de Burgos (1933) dirigió de pie todo el concierto en el que debutaba en Valencia la Danish National Symphony Orchestra. Otras veces lo ha hecho sentado en una silla.Su deterioro físico en el tiempo que lleva como titular de este conjunto es notable. Obviamente, más lejos queda aún aquel “joven conductor”, Enrique Franco dixit, que superó brillantemente el concierto conmemorativo de los XXV Años de Paz del que muy pronto se cumplirá su cincuentenario. “Frühbeck, o los dictadores”, dijo Francisco Umbral en El País tras su cese como director de la ONE en 1977. A la característica parquedad de gestos del burgalés, el natural cansancio ha añadido que en contadas ocasiones levante el brazo izquierdo. Matizó a los violines con gestos a menos de media altura y solo en los fortísimos alzó esta mano por encima de la cabeza. Su aún enérgico brazo diestro y su penetrante mirada (como se puede apreciar en algunos vídeos editados por los daneses) se bastan para manejar a la orquesta.

Lo más llamativo del Concierto para piano nº 1de Chaikovski fue el caprichoso uso del rubato que en más de una ocasión llegó a detener el tempo. Las secciones del Allegro inicial resultaron inconexas y las líneas melódicas, planas y poco imaginativas. Solo el colorido armónico que Volodos extrajo al piano y su juego con la reverberación del instrumento hizo atractiva la versión. También, una humorística introducción a la sección central del Andantino que resultó ligera y pizpireta. La grandiosidad de la cadencia llevó a una coda muy precisa para solista y conjunto. En agradecimiento a los calurosos aplausos, el ruso ofreció dos bises. Primero, una remozada versión propia de la primera danza de La vida breve. Con algunos toques jazzísticos, muy finos, el piano sonó grande, casi orquestal. Un gesto muy de agradecer dado lo manido del uso de esta pieza como bis. La segunda fue una delicada lectura del primer movimiento del Concierto para oboe en re menor de Marcello.

Los “Ensueños y pasiones” de la Sinfonía Fantástica adolecieron de los mismos problemas de continuidad que el Concierto. “El baile” resultó de poco vuelo, zancadilleado cada vez que se presentía la aparición de Harriet Smithson en forma de idée fixe. La “Escena campestre” no fue muy sutil en dinámicas; sobresalió la exquisitez del clarinetista. A partir de la “Marcha al cadalso” el veterano director desplegó el potencial sonoro de la orquesta, más efectista que efectivo, pues cada clímax no tuvo la tensión preparatoria correspondiente. Tampoco se hizo mucho por desentrañar con sutileza los interesantes y divertidos efectos sonoros con los que Berlioz ilumina el orgiástico final. Un chispeante y brillante requinto le dio inicio. En general, Frühbeck planteó una versión que quiso convencer más por fuerza que con razones y a la vista del éxito cosechado entre el público parece que lo consiguió.

De la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa nos gustó sobremanera la sección grave de la cuerda. Las maderas nos parecieron discretas, aún destacando clarinete y flauta solistas. Al conjunto no le sentaron nada mal unas vibrantes Bodas de Luis Alonso, con exhibición de castañuelas incluida (aunque de mango), que el burgalés ofreció como primer regalo y un delicioso segundo entreacto de la ópera Carmen para finalizar.

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: Per Morten Abrahamsen

Pie de foto: Rafael Frühbeck de Burgos