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06.II.2014. El príncipe triste

    NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE. 06-II-2014 ILDAR ABDRAZAKOV; MICHAIL PETRENKO, SERGEI SEMISHKUR, VLADIMIR OGNOVENKO, OKSANA DYKA, ANITA RACHVELISHVILI, STEFAN KOCÁN. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. DMITRI CHERNIAKOV: director de escena. GIANANDREA NOSEDA: director musical   Alexander Borodin: El príncipe Igor   Aforo: 3.995 Asistencia: 85%   Para su debut en el Met, Cherniakov –sin convencer a todos, como siempre- propuso una lectura interesante pero probablemente forzada en lo que respecta al protagonista y sus campañas. Es difícil creer que un autor que se basa en un poema épico haya considerado que los coros de victoria del…


 

 

NUEVA YORK. METROPOLITAN OPERA HOUSE.

06-II-2014

ILDAR ABDRAZAKOV; MICHAIL PETRENKO, SERGEI SEMISHKUR, VLADIMIR OGNOVENKO, OKSANA DYKA, ANITA RACHVELISHVILI, STEFAN KOCÁN. ORQUESTA Y CORO DEL METROPOLITAN OPERA HOUSE. DMITRI CHERNIAKOV: director de escena. GIANANDREA NOSEDA: director musical

 

Alexander Borodin: El príncipe Igor

 

Aforo: 3.995 Asistencia: 85%

 

Para su debut en el Met, Cherniakov –sin convencer a todos, como siempre- propuso una lectura interesante pero probablemente forzada en lo que respecta al protagonista y sus campañas. Es difícil creer que un autor que se basa en un poema épico haya considerado que los coros de victoria del prólogo deban ser cantados y actuados de forma desganada. Igor no es Boris (por más que se haya recuperado, con otra música de Borodin en principio desechada por Glazunov y Rimski –cuya contribución, con el acuerdo del director musical, se ha procurado disminuir al máximo-, el gran monólogo del último acto que, orquestado por Pavel Smelkov sonaba muy de Mussorgski, pero en todo caso es el único fragmento, ciertamente importante). Noseda suprimió también la obertura que el autor había dirigido en conciertos pero que Glazunov había reconstituido de memoria. Y el resultado es que la ópera pareció por todas esas razones probablemente más coja que habitualmente. La orquesta fue fulgurante, aunque la batuta de Noseda es más adecuada para lo dramático que para lo lírico. El coro realizó una gran labor, de lejos superior a las otras que tuvo a su cargo en las demás funciones presenciadas. Al parecer, Borodin habría preferido que al prólogo siguiera el acto polovtsiano y así se hizo, pero no veo mucho la ganancia (en todo caso, el principio del que ahora es segundo acto parece redundante o un contrasentido). Resultaron mejores los actos 2 y 3 que el prólogo y el primero (el campo de amapolas y los videos del príncipe vencido y desesperado son una buena idea, pero que luego entren y salgan los demás a cantar sus arias o el ballet a hacer unos movimientos improbables de contorsionismo en las célebres danzas –creada la coreografía por el también debutante Itzik Galili- fue muy insatisfactorio como ‘solución’. El grupo de cantantes fue homogéneo en general. Debutaban Dyka (mejor en Yaroslavna que en sus papeles italianos, siempre con un sonido áspero y estridente y un canto que no conoce más que el ‘forte’) y Semishkur (muy buen cantanta, de voz muy ligera y ligeramente blanquecina para Vladimir). El protagonista de Abdrazakov fue lo mejor de la nochem aunque creo que la parte pide más un barítono que un bajobarítono (y en mi opinión el magnífico cantante es más bien un puro bajo cantante). Petrenko hizo un notable Galitsky, pero vocalmente pudo dar más, o al menos pareció tardar en encontrar el ‘foco’ de su voz. Kocán (el Kan) es un hombre joven, elegante y de buen color y centro, pero sus graves y agudos oscilan entre lo insuficiente y lo deficiente. Ognovenko, en cambio, hizo una creación de la parte relativamente secundaria del pillo Skula. Rachvelishvili fue muy buena como Konchakovna, aunque su actuación tiende a la exageración y en su bello timbre oscuro se insinúa muchas veces el vibrato. Bien los demás, con una pequeña mención nostálgica para Barbara Dever en el fugaz papel de la nodriza. El público aplaudió con calor, pero un grupo demostró su desacuerdo con la puesta en escena.

Jorge Binaghi

Crédito: Cory Weaver/Metropolitan opera

Pie de foto: Ildar Abdrazakov