Audioclasica

08.II.2014. ¿Turbulencia o vorágine?

    PARIS. Cité de la Musique 08-02-2014 MARISOL MONTALVO, soprano. DIANA AXENTII, mezzo-soprano. ENSEMBLE INTERCONTEMPORAIN. MATTHIAS PINTSCHER, director. Obras de Scelsi, Schumann, Webern, Pintscher, Kagel, Stravinski, Ravel, Zimmermann, Szymanowski, Garcia Vitoria, Stroppa, Cage, Gabrielli e Ives. Asistencia: 99%   Una de las propuestas para la renovación de la nueva temporada del Ensemble intercontemporain se articula su ciclo de tres fines de semana bajo el lema Turbulences. La idea de Matthias Pintscher es sencilla: un compositor o figura del panorama musical diseña una carta blanca durante tres veladas consecutivas, en la que la música pretende dialogar con otras manifestaciones artísticas,…


 

 

PARIS. Cité de la Musique

08-02-2014

MARISOL MONTALVO, soprano. DIANA AXENTII, mezzo-soprano. ENSEMBLE INTERCONTEMPORAIN. MATTHIAS PINTSCHER, director.

Obras de Scelsi, Schumann, Webern, Pintscher, Kagel, Stravinski, Ravel, Zimmermann, Szymanowski, Garcia Vitoria, Stroppa, Cage, Gabrielli e Ives.

Asistencia: 99%

 

Una de las propuestas para la renovación de la nueva temporada del Ensemble intercontemporain se articula su ciclo de tres fines de semana bajo el lema Turbulences. La idea de Matthias Pintscher es sencilla: un compositor o figura del panorama musical diseña una carta blanca durante tres veladas consecutivas, en la que la música pretende dialogar con otras manifestaciones artísticas, y desplaza en ocasiones su ejecución de las sala de concierto a otros espacios del recinto. El primer fin de semana “turbulento” corrió a cargo de Pascal Dusapin, y el último será supervisado por Bruno Mantovani. A cambio, el propio director de la agrupación se reservó la segunda de las ediciones de la temporada, en febrero. Asistimos a su evento central, al denominado “gran sábado”, en el que un gran concierto se despliega casi hasta la medianoche –toda una proeza teniendo en cuenta los horarios habituales de los conciertos parisinos–. Y decimos gran concierto, porque así se presentaba, cuando en el fondo su estructura era de tres espectáculos relativamente independientes entre ellos, autorreferentes conceptualmente, y separados por sus respectivos descansos.

La primera parte/concierto se articulaba en torno a las Kinderszenen de Schumann –de muy buena ejecución por parte de Hidéki Nagano–, que flanqueaban repertorio del XX y del XXI. Este tipo de propuestas –que se están convirtiendo en moda– son en general muy atractivas, aunque pueden generar algún problema lógico. Por ejemplo, tanto Anahit de Scelsi como los dos bloques de canciones de Webern –espectacular la interpretación de Marisol Montalvo– funcionaron bien en su diálogo con el pianista. A cambio, el Study III for Treatrise on the Veil del propio Pintscher descompensó conceptualmente la propuesta. Ciertamente, la obra es de una enorme belleza sonora, y Hae-Sun Kang la defendió con gran destreza técnica y sutileza desde el balance tímbrico. Sin embargo, la introducción de un solo para violín entre las piezas pianísticas –tras haberse establecido un diálogo con un ensemble– desequilibró el dinamismo por contrastes de densidad sonora del bloque programado.

La segunda parte/concierto propuso una forma palindrómica, con Kagel y Stravinski en los extremos, un solo de Zimmermann central –su Sonate para viola, que en manos de Odile Auboin alcanzó uno de los mejores momentos de la velada– y dos bloques de canciones entre medias. Tanto Diana Axentii como nuevamente Marisol Montalvo recibieron una gran ovación del público en sus respectivos Trois Poémes de Stéphane Mallarmé de Ravel y Slopiewnie de Szymanowski. Por su parte, los fragmentos escogidos de los Die Stücke der Winderose de Kagel propiciaron –a partir de la idea de teatro instrumental tan amada por el argentino– las sonrisas del auditorio. Resulta al respecto llamativo cómo la música de Kagel empieza a frecuentar en los últimos años con asiduidad los atriles de la agrupación francesa, que en principio no parece muy filiada a su manera de entender la música.

Con algo de cansancio ya acumulado arribamos a la tercera y final parte/concierto, que reservaba sorpresas como la Sonata pian’e forte de Gabrielli, o la inteligente retórica de cerrar la sesión con The Unanswered Question de Ives. Cabe destacar que el único estreno de la noche tuvo lugar en la apertura de este bloque, con Primera Escena del joven compositor español Marc Garcia Vitoria. Aunque la obra empezó con una cierta tibieza en su primer movimiento, poco a poco fue tomando forma, y tras el gesto cómico –el violín segundo atorado en un loop– que ejercía de bisagra entre el segundo y el tercer movimiento, la música terminó por resolverse con una gran rotundidad desde su sólida coherencia formal en retrospectiva. El público recibió el estreno con un caluroso aplauso.

En resumen, una larga velada –sobre todo para quien firma estas páginas, que suele ser más partidario de conciertos más breves y concisos de música contemporánea– con un alto nivel de interpretación, así como una gran variedad de propuestas, aunque a veces en el exceso su soporte conceptual pudiese zozobrar.

José L. Besada

Crédito: © Yann le Floc’h