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Entrevista al dúo de piano Carles & Sofía

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  El dúo de piano Carles y Sofía Carles & Sofia son uno de los dúos de piano europeos más reconocidos en el panorama internacional. Nacidos en Girona y habiendo demostrado desde niños un talento musical excepcional, se graduaron en Barcelona perfeccionándose, primero en la École Normale de Musique de París y después en la Hartt School of Music de la University of Hartford (EUA). Forman dúo desde 1987 y su carrera internacional les ha llevado a actuar en prestigiosas salas como el Carnegie Hall de Nueva York, el Kolarac Memorial Hall de Belgrado o el Teatro Solís de Montevideo,…

Carles y Sofía

El dúo de piano Carles & Sofía 

El dúo de piano Carles y Sofía

Carles & Sofia son uno de los dúos de piano europeos más reconocidos en el panorama internacional. Nacidos en Girona y habiendo demostrado desde niños un talento musical excepcional, se graduaron en Barcelona perfeccionándose, primero en la École Normale de Musique de París y después en la Hartt School of Music de la University of Hartford (EUA).

Forman dúo desde 1987 y su carrera internacional les ha llevado a actuar en prestigiosas salas como el Carnegie Hall de Nueva York, el Kolarac Memorial Hall de Belgrado o el Teatro Solís de Montevideo, actuando también regularmente en capitales como París, Londres, Madrid, Bruselas, Roma, Barcelona, Milán, Praga, Tokio, Shanghái, San Petersburgo, Moscú o Buenos Aires. Han tocado además con orquestas como la London City Chamber Orchestra, la Orquesta Sinfónica de Sao Paulo, la Tokio Chamber Orchestra, la Malaysia Philarmonic Orchestra o la Hermitage State Orchestra.

Su repertorio abarca todos los géneros musicales desde Bach hasta el siglo XXI e incluye repertorios a cuatro manos, junto con brillantes y comprometidas transcripciones orquestales. También han colaborado con varios compositores contemporáneos como el compositor australiano John Carmichael (1930) o Daniel Basomba (1969), que han creado obras especialmente para ellos. Artistas distinguidos del sello KNS Classical, su discografía comprende la Fantasía en Fa menor de Schubert, los Valses op. 39 de Brahms, la Suite op. 11 de Rachmaninov o la integral de la obra a cuatro manos de John Carmichael entre otros.

Como parte de su faceta profesional, han sido invitados a dar conferencias y clases magistrales en varios países europeos y asiáticos. Por otro lado, Carles y Sofia están también involucrados en numerosos proyectos para promover la música y los músicos clásicos, así como el apoyo a problemáticas sociales. Es por ello que han fundado y generado varias series de conciertos, festivales y proyectos televisivos. En 2001, recibieron de manos de Su Alteza Real Dª Margarita de Borbón, una distinción honorífica de UNICEF en reconocimiento de su labor humanitaria. Recientemente han sido galardonados con la mención de honor de la prestigiosa firma de pianos Steinway & Sons.

Así, Carles y Sofia han desarrollado un estilo único en la interpretación del repertorio a cuatro manos, con un abanico completo de colores orquestales, un fraseo natural y una impresionante melodiosidad, junto con un profundo sentido armónico. Carles y Sofia han sido elogiados por el público y la crítica por su brillante técnica e infinita pasión y elegancia; pues el dúo posee una espectacular sincronización. El 29 y 30 de noviembre pasado actuaron en la Fundación Juan March de Madrid y recientemente acaban de presentar Spanish essence su último trabajo discográfico. 

M.F. ¿Cuánto tiempo hace que os dedicáis a la música profesionalmente?

C.y S. Comenzamos nuestra actividad profesional como dúo a cuatro manos en 1987. Nos habíamos conocido en el Conservatorio y las circunstancias favorecieron el que un día empezáramos a tocar juntos. Nos encantó la experiencia y, poco a poco, fuimos ahondando en el estudio y la práctica de esta especialidad y empezamos a dedicarnos a ello profesionalmente, y hasta hoy.

M.F. Ambos os habéis formado musicalmente fuera de España, ¿qué valores o saberes consideráis que habéis aprendido al formaros como pianistas en el extranjero?

C. y S. Vivir en el extranjero te da la oportunidad, de entrada, de estar en contacto con otras culturas y otras costumbres, cosa que te convierte en alguien más abierto de mente. Respecto a la música, en concreto, tuvimos la suerte de conocer diversas escuelas pianísticas, lo que también nos dio una perspectiva muy distinta del instrumento y de la música en general: por ejemplo, algo diferente en el extranjero es la seriedad con que en algunos países se toman los estudios musicales y el gran respeto que tienen a la carrera musical y al músico como profesional. Otros valores más arraigados en el extranjero son la disciplina, el rigor y la búsqueda de la excelencia.

M.F. ¿Qué o quién creéis que ha influido más en vuestra formación como pianistas?

C. y S. Sin duda, cada profesor que hemos tenido ha aportado un valor a nuestra formación y de todos ellos hemos aprendido mucho, pero hay dos profesores que consideramos que ejercieron una influencia mayor en nuestra manera de tocar y de entender el piano y la música en general: por una parte, Nina Svetlanova, representante de la escuela rusa y alumna del reconocido Neuhaus y, por otra parte, Luiz de Moura Castro, pianista brasileño de gran nivel y gran pedagogo, formado en la Academia Franz Liszt de Budapest.

De todas formas, siempre nos hemos responsabilizado de nuestro propio aprendizaje, por lo que muy buena parte de nuestro conocimiento lo hemos adquirido de manera autodidacta.

M.F. Si tuvierais que resumir vuestra faceta pianística ¿cómo la definiríais en una frase? ¿qué es lo que os hace diferentes?

C. y S. Quizás la frase que encajaría con nuestras actuaciones sería: “four hands, one feeling”. Es algo que nos han dicho muy a menudo (y que nos orgullece) y que se ha convertido en nuestro slogan. Con los años, después de estudiar “juntos”, de escuchar música “juntos”, de crear un criterio “juntos” y de vivir las experiencias de vida “juntos”, hemos conseguido que parezca que está tocando una sola persona, en lugar de dos. Así es como lo ve el público y es algo que nos satisface enormemente. Y también el hecho que nuestra profunda relación con el piano y nuestra pasión por la música hacen que vivamos en cada actuación una experiencia única y esa “comunión total” entre los dos (tanto en los momentos íntimos como en los momentos de brillantez técnica o apasionados) se transmite en las personas que nos escuchan, emocionándose, conmoviéndose…

M.F. Además de las salas de conciertos, habéis grabado diversos trabajos discográficos ¿cuáles destacaríais?

C. y S. Cada CD ha sido preparado con atención, amor e ilusión y es como tener un hijo: es difícil escoger uno como predilecto… Pero, como especiales por lo que representan, podríamos destacar el primero de ellos, grabado en 1997, que incluye una de nuestras piezas favoritas: los 16 Valses de Brahms op. 39. Luego un CD dedicado íntegramente a John Carmichael, compositor australiano afincado en Londes, que nos dedicó y compuso muchas obras para piano a cuatro manos. Y, para finalizar, el CD “Golden Recordings”, disco conmemorativo de nuestros 25 años de carrera juntos.

M.F. ¿Podéis resaltar algún concierto que hayáis realizado últimamente y que os haya calado hondo por algún motivo especial?

C. y. S. Sin lugar a dudas, hay un concierto que marca un punto de inflexión en nuestra carrera y éste es el del Carnegie Hall, en Nueva York, un lugar emblemático y el sueño de todo artista clásico. Fue un concierto muy emocionante y del que nos sentimos orgullosos, por lo que representaba para nosotros: el sueño hecho realidad y una gran satisfacción.

Últimamente, uno de los conciertos más emotivos fue el que dimos en el Steinway Hall de Fort Worth, Texas, donde nos pusieron para tocar uno de los pianos preferidos del Van Cliburn, pianista americano muy querido en su tierra y que había fallecido muy recientemente. Fue un honor y una gran oportunidad para nosotros y se respiraba el ambiente de admiración y respeto hacia el artista. Un lujo.

M.F. Carles y Sofía, como intérpretes alcanzáis un amplio elenco de repertorios que tocáis a cuatro manos, ¿con qué estilos os sentís más cómodos o mejor representados en el teclado?

C. y S. La verdad es que no tenemos un estilo predilecto, nos encanta cualquier tipo de repertorio, estilo, nacionalidad… nos gusta el repertorio original a cuatro manos, pero también nos gustan las transcripciones de obras orquestales, que muy a menudo resultan muy acertadas para cuatro manos. Tocamos Bach, Beethoven, Mozart, Schubert, Schumann, Brahms… compositores contemporáneos… pero quizás algo que se ha convertido en nuestro punto fuerte en los conciertos es la música española de Albéniz y Falla. Hemos trabajado mucho en el folklore, el estilo y el toque de la música española y ha resultado ser uno de los programas que más nos solicitan.

M.F. Viajáis muy a menudo al extranjero ofreciendo conciertos… ¿Cuál es el lugar que consideráis ocupa hoy día el piano en las salas de concierto internacionales?

C.y S. En general, se programan muchos más conciertos de música clásica en el extranjero que en nuestro país y sin lugar a dudas, el piano continúa ocupando un puesto privilegiado en todas las salas de concierto. Los recitales de pianistas solistas o con orquesta son los más programados y también los más seguidos por el público.

M.F. Ambos os habéis dedicado a la docencia y de hecho seguís dando clases de piano a jóvenes músicos, ¿qué valores consideráis que debe reunir un aspirante a pianista en nuestra sociedad actual?

C. y S. Ante todo, los aspirantes a pianistas deben tener pasión por la música, no sólo de piano, sino por toda la música en general: sinfónica, de cámara, lied, ópera… Y a la pasión hay que unirle la disciplina, el coraje y la crítica constructiva.

M.F. Como profesores de piano ¿Cómo percibís la situación de los estudios pianísticos en nuestro país?

C. y S. Desgraciadamente, creemos que los estudios musicales (al igual que los estudios generales) no gozan de muy buena salud en nuestro país. En el terreno musical, especialmente, consideramos que ha bajado bastante el nivel, debido a una falta de exigencia y de objetivos claros. Los estudios de piano son igual de serios que cualquier otra carrera universitaria y requieren una disciplina, un esfuerzo y un estudio constante, que a veces es difícil de encontrar.

M.F. Y en este sentido, ¿cómo créeis que será la futura generación de pianistas españoles? Es decir, aquellos pianistas que hoy siendo jóvenes conformaran el mundo del piano español el día de mañana…

C. y S. Los que verdaderamente quieran dedicarse al mundo del piano, estamos seguros que van a encontrar el camino adecuado para desarrollar una carrera brillante, como se ha hecho siempre. Y tendrán que ser también grandes autodidactas, que de hecho es como han sido siempre la mayoría de grandes músicos.

M.F. ¿Qué consejos les daríais a los jóvenes pianistas que se quieren dedicar al piano profesionalmente? ¿Y a aquéllos que quieran formar dúo a cuatro manos?

C. y S. A todos ellos les recomendaríamos que si su sueño es dedicarse a la música, que persigan su sueño y que no olviden nunca la disciplina, el rigor, la perseverancia y la consistencia. A los que quieran formar un dúo a cuatro manos que escuchen mucha música juntos, que hablen de música juntos, que investiguen juntos… no es suficiente que cada uno conozca su partitura y la pongan en común: Es una especialidad que va mucho más allá del mero hecho de “tocar juntos”, es también una actitud y una filosofía de vida: hay que tener un criterio común, hay que entender la música del mismo modo, hay que estar unidos en el fondo del alma.

M.F. Indicad algún compositor olvidado cuyo repertorio a cuatro manos merezca ser conocido por nuestros lectores.

C. y S. Más que olvidados, creemos que lo que no podemos hacer es olvidar a los compositores modernos. Existen dos compositores de nuestro tiempo que creemos que merece la pena conocer: uno de ellos es John Carmichael (del que ya hemos hablado) y el otro es Daniel Basomba, compositor nacido en Valencia. Los dos merecen un reconocimiento dentro de la literatura pianística a cuatro manos de nuestra era. Su música es de fácil escucha, muy inspirada y brillante al mismo tiempo.

M.F. Hablemos de vuestra reciente mención de honor de la prestigiosa firma Steinway & Sons, ¿Qué supuso para vosotros obtener dicho reconocimiento?

C. y S. En primer lugar es un honor y un placer haber entrado a formar parte de una élite de pianistas de renombre mundial, como Arthur Rubinstein, Sergei Rachmaninov, o los españoles Joaquín Achúcarro y la inolvidable Alicia de Larrocha. Y también nos satisface mucho tener nuestro nombre asociado a una gran marca, que ha hecho de la excelencia su estandarte.

M.F. ¿Tenéis algún secreto para manteneros juntos después de más de veinticinco años como dúo pianístico estable?

C. y S. El primer secreto suponemos que es la pasión por la música que nos une, esa pasión de la que te hablábamos antes. Y también el tener siempre la mente abierta para procurar todavía aprender el uno del otro. Cuanto más tiempo pasa, más enriquecedora es nuestra vida y más aprendemos juntos.

M.F. ¿En qué estáis trabajando en estos momentos? ¿Podéis adelantarnos algunos de vuestros futuros proyectos?

C. y S. El proyecto más inmediato y que más ilusión nos hace en este momento es la salida de nuestro nuevo CD, con música española. Es un CD muy esperado, que nos encanta y que esperemos que guste también al público. Incluye básicamente uno de los programas que ejecutamos más a menudo en nuestros conciertos, con obras de Isaac Albéniz, Manuel de Falla y Moritz Moszkowski.

Y aparte de los conciertos habituales por Europa y diversos conciertos en Asia y América, estamos preparando un espectáculo con el Ballet de Hamburgo que combina la danza con el piano a cuatro manos, el cual nos ilusiona mucho.

M.F. Muchísimas gracias por habernos dedicado vuestro tiempo y esperamos reencontraros muy pronto en las salas de concierto de nuestro país.