Audioclasica

08.III.2014. Tosca sobre tres voces

  gran teatre del liceu 07-III-2014 SONDRA RADVANOVSKY, JORGE DE LEÓN, AMBROGIO MAESTRI, VLADIMIR BAYKOV, VALERIANO LANCHAS, FRANCISCO VAS, JORDI CASANOVAS, DIMITAR DARLEV, ELENA COPONS. NUEVA COPRODUCCIÓN, GRAN TEATRE DEL LICEU/TEATRO DE LA MAESTRANZA. dirección de escena y escenografía, PACO AZORÍN. ORQUESTA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. dirección del coro, JOSÉ LUIS BASSO. CORO INFANTIL DE AMICS DE LA UNIÓ DE GRANOLLERS. dirección JOSEP VILA I JOVER. dirección musical, PAOLO CARIGNANI. G. Puccini, Tosca, melodrama en tres actos con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica basado en La Tosca de Victorien Sardou. Aforo: 2.292 Asistencia: 99%  …

 

gran teatre del liceu

07-III-2014

SONDRA RADVANOVSKY, JORGE DE LEÓN, AMBROGIO MAESTRI, VLADIMIR BAYKOV, VALERIANO LANCHAS, FRANCISCO VAS, JORDI CASANOVAS, DIMITAR DARLEV, ELENA COPONS. NUEVA COPRODUCCIÓN, GRAN TEATRE DEL LICEU/TEATRO DE LA MAESTRANZA. dirección de escena y escenografía, PACO AZORÍN. ORQUESTA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. dirección del coro, JOSÉ LUIS BASSO. CORO INFANTIL DE AMICS DE LA UNIÓ DE GRANOLLERS. dirección JOSEP VILA I JOVER. dirección musical, PAOLO CARIGNANI.

G. Puccini, Tosca, melodrama en tres actos con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica basado en La Tosca de Victorien Sardou.

Aforo: 2.292 Asistencia: 99%

 

 

Si es fama esa boutade en virtud de la cual para poner en escena Il trovatore verdiano lo único que se necesita son los cinco mejores cantantes del mundo, podría tirarse del mismo hilo para afirmar que la Tosca de Puccini se conforma con tres. Pero, descendiendo ya a lo serio, es innegable que la Tosca que acaba de estrenarse en el Liceu se sustenta efectivamente en tres voces que, más allá de la puerilidad de los ránkings, satisfacen plenamente lo que Puccini requería de cada uno de los personajes. Floria Tosca es una mujer de carácter, celosa, pasional, determinada y su color vocal ha de destilar todas esas características. Sondra Radvanovsky confiere a su Tosca credibilidad interpretativa desde su lujoso instrumento vocal: con él expresa sus oscilaciones emocionales, su duda, su entrega, su angustia y su heroísmo. Y sobrada de recursos, de fiato, inteligente en la proyección, se acompaña también de una eficaz gestualidad que la aproxima a las mejores encarnaciones del rol de los últimos veinte años. A su lado, el Cavaradossi de Jorge de León –Riccardo Massi se cayó del cartel por indisposición un par de días antes– es probablemente más convencional en el plano interpretativo, pero la nobleza de su línea de canto y la autenticidad generosa de su entrega está fuera de cualquier duda: más allá de algún engolamiento corregible, sus dos arias sonaron impecables de musicalidad y sus exigentísimos duetos con la Radvanovsky dieron la medida de lo mucho que cabe esperar del cantante en el futuro próximo. La última pata del trípode construido por Puccini la constituye ese Scarpia que, en mi modesta opinión, es uno de esos personajes que con más de un siglo de vida anda aún a la búsqueda de su intérprete idóneo ­–pace los Gobbi, los Raimondi y los Terfel–: su maldad y su sadismo combinan y hacen empalidecer la del más despiadado Yago y el de la más perversa Salomé y tanta depravación requiere, a más de un instrumento imponente, un talento interpretativo especialmente dotado para lo maligno. Y no se entienda nada de lo dicho como un desdoro para el excelente Scarpia de Ambrogio Maestri, portento de presencia escénica y solvencia vocal: su encarnación del papel tiene, hoy por hoy, pocos rivales y en la distribución de los bravo al final de la representación el público hubiera habido de ser más generoso con su tremendo trabajo.Así pues, esta tríada Radvanovsky – De León – Maestri –bien secundados, por lo demás, por unos coprimarios solventes entre los que destacaríamos el Sacristán de Valeriano Lanchas y la breve intervención de Elena Copons y por unos coros rotundos en la escena del Te deum– es la base sobre la que se sustenta a las mil maravillas y se eleva hasta cotas de excelencia memorables esta Tosca liceísta. Un escalón por debajo queda, por desdicha, la dirección musical del maestro Carignani: su opción por tempi demasiado pesados en algunos pasajes, los problemas de la cuerda y de algún metal en otros y, en fin, un desmesurado volumen en buena parte de la obra no ayudaron a recrear la maravillosa expresividad pucciniana y, lo que es peor, se resolvieron en desajustes con las voces.Pero todavía menos convincente resultó la escenografía que Paco Azorín concibió para el drama. Su idea nuclear de hacer evolucionar la acción diacrónicamente desde la época teatral a la época de composición y, luego, a una contemporaneidad inconcreta es, como poco, innecesaria y, desde luego, bien poco eficaz; a ello han de sumarse sus soluciones anodinas del movimiento y de las transiciones escénicas, aportaciones hueras –ese Palazzo Farnese que parece la trastienda de Sant’Andrea della Valle, los esbirros que van y vienen, el fusilamiento a distancia–, una dirección actoral más que dudosa –el absurdo beso de Tosca al cadáver de Scarpia– y una iluminación nada iluminada. Por suerte, para una buena Tosca bastan tres grandes voces y aquí las hay.

Javier Velaza

Crédito @ A Bofill