Audioclasica

11.IX.2014. Las voces sobre la escena

  LXVII Temporada de la Ópera de Oviedo 11-IX-2014 DEAN SMITH, BORSI, RODRÍGUEZZ. CORO DE LA ÓPERA DE OVIEDO. OFIL. YVES ABEL, dirección musical.   Giuseppe Verdi: Otello Aforo: 1.440 Asistencia: 100%     La Ópera de Oviedo levantó el telón de su LXVII temporada con un Otello que consiguió, gracias a un acertado elenco, que la propuesta escénica de Bruno Berger-Gorski –polémica y quizás algo confusa en su planteamiento conceptual– no empañase una noche dulce en el Teatro Campoamor. Con un trío protagonista formado por Robert Dean Smith (Otello), Maria Luigia Borsi (Desdémona) y Juan Jesús Rodríguez (Jago), la…

 

LXVII Temporada de la Ópera de Oviedo

11-IX-2014

DEAN SMITH, BORSI, RODRÍGUEZZ. CORO DE LA ÓPERA DE OVIEDO. OFIL. YVES ABEL, dirección musical.

 

Giuseppe Verdi: Otello


Aforo: 1.440 Asistencia: 100%

 

 

La Ópera de Oviedo levantó el telón de su LXVII temporada con un Otello que consiguió, gracias a un acertado elenco, que la propuesta escénica de Bruno Berger-Gorski –polémica y quizás algo confusa en su planteamiento conceptual– no empañase una noche dulce en el Teatro Campoamor.

Con un trío protagonista formado por Robert Dean Smith (Otello), Maria Luigia Borsi (Desdémona) y Juan Jesús Rodríguez (Jago), la batuta de Yves Abel optó por una versión quizá poco arriesgada de la partitura verdiana, optando por encajar todas las piezas y ceder el protagonismo a las voces, llevando a la Oviedo Filarmonía con seguridad y sin ningún desajuste reseñable, en una interpretación muy aplaudida, canónica, pero indiscutiblemente acertada.

Borsi fue el gran nombre de la noche. A medida que Desdémona iba cobrando protagonismo, su voz y su presencia se adueñaban de la escena, hasta culminar en una impresionante canción del sauce y un Ave María que consiguió detener la representación por las ovaciones del público. Su delicadeza y ternura, apoyada en un impresionante piano lleno de expresividad, se vieron favorecidas por una precisa afinación y una musicalidad dignas de admiración.

Junto a ella el Jago de Juan Jesús Rodríguez se presentó imponente. Fuerte, violento y amenazante –con un Credo que se recordará mucho tiempo–, no es ninguna novedad el estado de gracia en el que se encuentra la voz de este barítono. Además aportó una dualidad al personaje muy interesante, jugando con su propia voz a la hora de presentar a Jago como un personaje con matices, dependiendo de si estaba mintiendo o disimulando ante Otello o bien se encontraba plenamente desatado en su maldad. Un matiz que demuestra que la poderosa voz no está reñida con los matices más sutiles.

Dean Smith quedó algo descolgado de este trío. Con evidentes problemas en el agudo (forzado ya desde el “Exultate”), supo suplir esas dificultades con una gran inteligencia, apoyándose sobre todo en un registro medio plenamente expresivo, muy wagneriano, pero no por ello fuera de estilo con esta época verdiana. Dejó un buen sabor de boca porque estamos ante un tenor de la vieja escuela, un Otello actor y cantante, dueño y señor de la escena al comienzo y con una difícil evolución en su descenso a los infiernos muy bien reflejada por Dean Smith.

El coro de la Ópera de Oviedo demostró, como viene siendo habitual, que se encuentra muy cómodo en el lenguaje verdiano. Apoyados en la experiencia de haber interpretado el año pasado su Requiem, afrontaron con un gran peso escénico su intervención en este Otello, con un empaste y una emisión sobresalientes, sobre todo en el comienzo y en un magnífico brindis junto a Juan Jesús Rodríguez.

De la escena de Berger-Gorski poco que añadir. Acertado el cuadrilátero central, votivo del amor puro entre Otello y Desdémona, aunque resbaló claramente en una propuesta actual en un Chipre que más parecía Afganistán, con terroristas con pasamontañas acompañando a Jago y un Otello muy criticado por sus rastas y sus pinturas de guerra (algo, por otra parte, coherente con la propuesta). Quedó claro que el mensaje no llegó al patio de butacas, que se perdió en un maremágnum de referencias aparentemente algo inconexas. 

Alejandro G. Villalibre

Crédito: Ópera de Oviedo

Pie de foto: Juan Jesús Rodríguez (Jago) y Robert Dean Smith (Otello)