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27.IX.2014. Camino al andar

ss   Palau de la Música Catalana. Simfònics al Palau. 2014-2015 27-IX-2014 ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS. COR JOVE DE L’ORFEÓ CATALÀ. COR INFANTIL AMICS DE LA UNIÓ. RUBÉN GIMENO, director. Obras de R. Schumann, A. Pärt, O. Respighi y M. Ravel Aforo: 2.000   Asistencia: 85%     Para el primer concierto de su temporada anual en el Palau de la Música Catalana, la Orquestra Simfònica del Vallès pergeñó un programa cuyo hilo argumental exploraba las relaciones entre música e infancia, colaborando con intérpretes juveniles y, desde una loable responsabilidad social, con el Hospital de Sant Joan de Déu. También,…

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Palau de la Música Catalana. Simfònics al Palau. 2014-2015

27-IX-2014

ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS. COR JOVE DE L’ORFEÓ CATALÀ. COR INFANTIL AMICS DE LA UNIÓ. RUBÉN GIMENO, director.


Obras de R. Schumann, A. Pärt, O. Respighi y M. Ravel



Aforo: 2.000   Asistencia: 85%

 

 

Para el primer concierto de su temporada anual en el Palau de la Música Catalana, la Orquestra Simfònica del Vallès pergeñó un programa cuyo hilo argumental exploraba las relaciones entre música e infancia, colaborando con intérpretes juveniles y, desde una loable responsabilidad social, con el Hospital de Sant Joan de Déu.

También, por supuesto, en la elección del repertorio, dirigido con gesto muy comunicativo y atento a las partes corales de Rubén Gimeno: así, el inhabitual Requiem für Mignon op. 98b, de Schumann, inauguró con contornos precisos y capacidad para el matiz la velada y encontró una traducción más que solvente en el cuarteto vocal solista, formado por miembros del Cor Jove de l’Orfeó Català, y un tramo final gozoso y enérgico.

Prosiguió el concierto con otra novedad, que aprovechaba la condición de Arvo Pärt como compositor recurrente en la programación del Palau a lo largo de esta temporada. No es la cantata Our Garden (1959, rev. 2003) una obra menor de su catálogo, pero al menos representativa de su primer tramo y de las numerosas músicas pedagógicas del régimen soviético; en esta ocasión, la alabanza del trabajo colectivo –de la apicultura a la jardinería–, con inesperados ecos marciales (sección central del “Andantino cantabile”) y variedad en las partes corales, servidas con dicción clara y segura y recibidas con aplauso nutrido.

Ya en la segunda parte, miembros de la Jove Orquestra vallesana se unieron a sus ‘mayores’ para afrontar dos composiciones de gran repertorio, ambas exigentes para el empaste y personalidad de un conjunto sinfónico. Muy meritoria la versión de Pini di Roma, de Respighi, especialmente en la lograda suntuosidad lírica de “I pini del Gianicolo” y en la tensión sostenida de la marcha de “I pini della Via Apia”, a diferencia de la turbiedad y ajuste titubeante de los dos movimientos anteriores; y más discutible –tanto por el innecesario juego escénico como por la visión lúdica de una obra que juzgamos más cercana a lo sensual y fatídico– la interpretación del Bolero raveliano, de articulación poco incisiva en las primeras presentaciones del ostinato y escasa preparación de la sorpresa inherente al arranque de la coda.

Nada obstó, sin embargo, para suscitar la ovación convencida, y previsible, de un público fiel a una orquesta cuya labor continuada se viene mereciendo, con creces, esta lealtad…

Germán Gan Quesada
Crédito: A. Bofill