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30.X.2014. Haïm y Handel se entienden

  Berlín. Großen Saal der Philharmonie (sala sinfónica), concierto de abono. 30-X-2014 BERLINER PHILARMONIKER. EMMANUELLE HAÏM, director. CAMILLA TILLING, soprano. CHRISTIANE KARG, soprano. TOPI LEHTIPUU, tenor. SONIA PRINA, contralto. CHRISTOPHER PURVES, barítono.   George Frideric Handel: La Resurrezione Aforo: 2.440 Asistencia: 98%     No era esta ocasión la única en la que la directora francesa Emmanuelle Haïm dirigía a los músicos de la Filarmónica de Berlín y tampoco que interpretaba el Oratorio per la Risurrettione di Nostro Signor Giesu Cristo, como reza el impreso de la obra de 1708. Ni siquiera la primera vez que se acercaba a la…

 

Berlín. Großen Saal der Philharmonie (sala sinfónica), concierto de abono.

30-X-2014

BERLINER PHILARMONIKER. EMMANUELLE HAÏM, director. CAMILLA TILLING, soprano. CHRISTIANE KARG, soprano. TOPI LEHTIPUU, tenor. SONIA PRINA, contralto. CHRISTOPHER PURVES, barítono.

 

George Frideric Handel: La Resurrezione

Aforo: 2.440 Asistencia: 98%

 

 

No era esta ocasión la única en la que la directora francesa Emmanuelle Haïm dirigía a los músicos de la Filarmónica de Berlín y tampoco que interpretaba el Oratorio per la Risurrettione di Nostro Signor Giesu Cristo, como reza el impreso de la obra de 1708. Ni siquiera la primera vez que se acercaba a la obra del maestro de Halle.

De la decena muy larga de grabaciones sonoras de esta obra, la realizada por Haïm con su agrupación de músia antigua Le Concert d’Astrée ocupa un lugar destacado. La intensidad y perfecta ejecución de su versión así como la excelente elección de sus solistas son valores a destacar.

Para añadir méritos, si es que fuera necesario, Cleopatra, El Mesías, Julio César, El triunfo del tiempo y del desengaño, Aci, Galatea y Polifemo, entre otras obras, han pasado por las manos de este grupo de músicos y han sido asímismo grabados en estudio.

En el oratorio “La Resurrección” que el compositor escribió a la edad de 23 años en Roma en 1708, los ángeles y los demonios discuten y filosofan sobre el significado de la resurrección de Cristo . A pesar de su contenido religioso, se cuenta que esta obra de Handel desagradó al Papa Clemente XI porque incluyó a una mujer como soprano. Vano enfado: casi 330 años después, otra mujer, Emmanuelle Haïm dirigiría esa misma obra; sin olvidar a las tres estupendas cantantes.

La francesa llevó la orquesta con pulso firme e intenso, a veces de pie otras sentada, aportando a todo un gran peso emocional: recitativos, arias, dúos, coros e introducciones instrumentales. Permtió a los cantantes mantener todo el protagonismo en sus arias, manteniendo a la orquesta al servicio de estos. Ya trabajó con esta orquesta en 2008, pero la apuesta ahora era arriesgada: juntó a seis instrumentistas de su grupo Le Concert d’Astrée (dos laúdes, cémbalo, viola de gamba y dos excelentes flautas barrocas) con los instrumentos modernos de la Berliner Philharmoniker, (excelentes el violonchelo Bruno Delepelaire y Jelka Weber a la flauta travesera). La lucha continua mantenida entre los instrumentos solistas y los cantantes fue elaborada por Haïm con mucha sutileza, permitiendo que la sencillez marcara toda la interpretación. La propia directora acompañó al clavecín, donde se siente muy cómoda y le permite dirigir la obra desde dentro.

La soprano Camila Tilling, ya familiarizada con la obra ya que participó en la grabación en estudio de este oratorio, rebosó expresividad en su papel de Ángel, aunque descuidando un tanto la dicción y un comienzo dubitativo, pero atacando cual flechas lanzadas al aire los agudos. El barítono Christopher Purves, excelente como Lucifer, cantó con agilidad y total dominio de la voz, con una amplia tesitura y una interpretación a momentos oscura, sombría, a ratos con furia. La soprano Christiane Karg en el papel de Magdalena, demostró gran calidad vocal con numerosos matices, timbre elegante, exultante a pesar de su voz en apariencia frágil y conmovedora. Al contrario de la potente voz de la alto Sonia Prina (también presente en la grabación) haciendo la parte de Cleofe, con una interpretación intensa. Por último, representando al evangelista Juan, el tenor finlandés Toni Lehtipuu: con escaso sonido, manejando discretamente el registro grave y una correcta pronunciación, se mantuvo serio y rígido.

Un largo y merecido aplauso a los instrumentistas solistas, cantantes y a la directora rubricaron una gran interpretación en una sala cuya acústica sobrecoge.

Raúl Luis García

Crédito: Marianne Rosenstiehl