Audioclasica

21.XI.2014. Pureza inconmensurable

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  Madrid. Auditorio Nacional. Ciclo Clásica x Contemporáneos. 21.XI.2014. Richard Satrauss, Cuarteto con piano en do menor Op. 13. Gustav Mahler, Das Lied von der Erde (arreglo de Arnold Schoenberg/Rainer Rienh) Aforo: 692 Asistencia: 65% CAMERATA RCO. GALA EL HADIDI, mezzosoprano. ADAM FRASEN, tenor. LUCAS MACÍAS NAVARRO,  director.   “En pureza, accesibilidad y altruismo inconmensurable. Las condiciones perfectas para la próxima unión de los pueblos” Tales son las palabras que emplea Anton Webern en una carta dirigida al musicólogo y director de orquesta Heinrich Jalowetz fechada el 9 de noviembre de 1918, en la se exponen algunos de los principios…

 

1 MADRID Brokeback

Madrid. Auditorio Nacional. Ciclo Clásica x Contemporáneos.

21.XI.2014.

Richard Satrauss, Cuarteto con piano en do menor Op. 13. Gustav Mahler, Das Lied von der Erde (arreglo de Arnold Schoenberg/Rainer Rienh)

Aforo: 692 Asistencia: 65%

CAMERATA RCO. GALA EL HADIDI, mezzosoprano. ADAM FRASEN, tenor. LUCAS MACÍAS NAVARRO,  director.

 

“En pureza, accesibilidad y altruismo inconmensurable. Las condiciones perfectas para la próxima unión de los pueblos”

Tales son las palabras que emplea Anton Webern en una carta dirigida al musicólogo y director de orquesta Heinrich Jalowetz fechada el 9 de noviembre de 1918, en la se exponen algunos de los principios que habrían de regir la fundación de la Sociedad de Conciertos Privados. Sin ahondar en el contexto que rodea a esta singularísima sociedad, quizá pueda parecernos que las palabras del compositor austríaco son desmesuradas, excesivamente apasionadas, pero nada más lejos de la realidad. En un momento socioeconómico, político y moral de profunda crisis (Europa acaba de experimentar el trauma de la Primera Guerra Mundial) los integrantes más allegados al círculo de la Segunda Escuela de Viena creen firmemente en la música como elemento redentor, y, muy especialmente, en la nueva música. Así pues, la Sociedad de Conciertos nace con la vocación de convertirse en una institución modelo, un espacio de interpretación en condiciones realmente puras. Veamos algunos ejemplos: a los conciertos sólo se podía acceder por suscripción, el público nunca sabía de antemano qué programa se iba a escuchar y se comprometía a no publicar informes, las obras se ensayaban tantas veces como fuese necesario hasta rozar la perfección. Por descontado, el acceso a la prensa estaba absolutamente vetado. Todo ello con el fin de proteger la música de cualquier corrupción comercial e influencia que no fuese exclusívamente musical.

Lamentablemente, la salvaje inflación que experimentaba el marco en aquella época acabó con tres años de intensísima actividad, disolviéndose la Sociedad a finales de 1921. En este peculiar universo es en el que Schoenberg realiza el arreglo para orquesta de cámara de la célebre Das Lied von der Erde de Gustav Mahler. No es necesario puntualizar a estas alturas el porqué precisamente Mahler, ya que éste es objeto de veneración declarada por Schoenberg y considerado punto de inflexión hacía la nueva música. La partitura original (compuesta para cuarteto de cuerda, quinteto de viento madera, piano, harmonio y celesta) nunca fue terminada en vida del maestro debido al repentino cierre de la Sociedad. Su estreno no llegaría hasta el año 1983, momento en que el compositor y director Rainer Riehn completó la partitura.

A la luz de estos condicionantes, lo que se pudo escuchar la noche del viernes 21 de noviembre fue, sin duda alguna, un trabajo digno de la Sociedad de Conciertos Privados. Los miembros de la Camerata RCO, acompañando al tenor Adam Fransen y la Mezzosoprano Gala El Hadidi, todos ellos dirigidos por Lucas Macías, nos ofrecieron una versión realmente difícil de calificar, ya que difícil es buscar adjetivos para aquello que resulta inefable. Lo que sí es cierto es que los citados músicos estuvieron totalmente imbuidos de los principios que hemos apuntado en los párrafos superiores. Así de sencillo y así de contundente. Insólito espectáculo por la perfección técnica de todos y cada uno de los integrantes del conjunto, por la belleza de sus timbres, la precisión de su fraseo, el amor depositado en cada nota… Espectáculo de sonoridades insólitas alimentado una trompa de timbre tan redondo (permita el lector el uso de la jerga técnica) que se confunde con un fagot, por un fagot que se revela con un timbre de una densidad inverosímil, por el sonido de un violín filtrado por la sordina que se fusiona con increíble naturalidad con un clarinete. Así un largo etcétera. Tampoco consideramos oportuno hacer una lista exhaustiva de virtudes, ni concretar en ningún músico, porque lo que en realidad estamos tratando de describir es un proceso colectivo de comunión.

Pero, no debemos perder la perspectiva ya que, la interpretación no es sino el final de la cadena: el origen de la misma arranca en una de las obras más hermosas e inspiradas de Mahler y prosigue en la factura magistral del arreglo realizado por Schoenberg/Riehm.

La ejecución de la obra de Mahler vino precedida por el Cuarteto con piano en do menor Op. 13 de Richard Strauss. Interesante obra de juventud fechada en 1884 y escrita en un estilo apasionadamente romántico –casi rozando lo naíf– que, si bien se vio eclipsada por la descomunal segunda parte del programa, sirvió de coherente introducción a lo estábamos por escuchar.

¡Cuánta pureza, accesibilidad y altruismo inconmensurable!

Raúl Jiménez

Foto: algunos miembros de la Camerata RCO en una imagen de archivo. Crédito: Hans van der Woerd.