Audioclasica

24.I.2014. Magia infantil y entretenimiento adulto

Teatro Real. 24-I-2015.  Engelbert Humperdinck: Hänsel y Gretel   Madrid. Teatro Real.  24.I.2015. Benjamin Britten: Muerte en Venecia Aforo: 1.854 Asistencia: 95% SYLVIA SCHWARTZ, ALICE COOTE, JOSÉ MANUEL ZAPATA, DIANA MONTAGUE, BO SKOHVUS. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. PAUL DANIEL, DIRECTOR.   Hänsel y Gretel de Engelbert Humperdinck -compositor y asistente de Wagner en Bayreuth para más señas- es una deliciosa obra exhibidora de un lenguaje sinfónico denso, fluido y refinado que lo mismo evoca al Wagner de los Maestros cantores que “anticipa” al Mahler de la Primera Sinfonía o los Knaben Wunderhorn. Ello explica la fama que goza…

1 MADRID Brokeback

Teatro Real. 24-I-2015. 

Engelbert Humperdinck: Hänsel y Gretel

 

1 MADRID Brokeback

Madrid. Teatro Real. 

24.I.2015.

Benjamin Britten: Muerte en Venecia

Aforo: 1.854 Asistencia: 95%

SYLVIA SCHWARTZ, ALICE COOTE, JOSÉ MANUEL ZAPATA, DIANA MONTAGUE, BO SKOHVUS. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. PAUL DANIEL, DIRECTOR.

 

Hänsel y Gretel de Engelbert Humperdinck -compositor y asistente de Wagner en Bayreuth para más señas- es una deliciosa obra exhibidora de un lenguaje sinfónico denso, fluido y refinado que lo mismo evoca al Wagner de los Maestros cantores que “anticipa” al Mahler de la Primera Sinfonía o los Knaben Wunderhorn. Ello explica la fama que goza entre nuestros vecinos europeos del norte -en muchos países es considerado un título navideño apto para todos los públicos-, y vuelve a dejar en una incómoda posición a la afición española por la secular indiferencia que ha demostrado hacia esta obra. Su programación en Madrid no puede ser, por tanto, más calurosamente bienvenida.

Lo hizo además arropada por una quizá no excesivamente bella, pero sí inteligente y emotiva producción -firmada por Laurent Pelly y estrenada en el Festival de Glyndenbourne- que traslada el cuento infantil a un escenario muy contemporáneo, en el que el deshaucio y el hambre que sufren sus protagonistas alude a una realidad social tristemente extendida en estos tiempos. Pero lo hace también sin perder un ápice de magia e inocencia, sumando además un sentido del humor que no solo no traiciona, sino que acaba por resolver la ecuación de forma enteramente satisfactoria.

Nos referimos, en realidad, a los dos primeros actos, coronados por un final sencillamente magistral: Esta apoteosis del leitmotiv de resonancias parsifalianas elude con enorme ingenio la imaginería angelical prevista por el libretista (catorce ángeles descienden del firmamento para velar el sueño de los niños, tal como éstos habían rogado en su oración) para remplazarla por 12 pantallas de televisión (12, no 14, pero descienden igualmente del firmamento) que muestran en un ropaje publicitario los suculentos postres y refrescos soñados por los hambrientos niños… y además sincroniza los dos clímax del interludio con la aparición de icónicas hamburguesas primero, y bocas infantiles felizmente saciadas por los alimentos después. Un efecto escalofriante y profundamente transmutador. Una feliz -y auténtica- actualización del mensaje, sin trampa ni cartón.

Otra cosa es el Acto III, que ya desde la partitura adolece de una pobre planificación dramática -la acción se sucede de forma atropellada y poco clara- y una escasa respiración musical. Aquí las ideas de Pelly -ni la batuta de Daniel- pudieron obrar milagro alguno y, por supuesto, tuvimos un acto entretenido, pero no ese milagro que habían sido los dos primeros actos.

La de Humperdinck es de esas partituras que no requieren milagros del foso para funcionar. Y así fue: tuvimos una lectura ordenada, aseada y eficaz en líneas generales, generosa con la potencia orquestal -quizá demasiado- pero no lo que se dice refinada; ni en las dinámicas, ni en la agógica, ni tampoco en la afinación, por lo que a las maderas se refiere. ¿El mejor Hänsel que puede ofrecer la Oruesta Titular? La verdad, creo que no. Pero funcionó.

La escasa contención en decibelios afecto sin duda a las voces, especialmente a Alice Coote, cuyo bello registro grave quedó continuamente tapado, y a José Manuel Zapata, quien sin duda habría ofrecido una bruja aún más convincente con un poco más de planificación de las dinámicas y del tempo por parte de la orquesta, lo cual sin duda le habría permitido dotar a su personaje de más matices. En cualquier caso, formaron junto con Sylvia Schwartz -la menos daminificada de los tres- un muy apreciable (y disfrutable) trío protagonista.

Mención especial merecen Bo Skohvus y Diana Montague como “padres”, especialmente a la segunda, la más convincente artista de toda la velada en opinión de quien firma estas líneas, y que protagonizó el momento vocal más emotivo de la función con su breve monólogo.

Todavía hay funciones por delante. No se la pierdan. 

 

Rafael Fernández de Larrinoa

Pie de foto: Tres escenas de Hänsel y Gretel.

Crédito fotográfico: Javier del Real