Audioclasica

09.V.2015. Un organista atípico

  Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut 09-V-2015 DAVID BRIGGS, órgano. Johann Sebastian Bach: BWV 546, 626, 627, 628, 629, 1080/6, 655, 657, 630, 631, 632, 633/634, 1110, 111, 1080/7, 534.   Aforo: 1.800 Asistencia: 99%     Penúltimo concierto de la temporada 14/15 del exitoso ciclo Bach Vermut del Auditorio Nacional. David Briggs, organista británico formado en Cambridge –de donde actualmente es profesor-, pone el punto inglés a esta integral. Se trata de un organista que abarca una amplísima parte del repertorio para este instrumento, destacando en el arte de la improvisación y la transcripción de obras…

 

Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut

09-V-2015

DAVID BRIGGS, órgano.

Johann Sebastian Bach: BWV 546, 626, 627, 628, 629, 1080/6, 655, 657, 630, 631, 632, 633/634, 1110, 111, 1080/7, 534.

 

Aforo: 1.800 Asistencia: 99%

 

 

Penúltimo concierto de la temporada 14/15 del exitoso ciclo Bach Vermut del Auditorio Nacional. David Briggs, organista británico formado en Cambridge –de donde actualmente es profesor-, pone el punto inglés a esta integral. Se trata de un organista que abarca una amplísima parte del repertorio para este instrumento, destacando en el arte de la improvisación y la transcripción de obras sinfónicas al órgano. Así, no es de extrañar que su visión de Bach sea un tanto atípica, aunque poco influenciada por la diversificación estilística a la que podría verse expuesta.

Subyuga la técnica al servicio de la música, lo cual está muy bien, aunque en ocasiones el uso intensivo de la punta y talón en el pedal hace perder sentido a ciertas articulaciones dominantes en las exposiciones fugadas (como en la primera obra BWV 546). Ya desde esta obra, precisamente uno de los grandes Preludios y fugas de Bach, Briggs muestra un carácter renovador y risueño de la música, empleando ornamentaciones no escritas pero dentro del estilo y sorprendiendo a oídos acostumbrados a versiones menos libres.

Igualmente artísticas son algunas registraciones empleadas, como en el coral del Orgelbüchlein BWV 629, donde recurre a una trompeta de batalla (lengüetería de fachada) para el cantus firmus del coral, aunque en detrimento de la escucha del acompañamiento contrapuntístico. Sin duda aprovecha las cualidades técnicas y estilísticas del órgano, adaptando la música al instrumento y no al revés. Puede ser criticable desde un punto de vista formal y riguroso, aunque rezuma musicalidad en cada nota.

Muy destacable fue su interpretación del coral de Leipzig en trío BWV 655 (Herr Jesu Christ, dich zu uns wend). Salta por encima de la dificultad que un coral en trío supone, para imprimir una musicalidad tan genial como atípica, como decíamos.


Y esta es, precisamente, una de las bondades de este ciclo: poder escuchar diferentes visiones -interesantes todas- de un mismo compositor y de su obra completa para órgano.

Miguel Araiz
Crédito: CNDM
Pie de foto: David Briggs en el Auditorio Nacional