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02.VII.2015. El testamento de Rossini

    TEMPORADA OPERA. ROYAL OPERA HOUSE AT COVENT GARDEN 02-VII-2015 GERALD FINLEY, JOHN OSBORN, MALIN BYSTRÖM, SOFIA FOMINA, ERIC HALFVARSON, ENKELEJDA SHKOSA, ALEXANDER VINOGRADOV. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DAMIANO MICHIELETTO: dirección escénica. ANTONIO PAPPANO: director musical Rossini: Guillaume Tell Aforo: 2.256   Asistencia: 95%   Toda reposición de este título es esperada con ansia, por su extensión y dificultades. Últimamente se ha añadido la de la puesta en escena, casi invariablemente ‘nueva’ (personalmente, en estas épocas de crisis, sería de la idea de sacar partido de la anterior si no se la ha desmantelado y se encuentra en…


 

 

TEMPORADA OPERA. ROYAL OPERA HOUSE AT COVENT GARDEN

02-VII-2015

GERALD FINLEY, JOHN OSBORN, MALIN BYSTRÖM, SOFIA FOMINA, ERIC HALFVARSON, ENKELEJDA SHKOSA, ALEXANDER VINOGRADOV. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DAMIANO MICHIELETTO: dirección escénica. ANTONIO PAPPANO: director musical

Rossini: Guillaume Tell

Aforo: 2.256   Asistencia: 95%

 

Toda reposición de este título es esperada con ansia, por su extensión y dificultades. Últimamente se ha añadido la de la puesta en escena, casi invariablemente ‘nueva’ (personalmente, en estas épocas de crisis, sería de la idea de sacar partido de la anterior si no se la ha desmantelado y se encuentra en buen estado). La reacción del habitualmente circunspecto público londinense durante el transcurso de la primera representación motivó una nota de la dirección del Teatro muy políticamente correcta. Me pregunto qué hace que un público que soporta tonterías y malos tratos a música y texto proteste cuando se presenta una escena de violencia perfectamente legítima por la trama: ¿no han visto cine o teatro últimamente? ¿Son hipócritas o victorianos (en el caso de que los términos no sean sinónimos? ¿Seguimos en el país de las maravillas? La obra admite varios enfoques dado su contenido y potencialidades y Michieletto, como siempre tan talentoso como extremado y obsesivo, la ha leído en clave absolutamente política hasta el último detalle, forzando texto y música más de una vez, ignorando los ballets (la música se ejecutó pero tuvimos derecho a un problema doméstico en el primer acto y a la famosa violación en el tercero –se podría haber hecho lo mismo manteniendo la danza: desaprovechar el cuerpo de baile de Covent Garden es un pecado) e ignorando cualquier momento en que la acción se detiene, convirtiendo en tríos o cuartetos los dúos, ‘agregando’ personajes o detalles a las arias. De esto sufrieron más los dos primeros actos que los dos últimos, y la escena final fue una maravilla.

En el plano musical coro (magníficamente preparado por Renato Balsadonna) y orquesta estuvieron sensacionales. Casi igual de sensacional fue la dirección de Pappano si la obertura hubiera sido más densa y dramática al inicio y menos apresurada al final. Por el resto, todo lo que hizo fue excelente. Volvió a utilizar en los principales papeles a los cantantes de su anterior versión en concierto conservada en cd. Lástima por la parte de Byströn, una Matilde totalmente inadecuada por tipo de voz y de canto, inadecuada para las partes belcantistas, incapaz de ‘messe di voce’ o de las más simples agilidades, con un color neutro y poco grato, volumen en centro y agudo, aunque varios de estos últimos se convirtieron en gritos hirientes. Por el contrario, Finley y Osborn estuvieron memorables (el primero es, además, un notable artista) incluso en el francés, en los recitativos y en los cantables: seguramente serán los mejores actualmente en sus respectivas partes (y la del tenor, como es sabido, es mortal). Del resto hay que destacar el buen hacer vocal y escénico de Fomina (un Jemmy más que notable), Halfvarson (un Melcthal que además de cantar tuvo que estar presente incluso como fantasma). Si Shkosa estuvo mejor al final que al principio, hay que señalar que los otros dos tenores (Enea Scala, en Ruodi el pescador, y Michael Colvin, el servil Rodolphe) no siempre estuvieron a la altura de sus difíciles cometidos. Mucho más satisfactorios fueron los dos bajos, Vinogradov (Fürst) y Courjal (Gesler, un malvado de voz lozana), y hay que señalar las buenas condiciones que evidenció el joven Samuel Dale Johnson (Leuthold), participante en el programa de artistas jóvenes Jette Parker de este año). En esta ocasión sólo hubo alguna que otra débil protesta en ‘el’ momento fatal.

Jorge Binaghi

Crédito: (c) Clive Barda
Pie de foto: Un momento de la representación de Guillaume Tell