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12.VII.2015. Insospechado tríptico

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Madrid. Teatro Real.  12.VII.2015. Enrique Granados: Goyescas Recital de Plácido Domingo Giacomo Puccini: Gianni Schicchi Aforo: 1.854 Asistencia: 99% MARÍA BAYO, PLÁCIDO DOMINGO, MAITE ALBEROLA, BRUNO PRATiCÓ, ELENA ZILIO. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. GUILLERMO GARCÍA CALVO Y GIULIANO CARELLA, DIRECTORES.   El final de temporada (operística) del Teatro Real ha acabado convirtiéndose en una fiesta musical total, además de uno de los espectáculos más originales e inesperados de la temporada, en una especie de reinvención del “tríptico” del que procede el Gianni Schicchi pucciniano, preludiado por una versión de concierto de las Goyescas de Granados y -por…

María Bayo, Plácido Domingo y una escena de Gianni Schicchi

Madrid. Teatro Real. 

12.VII.2015.

Enrique Granados: Goyescas

Recital de Plácido Domingo

Giacomo Puccini: Gianni Schicchi

Aforo: 1.854 Asistencia: 99%

MARÍA BAYO, PLÁCIDO DOMINGO, MAITE ALBEROLA, BRUNO PRATiCÓ, ELENA ZILIO. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. GUILLERMO GARCÍA CALVO Y GIULIANO CARELLA, DIRECTORES.

 

El final de temporada (operística) del Teatro Real ha acabado convirtiéndose en una fiesta musical total, además de uno de los espectáculos más originales e inesperados de la temporada, en una especie de reinvención del “tríptico” del que procede el Gianni Schicchi pucciniano, preludiado por una versión de concierto de las Goyescas de Granados y -por azares del destino- complementado con un recital protagonizado por Plácido Domingo, a quien circunstancias personales le privaron de protagonizar esta deliciosa comedia musical.

Los expertos en Goyescas han insistido en la nula calidad (e interés) dramático de un libreto que lastra letalmente a una partitura de notables méritos musicales. En efecto, y gracias a la excelente realización sonora obtenida de la Orquesta Titular por Guillermo García Calvo, tuvimos ocasión de apreciar no solo la admirable factura orquestal de esta obra -apenas conocida por el célebre Intermedio-, sino también las sutilezas de una escritura armónica y motívica que parece querer abandonar la ligereza de la música de salón y aproximarse (peligrosamente) por acantilados wagnerianos. La curiosa mezcla -que en los momentos más livianos parece adelantar la atmósfera y el color de una Luisa Fernanda– peca, no obstante, de un exceso de actividad que resta fluidez y forma al conjunto, y que puede justificarse por la falta de experiencia del compositor en el medio escénico.

Con todas estas dificultades de por medio, y en alianza con la batuta, María Bayo salió airosa de la arriesgada empresa por convicción y entrega, encarnando un rol incómodo y desagradecido y pese a las limitaciones de una técnica vocal heterodoxa, si no incompleta.

La parte asignada a Giuliano Carella abundó en las virtudes de la primera en cuanto a precisión, detallismo y belleza orquestal, tanto en el plato fuerte pucciniano como en el recital, con mención especial para el Rossini y el Falstaff. Acompañando -más bien, intercalándose con él- algunos miembros del reparto trazaron un gozoso recorrido por la ópera bufa italiana, desde el Don Magnifico de Bruno Praticò (eficacísimo aunque vocalmente discutible) hasta el “L’onore” verdiano (este sí, indiscutible) de Luis Cansino. Por su parte, Domingo elevó instantánemente la temperatura del recinto en cada una de sus apariciones baritonales, que surcaron el “Nemico della patria” y el “Pietà, rispetto, amore” hasta alcanzar junto a Maite Alberola (excelente prestación) el punto culminante con el dúo de La Traviata. Genio y figura.

Tras el programado descanso, la tercera parte nos trajo por fin una producción verdaderamente teatral, el Gianni Schicchi dirigido escénicamente por Woody Allen, quien trasplantó la trama a los años 30, haciendo reconocible la estética de sus filmes de época aunque sin aportar grandes sorpresas ni hallazgos. Transportada en volandas desde el foso, con mimo, ritmo y dulzura, la obra transcurrió de forma gozosa gracias a la labor de conjunto, que disimuló la pobreza canora de Lucio Gallo en el rol protagonista y lució en todo su esplendor en el aria de Lauretta.

En fin, un disfrute total de principio a fin, pero que no me impide reclamar un Trittico completo de una vez por todas en el Real.

Rafael Fernández de Larrinoa

Pie de foto: María Bayo, Plácido Domingo y una escena de Gianni Schicchi.

Crédito fotográfico: Javier del Real