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15.VIII al 30.VIII.2015. Música de cámara en Moritzburg Paradise

    Moritzburg Festival 2015 15-VIII al 30-VIII-2015   Asistencia media: 99%     A principios del siglo XX, cuatro estudiantes de arquitectura de Dresde, Ernst Ludwig Kirchner, Fritz Bleyl, Erich Heckel, y Karl Schmidt-Rottluff fundaron el grupo pictórico, vanguardia del expresionismo alemán, Die Brücke (El Puente), una especie de hermandad comunal que viajaba los veranos a Moritzburg en busca de esa naturaleza incontaminada, que plasmaban en sus cuadros de bañistas como si se tratara de un edén recobrado. Casi noventa años después, los hermanos Kai (violinista) y Jan Vogler (chelista) y el también violonchelista Peter Bruns, tras cuatro años…


 

 

Moritzburg Festival 2015


15-VIII al 30-VIII-2015

 


Asistencia media: 99%

 

 

A principios del siglo XX, cuatro estudiantes de arquitectura de Dresde, Ernst Ludwig Kirchner, Fritz Bleyl, Erich Heckel, y Karl Schmidt-Rottluff fundaron el grupo pictórico, vanguardia del expresionismo alemán, Die Brücke (El Puente), una especie de hermandad comunal que viajaba los veranos a Moritzburg en busca de esa naturaleza incontaminada, que plasmaban en sus cuadros de bañistas como si se tratara de un edén recobrado. Casi noventa años después, los hermanos Kai (violinista) y Jan Vogler (chelista) y el también violonchelista Peter Bruns, tras cuatro años haciendo música de cámara en Marlboro Music Festival, decidieron trasladar el modelo de Estados Unidos al Estado Libre de Sajonia, y también pensaron en el idílico entorno natural de Moritzburg como el lugar perfecto para disfrutar de la buena música. A escasos minutos en coche del centro de Dresde, la capital del estado federado de Sajonia, la pequeña localidad del Landkreis Meißen, famosa por la cría de caballos, su rica historia, la belleza natural de su paisaje de bosques y lagos, y por albergar uno de los castillos más hermosos de Europa es, desde hace más de veinte años, el escenario del Festival de Música de Cámara de Moritzburg, un festival que ya se ha consolidado como evento de referencia por la calidad de su programación y como lugar de encuentro internacional de jóvenes talentos y renombrados músicos, que cada verano se reúnen en el entorno bucólico de Moritzburg, para hacer música entre amigos. Y es que, tal y como señala el director artístico del Festival, el chelista Jan Vogler: “No es un festival de superstars, es un festival de músicos de primera fila comprometidos con la música de cámara”. Las propias dimensiones de las salas de conciertos crean un especial vínculo entre músicos y público, durante los tres fines de semana que dura el festival. Un público fiel que llena los diferentes escenarios, agotando entradas con días de antelación.

En el Schloss Moritzburg, el majestuoso edificio emplazado sobre una isla artificial simétrica que lleva el nombre del duque Moritz de Sajonia, antiguo pabellón de caza renacentista, reconvertido en palacio barroco en tiempos de Augusto II “el Fuerte”, se celebró el 21 de agosto el evento más exclusivo del festival: la Gala-Konzert. Con precisión germánica, no carente de emoción, sonaron las Quatre petites pièces para piano, violín y trompa Op. 32 del compositor y teórico francés Charles Koechlin, interpretadas por Alessio Bax, la violinista Mira Wang y Felix Klieser, el joven trompista alemán que nació sin brazos y que con el instrumento colocado sobre un soporte especialmente diseñado para él tocó su parte presionando los dedos de su pie izquierdo sobre las válvulas. La excelente acústica de Monströsensaal, regia sala decorada con techos de estuco, trofeos de caza y paredes revestidas con tapices de cuero y oro al gusto de la época, nos permitió disfrutar de la intensidad interpretativa de Jan Vogler y la decidida, expresiva y precisa actuación del contrabajista Janne Saksala en una poco conocida obra de cámara de Rossini, Dúo para violoncello y contrabajo en re mayor. Las jóvenes instrumentistas Karen Gonyo y Annabelle Meare al violín, Yura Lee (viola), el chelista británico Guy Johnston y la soberbia interpretación de Lawrence Power (viola) con el Quinteto de cuerdas en do mayor Op 29 de Beethoven, cerraron el programa de este primer día de concierto, que concluyó con una elegante cena para público, artistas y críticos en una de las salas del castillo.

La iglesia luterana de Moritzburg fue el escenario del concierto que el sábado 22 de agosto inauguró Francesco Piemontesi, con una obra de Stockhausen y la singular Sonate Nr 31 As-Dur op. 110 de Beethoven. Considerado como uno de los pianistas más prometedores de su generación, sin embargo, la particular acústica de la iglesia no favoreció las posibilidades de lucimiento del pianista suizo. Una hora más tarde, en la misma iglesia, tuvo lugar el concierto de cámara con el Quinteto de trompa en mi bemol mayor, K407 de Mozart, interpretado por Felix Klieser (trompa), Mira Wang (violín), Yura Lee (viola) y el brillante Christian Poltéra, y su fantástico violonchelo “Mara” (Stradivarius, de 1711). Entusiastas aplausos, con el público puesto en pie, para la emocionante interpretación a cuatro manos de los tangos de Piazzolla, por Alessio Bax y su mujer Lucille Chung. Soberbio, de nuevo, el pianista Alessio Bax en la última pieza del programa, el Quinteto para piano en Sol menor Op. 30 de Sergei Tanéjev, una bonita obra, que rara vez se escucha, y en la que hay que destacar la brillante actuación del virtuosista noruego Henning Kraggerud (violín), Guy Johnston en el violonchelo y el extraordinario Lawrence Power (viola).

Si un festival de música es ya un buen motivo para disfrutar de un fin de semana de vacaciones estivales, el Festival de Moritzburg es para los melómanos algo muy parecido al paraíso, el lugar perfecto para disfrutar de un inolvidable fin de semana de aire puro y buena música, y una cita obligada para los amantes de la música de cámara.

Lorena Jiménez

Crédito: (c) Moritzburg Festival

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