Audioclasica

13.II.2016. Telón lento para Juan José

Temporada 2015/2016. Teatro de La Zarzuela 13-II-2016 CARMEN SOLÍS. SILVIA VÁZQUEZ. MILAGROS MARTÍN. ANTONIO GANDÍA. JOSÉ ÁNGEL ÓDENA. RUBÉN AMORETTI. IVO STANCHEV. NÉSTOR LOSÁN. LORENZO MONCLOA. RICARDO MUÑIZ. JOSÉ CARLOS PLAZA, director de escena. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ MARTÍNEZ, director musical. Pablo Sorozábal: Juan José Aforo: 1.242 Asistencia: 90%       La estancia de Paolo Pinamonti en el Teatro de La Zarzuela ha sido breve pero productiva. Además de la atención que ha prestado a la zarzuela barroca, aquella de la cual el maestro Sorozábal no terminaba de creer que fuese antecedente directo del…

Pablo Sorozábal: Juan José

Pablo Sorozábal: Juan José

Temporada 2015/2016. Teatro de La Zarzuela

13-II-2016

CARMEN SOLÍS. SILVIA VÁZQUEZ. MILAGROS MARTÍN. ANTONIO GANDÍA. JOSÉ ÁNGEL ÓDENA. RUBÉN AMORETTI. IVO STANCHEV. NÉSTOR LOSÁN. LORENZO MONCLOA. RICARDO MUÑIZ. JOSÉ CARLOS PLAZA, director de escena. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ MARTÍNEZ, director musical.

Pablo Sorozábal: Juan José

Aforo: 1.242 Asistencia: 90%

 

 

 

La estancia de Paolo Pinamonti en el Teatro de La Zarzuela ha sido breve pero productiva. Además de la atención que ha prestado a la zarzuela barroca, aquella de la cual el maestro Sorozábal no terminaba de creer que fuese antecedente directo del teatro lírico español, se atrevió, entre otras cosas, a que Graham Vick diera su visión sobre Curro Vargas (versión extendida, es decir, original). Su gestión ha supuesto un empeño rompedor reconocido ampliamente. A pesar de su sorpresiva salida, dejó programado el estreno absoluto de Juan José, acabado en 1969. Pablo Sorozábal, quien dijo vivir de tres mujeres, fue por un hombre por el que perdió la vida. La azarosa gestación de este drama lírico popular (de proletario), como titula el compositor, hace de esta premier una reparación imprescindible y una cita histórica.

A pesar de que Juan José nace con el aperturismo franquista, los ye-yés y el caso Matesa, queda muy lejos del Spain is different! ideado por Fraga. El septuagenario compositor y director es la antítesis del Abuelo made in Spain y su música, la del La, la, la de Masiel. Cumplidos los XXV Años de Paz, y el nombrado concierto de la Orquesta de RTVE, el bar ZAJ hacía de las suyas en la capital. Hasta los Beatles dejaron de tocar ese año. ¡Ah!, y Jesús Hermida no tardaría en narrar la llegada del hombre a la Luna. Evidentemente, escribir una zarzuela en este contexto es un hecho trasnochado, como apunta Gonzalo Alonso en su crítica de este estreno. Sin embargo, Juan José no es obra de su tiempo. Un Tiempo de silencio según Martín Santos. Es un drama pasional que hunde sus raíces en el prístino socialismo del texto de Joaquín Dicenta de 1895 y en la “ópera chica” y republicana Adiós a la bohemia (1933),que el mismo autor reconoce como antecedente. Con él su autor reclama el valor de un género que ha perdido su público y su industria frente al cine, y grita contra la banalización, comercialización y manoseo de la cultura. Ese, y el de la defensa de la ópera española frente a la extranjera ante los mismos españoles, como señala Mario Lerena en el programa de mano, fue su último grito.

Lo mismo sucedió en 1979, cuando Sorozábal acordó con Jesús Aguirre, a la sazón Director General de Música de una democracia más balbuciente que Perico al inicio de esta obra, estrenarla en el Teatro de La Zarzuela, entre Doña Francisquita y Marina. El contrato acordado y el definitivo no resultaron ser el mismo por lo que finalmente el maestro lo rompió. Ya denunciaba entonces el derroche de lo público y la hinchazón en los cachés, incluido el suyo. ¿Les suena? Además, el autor era consciente de las dificultades de montar una obra que nadie conocía. De ahí la frase que descontextualiza el citado crítico para cargar contra el compositor: “Esa fue para mí una gran satisfacción, como lo es no volver a verles el pelo”. Además, ¿cómo no iba a tener resquemor quien fue depurado, vetado y censurado reiteradamente? Será casual, pero el cartel de este Juan José es similar a la portada del diario El Alcázar del 16 de abril de 1957. En ella una ancha cruz blanca tacha la boca de Sorozábal y el titular reza: “A este músico le han dejado decir que la crítica teatral está comprada”.

Poco antes de morir (1988), Sorozábal seguía en sus trece y volvió a disgustar a los organizadores de un homenaje a grandes cantantes líricos al clamar contra la música pop en inglés y la falta de interés de las instituciones, ahora sí, democráticas, por la educación musical y la zarzuela. Según Ruiz Mantilla, sus breves pero siempre incisivas palabras no fueron incluidas en el programa de mano de dicho concierto como pretendía. Poco antes hubo otro intento de estrenar Juan José. Del asunto hay tres versiones: unos dicen que sus exigencias fueron desmesuradas, Gómez Martínez, que lo iba a dirigir, apunta a que gran parte del elenco elegido no estaba disponible y Pedro González Mira afirma que todo el mundo miró a otra parte. Incluso Plácido Domingo. Finalmente, en 2009, José Luís Estellés y la Orquesta Sinfónica de Musikene estrenaron la partitura en versión concierto y la grabaron en un doble compacto.

El texto de Sorozábal-Dicenta se alza sobre un opresivo sistema determinista: “Yo no sé quiénes fueron los míos, solo que me tiraron a la calle…”. “¡Debe ser tan bueno tener padres!”, le dice el protagonista a Andrés sobre el silencio de la orquesta. Una asfixia que lleva al individuo, desamparado e iletrado, a cometer el crimen que no deseaba: “¡Mi vida era esta y la he matao!”. Un retrato que lamentablemente cobra plena actualidad en este 2016. “Tanto tiempo y tan poco”, dice Ana Mª Freire en su artículo incluido en el programa. Violencia contra las mujeres, a pesar de la información que hoy tenemos, exclusión y precariedad, a costa del neoliberalismo rampante. Así lo vimos en una puesta en escena de movimientos torpes y a veces incomprensibles. Los numerosos figurantes y bailarines son excesivos para una obra pretendidamente magra. Además ocultan en muchos momentos las pinturas de Enrique Marty en el decorado. Por el contrario, la escena en la que Rosa baila entre bastidores y se proyecta su sombra en el escenario resultó potente.

La música compatibiliza el expresionismo del rudo canto de Juan José y la disonancia, con el colorido de ritmos castizos, muy embadurnados aquí de hollín y polvo, y unos sencillos leitmotiven. Hasta la otrora luminosa vena melódica del compositor es ahogada rápidamente por oscuras y sórdidas texturas. Esos escasos momentos líricos que tiene el papel protagónico fueron bien aprovechados por José Ángel Ódena. Sobre todo, al final, en “Dame esa carta”. Un aldabonazo para la moral del preso y un latigazo emocional para el espectador, apoyado en el crescendo bien tensado desde el foso. Su tratamiento vocal contrasta con el del altanero jefe de obra, cuya aparición supone un estallido de luz al estirar su línea hacia el agudo. Antonio Gandía mostró su potente sonido en dicho registro, algo más apurado en los graves, y anduvo desajustado con respecto a la orquesta en varias ocasiones. La breve intervención de Perico, con un canto silábico y robotizado para mostrar su deficiente lectura es un detalle del esfuerzo creativo del compositor. Rubén Amoretti e Iván Stanchev cumplieron con bonitos sonidos, si bien al último lo delató su acento. Entre los personajes femeninos destacó la eficacia de Milagros Martín y Silvia Vázquez, presentada como Isidra con rigor rítmico la primera y con agudos un tanto crispados la segunda. Carmen Solís hizo gala de musicalidad y buena emisión pero de pocos matices expresivos. Las tres soportaron eficientemente la tensión y redondearon el irregular acto de “la bohardilla” en el que Sorozábal emplea el Sprechgesang en casi su totalidad.

En su frialdad habitual, la batuta mostró escasa creatividad en los pocos momentos en los que asoma algo de calidez. En el chotis del primer acto en el que Paco seduce a Rosa no hubo intención alguna y “Un hombre rumboso, castizo y galante” dejó escapar al Sorozábal más melodioso y conocido, que también aparece en “No hay ná como tu pelo”. Sin embargo, Gómez Martínez construyó un sólido “Sola va” como clímax de la primera parte y en el tercero, la citada “Dame esa carta”. En la orquesta quedaron al descubierto en demasiadas ocasiones desajustes, unos desabridos metales agudos y una afinación mejorable, sobre todo en el largo final.

Los músicos tocan con los materiales manuscritos originales. Sobre ellos se realizan correcciones puntuales. No existe una edición definitiva en la que el autor hubiera realizado la correspondiente y natural revisión tras el estreno. Ni menos, una edición crítica. Tal vez, Sorozábal hubiera mejorado algún ripio rítmico en la presentación de Andrés, igualado la longitud de algunas escenas o hubiera elaborado más el reiterativo leitmotiv de la buhardilla, tedioso de tantas veces que se repite en el segundo acto. Sin embargo, el recuerdo del cante flamenco al final y el último motivo de Paco en la trompeta tienen su peso psicológico: una vez más, vence el poder. El de un mísero encargado de obra. O tal vez, de tan suyo que era el músico puede que siguiera convencido de que es su mejor obra y está bien así. De todos modos, sería interesante rodarla por provincias para darla a conocer como pretendía: “el público y sobre todo el tiempo tienen la palabra”. Después de que por fin ha caído el telón para Juan José, coincidimos con Tomás Marco en que es “una obra que merecía estrenarse” y “enriquece nuestro panorama lírico”. ¡A buenas horas!

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: Teatro de la Zarzuela
Pie de foto: José Ángel Ódena y Carmen Solís en Juan José

essay writing servicepay for essaybuy custom essays