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13.III.2016. ¿Por qué?

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PALAU DE LA MÚSICA CATALANA 13-III-2016 ROLANDO VILLAZÓN, MARTINA JANKOVÁ, REGULA MÜHLEMANN, ANGELA BROWER, EMILIANO GONZÁLEZ TORO. LES ARTS FLORISANTS. WILLIAM CHRISTIE, director. W. A. Mozart: Il re pastore KV 208, ópera en dos actos con libreto de Pietro Metastasio. Aforo: 2.049 Asistencia: 80%         Refiere Quinto Curcio en su Vida de Alejandro Magno que éste, en los últimos años de su breve vida, no disimulaba ya los rasgos más acusados de su megalomanía y que quería imponer ante sus súbditos la proskynesis, esto es, la obligación de saludarle con una genuflexión, honor reservado a los dioses.…

W. A. Mozart: Il re pastore KV 208, ópera en dos actos con libreto de Pietro Metastasio.

W. A. Mozart: Il re pastore KV 208, ópera en dos actos con libreto de Pietro Metastasio.

PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

13-III-2016

ROLANDO VILLAZÓN, MARTINA JANKOVÁ, REGULA MÜHLEMANN, ANGELA BROWER, EMILIANO GONZÁLEZ TORO. LES ARTS FLORISANTS. WILLIAM CHRISTIE, director.

W. A. Mozart: Il re pastore KV 208, ópera en dos actos con libreto de Pietro Metastasio.

Aforo: 2.049 Asistencia: 80%

 

 

 

 

Refiere Quinto Curcio en su Vida de Alejandro Magno que éste, en los últimos años de su breve vida, no disimulaba ya los rasgos más acusados de su megalomanía y que quería imponer ante sus súbditos la proskynesis, esto es, la obligación de saludarle con una genuflexión, honor reservado a los dioses. Había incurrido en el peor delito moral del ser humano, la hybris o desmesura, que viene a ser la incapacidad para percibir los propios límites y para no intentar en modo alguno ultrapasarlos. Y para evitar que los generales romanos triunfantes incurrieran en tal desmán, un esclavo les repetía memento mori, “recuerda que has de morir”.

En esta versión de concierto –semiescenificada, si se quiere– de Il re pastore, título –muy– menor de Mozart sobre uno de los libretos más superficiales del prolífico Mestastasio, el personaje de Alejandro fue encarnado por Rolando Villazón. ¿Por qué? ¿Por qué el espectáculo se incluye en el ciclo Grandes Voces? ¿Por qué el programa de mano va encabezado por el nombre del tenor, en cuerpo mayor y letra negrita, relegando a un segundo plano al de William Christie? ¿Por qué nadie le dice a Villazón que el rol está en las antípodas de su estilo y de sus prestaciones vocales actuales? ¿Y por qué, pese a su desastrosa –por momentos en el segundo acto infamante– actuación, el público le recompensó con tales salvas de aplausos, con tantos bravos y fiestas?

Y, sin embargo, todo lo demás en el espectáculo fue grandeza. La interpretación musical de Les arts fleurissants fue brillante, guiada ora con energía, ora con sutileza por ese sabio de la música que es William Christie. Soberbia fue la prestación de todas las secciones, de las que uno no sabría destacar una como más excelente que la otra; permanente el equilibrio rítmico, todo luz los diálogos entre instrumentos y entre éstos y las voces: para la memoria la fantástica rendición del aria en rondò “L’amerò, sarò constante” de Aminta, con violín obligado a cargo de la magnífica concertino Tomi Troman.

A ello se sumó un elenco de voces espléndido, totalmente adecuado para las exigencias de la partitura: aquí no hacen falta Heldentenöre ni soprani acuto sfogato. Se requieren, por el contrario, la exquisita musicalidad de sopranos como Martina Jankovà (Aminta) y Regula Mühlemann (Elisa) o de mezzos como Angela Brower (Tamiri), y trabajos honestos como el de Emiliano González Toro (Agenore). Todos ellos, en perfecta comunión con orquesta y batuta, consiguieron hacernos olvidar las debilidades de la trama y la escasa altura de la partitura mozartiana.
Todos, salvo Villazón, claro está. Él decidió hacer de Alejandro, e hizo como Alejandro. Escudándose en una gestualidad de dudosa y manida gracia y en trucos vocales nada afortunados, caló, desafinó, malcolocó las notas y arrastró su voz maltrecha por registros que le están vedados. ¿Por qué? Tal vez debería leer a Curcio Rufo.

Javier Velaza

Crédito: © Antoni Bofill