Audioclasica

25.II.2016. Una centuria de música vocal

1_Barcelona_02-25-2016

Palau de la Música Catalana. Cicle Intèrprets Catalans. Petit Palau 25-II-2016 KAREN VOURCH, soprano. DANIEL ESPASA, clave. BCN216. ERNEST MARTÍNEZ IZQUIERDO, director Obras de M. de Falla, I. Stravinsky, M. Ravel y K. Saariaho. Propina: Xavier Montsalvatge, Cinco canciones negras (“Canción de cuna para dormir a un negrito”). Aforo: 583 Asistencia: 40%         Indudable interés ofrecía la nueva propuesta de BCN216 en la serie de “Intèrprets Catalans” del Palau de la Música Catalana, tanto por el interés de un programa coherente, poblado de obras infrecuentes, como por la presencia de Martínez Izquierdo como director, tras su actuación…

KAREN VOURCH, soprano.

KAREN VOURCH, soprano.

Palau de la Música Catalana. Cicle Intèrprets Catalans. Petit Palau

25-II-2016

KAREN VOURCH, soprano. DANIEL ESPASA, clave. BCN216. ERNEST MARTÍNEZ IZQUIERDO, director

Obras de M. de Falla, I. Stravinsky, M. Ravel y K. Saariaho. Propina: Xavier Montsalvatge, Cinco canciones negras (“Canción de cuna para dormir a un negrito”).

Aforo: 583 Asistencia: 40%

 

 

 

 

Indudable interés ofrecía la nueva propuesta de BCN216 en la serie de “Intèrprets Catalans” del Palau de la Música Catalana, tanto por el interés de un programa coherente, poblado de obras infrecuentes, como por la presencia de Martínez Izquierdo como director, tras su actuación al frente de la Orquesta Gulbenkian en la sala grande dos semanas antes y de nuevo con una obra de Kaija Saariaho como aliciente principal del concierto.

Con tempo algo rápido y balance dinámico no precisamente favorecido por la acústica de la sala, el concierto se inició con Psyché, de Manuel de Falla, que dio paso a dos breves delicatessen del primer Stravinsky, los Dos poemas de Konstantin Balmont, en cuyos ángulos abstractos se mostró a su aire el conjunto barcelonés, y las Tres líricas japonesas, cuya pieza central (“Mazatsumi”) sobresalió en el control de la agilidad instrumental, antes de regresar a Falla y a su Concerto para clave y cinco instrumentos, con el polifacético Daniel Espasa –que también tuvo importante labor en la composición de Saariaho– al teclado: versión algo apagada, dubitativa en los tempi (“Vivo” final) y necesitada de mayor incisividad en los ataques del “Allegro” inicial y de continuidad formal en el “Lento”, aquejado de perceptibles desajustes rítmicos en su coda.

En las obras vocales de esta primera parte, ya ofreció la voz bien timbrada de Karen Vourch una prestación solista de enorme calidad, tanto por la expresión contenida y adecuadamente reforzada en el gesto de un fraseo amplio como por el control del vibrato y la perfecta colocación de los pianissimi, que alcanzó su mejor cota en los ravelianos Trois poèmes de Stéphane Mallarmé que cerraron el primer tramo de la velada.

Cuanto se insinuaba en él respecto de la calidad vocal de Vourch se confirmó, con el añadido de mayor amplitud dinámica y de registros y notable seguridad de ataque en la zona aguda, en la Émilie Suite (2010), de Saariaho, que recientemente ha llevado al disco para Ondine: tan solo cierto desequilibrio en las partes recitadas de “Pressentiments” oscureció una magnífica versión, en su concepto general –sobre todo, en la naturaleza climática de “Principia”– y en la consecución de las calidades intermedias entre tensión y fragilidad de ambos interludios; algo que el muy respetuoso público asistente supo apreciar, y premiar en el aplauso, con justa largueza.

Germán Gan Quesada

Crédito: Martin Bureau