Audioclasica

10.IV.2016. Cena entre gánsteres

Cena-delle-beffe

Temporada de ópera 2015/2016. Teatro alla Scala 10-IV-2016 MARCO BERTI, KRISTIN LEWIS, NICOLA ALAIMO, BRUNO DE SIMONE, JESSICA NUCCIO, LEONARDO CAIMI. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. MARIO MARTONE, Dirección de escena. CARLO RIZZI, Dirección Musical Giordano: La cena delle beffe Aforo: 2.222 Asistencia: 80%       Con La cena delle beffe de Umberto Giordano el Teatro alla Scala pone el primer ladrillo de un proyecto (querido por el nuevo director Pereira junto al director musical Riccardo Chailly) que quiere recuperar, con una ópera cada año, el repertorio italiano operístico de finales del XIX y principios del XIX.…

1_Milan_04-10-2016

Giordano: La cena delle beffe

Temporada de ópera 2015/2016. Teatro alla Scala

10-IV-2016

MARCO BERTI, KRISTIN LEWIS, NICOLA ALAIMO, BRUNO DE SIMONE, JESSICA NUCCIO, LEONARDO CAIMI. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. MARIO MARTONE, Dirección de escena. CARLO RIZZI, Dirección Musical

Giordano: La cena delle beffe

Aforo: 2.222 Asistencia: 80%

 

 

 

Con La cena delle beffe de Umberto Giordano el Teatro alla Scala pone el primer ladrillo de un proyecto (querido por el nuevo director Pereira junto al director musical Riccardo Chailly) que quiere recuperar, con una ópera cada año, el repertorio italiano operístico de finales del XIX y principios del XIX. Una serie de títulos que pertenecen al estilo verista y a los compositores de la «giovane scuola» que flanquean la figura de Giacomo Puccini, cuya obra completa quiere presentar Chailly en el coliseo milanés con una ópera cada año hasta el 2022.

Escrita y estrenada en 1924 (bajo la batuta del Arturo Toscanini, en la época director indiscutible de La Scala) La cena delle beffe es el fruto de la colaboración entre Giordano (ya famoso por su éxitos de sus óperas más famosas Andrea Chenier y Fedora) y el dramaturgo Sam Benelli. La pieza teatral sobre la que se basa la ópera, del mismo Benelli, había sido un éxito del teatro italiano desde su estreno en 1909 (será además una película de enorme relieve para la historia del cine italiano en 1942) y pareció oportuno intentar una versión para el teatro lírico. La nueva versión fue un fracaso y después una reposición en 1925 quedó en el olvido. Los motivos todavía hoy son evidentes. No obstante, pese a algunos momentos interesantes y bellos, sobre todo en el segundo y cuarto acto, La cena delle beffe de Giordano no presenta demasiados elementos de interés y su nivel musical es poco atractivo, en lo que se refiere a la forma de tratar las voces así como en el empleo de la orquesta. Sin embargo es un ejemplo relevante de lo que fue la Literaturoper del siglo XX en su declinación italiana, o sea, una ópera que utilizaba como libreto el mismo texto, sin cambios, de la pieza teatral sobre la que se inspiraba.

Mario Martone para la nueva nueva producción de La Scala decidió trasladar la acción del la obra original (la Florencia de los Medici) a la Little Italy neoyorquina de los años Veinte y a su mundo de gánsteres. La apuesta, algo arriesgada pero lograda, consiguió conservar – subrayándola además de forma pertinente – la conducta enfermiza de los personajes así como la sed de venganza entre clanes presente ya en el texto de Benelli. Lo mejor del espectáculo fue seguramente (sin olvidar la perfecta e intensa actuación de los cantantes) el marco escénico de Margherita Palli que moviendo verticalmente los decorados consiguió cambios de escena a vista extremadamente elegantes entre el restaurante en la planta baja, la habitación de Ginevra en la primera planta y el entresuelo donde se desarrolla la tortura de Neri en el tercer acto. Superados algunos escollos del libreto (la frecuentes referencia al río Arno o a Pisa) el espectador olvida sin problemas el pasado florentino de Benelli y se implica de lleno en el desafío entre bandas, en la locura de Neri y el deseo de Giannetto hacia una mujer fatal.

No menos lograda fue la ejecución musical gracias a una dirección precisa, muy atenta al detalle, y a un reparto de excelente calidad. Carlo Rizzi, al frente de una orquesta de La Scala perfectamente concertada, ofreció una lectura de la partitura brillante y llena de energía, pasión y respeto al texto, consiguiendo además dar fuerza y lirismo a las secciones más logradas de la obra. Dentro de un amplio reparto muy homogéneo y en perfecta sintonía con la dirección escénica y musical, destacaron sobre todo los barítonos Nicola Alaimo (Neri), cuya carrera está en un continuo crescendo, y Bruno De Simone (el médico), el tenor Leonardo Caimi (Gabriello) y Jessica Nuccio, una joven soprano con una voz límpida, cálida, capaz de evidenciar magníficamente todo el lirismo que caracteriza el personaje de Lisabetta. Buena la prueba de Kristin Lewis (Ginevra) pese alunos desajustes y algo estentóreo Marco Berti, aunque hay que admitir que el arduo registro en el que está escrito el personaje de Giannetto pondría a prueba a cualquier cantante; de hecho el tenor Hipolito Lazaro, que actuó en el estreno, al finalizar las funciones escribió al compositor diciéndole que nunca más habría interpretado ese papel en todo el resto de su vida.

Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: ©Brescia/Amisano

Pie de foto:

Nicola Alaimo y Jessica Nuccio en el tercer acto de La cena delle beffe