Audioclasica

26.V.2016 Impresionante anomalía

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Temporada 2015-2016. Palau de Les Arts. Auditori ROSANA PASTOR. JULI CANTÓ. KAREN GARDEAZABAL. FEDERICA ALFANO. CRISTINA ALUNNO. MARIO CORBERÁN. ALEJANDRO LÓPEZ. ALEJANDRO ESTELLÉS. JOSÉ ENRIQUE REQUENA. BONIFACI CARRILLO. DIANA MUÑOZ. EMILIO LÓPEZ, concepto artístico. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DEU DELS DESAMPARATS, LUÍS GARRIDO, director. COR GV, FRANCESC PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA. CHRISTOPHER FRANKLIN, director. Arthur Honegger: Jeanne d’Arc au bûcher Aforo: 1490 Asistencia: 85%   Una de las propuestas más interesantes del Palau de Les Arts son los conciertos-espectáculo que ofrece en la sala superior, en la que también se interpretan óperas en versión concierto. Podemos…

Crédito: Tato Baeza Juana de Arco en la hoguera. Rosana Pastor, Cor Generalitat Valenciana y Orquestra de la Comunitat

Crédito: Tato Baeza
Juana de Arco en la hoguera. Rosana Pastor, Cor Generalitat Valenciana y Orquestra de la Comunitat

Temporada 2015-2016. Palau de Les Arts. Auditori

ROSANA PASTOR. JULI CANTÓ. KAREN GARDEAZABAL. FEDERICA ALFANO. CRISTINA ALUNNO. MARIO CORBERÁN. ALEJANDRO LÓPEZ. ALEJANDRO ESTELLÉS. JOSÉ ENRIQUE REQUENA. BONIFACI CARRILLO. DIANA MUÑOZ. EMILIO LÓPEZ, concepto artístico. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DEU DELS DESAMPARATS, LUÍS GARRIDO, director. COR GV, FRANCESC PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA. CHRISTOPHER FRANKLIN, director.

Arthur Honegger: Jeanne d’Arc au bûcher

Aforo: 1490 Asistencia: 85%

 

Una de las propuestas más interesantes del Palau de Les Arts son los conciertos-espectáculo que ofrece en la sala superior, en la que también se interpretan óperas en versión concierto. Podemos contar como mítica la Trilogía romana dedicada los poemas sinfónicos de Ottorino Respighi de 2011, dirigida por Georges Prêtre, después llegó El castillo de Barbazul y el pasado noviembre, Lélio de Héctor Berlioz. En esta ocasión el título escogido es el oratorio dramático Juana de Arco en la hoguera de Arthur Honegger y Paul Claudel. Una página que se merecía un breve ensayo introductorio en los programas de mano, donde comentar que fue gestado por un compositor suizo y un escritor francés, católico, cuando Hitler ostentaba el poder en Alemania. Se estrenó con gran éxito en Basilea poco antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, el cual fue en aumento durante la década de 1940 en la Francia no ocupada. La música del autor de Pacific 231 y Rugby  llamó tanto la atención de Roberto Rossellini e Ingrid Berman que fue llevada al cine en 1958. Como decía el crítico cinematográfico italiano Adriano Aprà: un film anómalo sobre una obra de teatro anómala.

La dramaturgia de Emilio López hizo girar los ingentes medios empleados entorno a la figura de La doncella de Orleans, situada en el centro de la escena, en lo alto de un cadalso-peana con forma de llama, iluminada de esa forma cuando el texto lo requiere. A sus pies aparece una poblada orquesta en la que tres saxofones sustituyen a las trompas, emplea ondas Martenot y rica percusión. A su derecha se encuentra el cuarteto vocal solista y el actor Juli Cantó, en el papel de Frère Dominique. Su izquierda está ocupada por la Escolanía de la Mare de Déu dels Desemparats, con solista, y a su espalda, el Cor de la Generalitat, con tres de sus miembros destacados como cantantes-actores. La videocreación de Miguel Bosch apoya el monólogo interior de la heroína con imágenes de su rostro y de sus acusadores poco antes de arder en olor de santidad el 30 de mayo de 1431. Cuatro días después de esta representación, fecha en la que la Iglesia católica celebra su onomástica.

Siguiendo el orden expuesto, el conjunto sonó potente en manos de Christopher Franklin, en algunos momentos demasiado. El estadounidense impuso un rigor y un tempo vertiginoso, sin concesiones, lo cual provocó más de un atragantamiento. Si bien dejó espacio para los juegos irónicos y surrealistas de Porcus y los demás animales (es todo lo que queda a estas alturas del Honegger partícipe en el efímero grupo de Los Seis) fue más sutil en las dimensiones reducidas de Café Kafka escuchada la víspera. A pesar de su exagerada gestualidad, Juli Cantó se le desmandó después del juego de naipes saltándose un par de entradas. Por su plática conocemos el pasado de Juana, contado algunas veces con demasiada celeridad. Le acompañaron en el lateral los cuatro solistas que sufrieron para poder hacer inteligibles sus intervenciones, llegando al grito en algún momento. Como se ha visto en otras representaciones, la acústica de la sala no permite grandes alardes y este es uno de los peores lugares para cantar. En el lateral de enfrente, la Escolanía y su solista estuvieron muy bien.

Rosana Pastor encarnó a la protagonista con un notable sentido dramático. Sin embargo, la escena más terrible de todo el drama, Trimazô, quedó deslucida al desentonar la melodía popular. Parece un recurso nimio pero en él se encuentra el culmen de todo el juicio-engaño. Mientras Juana entona el sencillo canto en alabanza de la Virgen María, desde elementos tan prosaicos como harina y huevos, toma conciencia de su sacrificio: “Yo soy quien se transformará en ese hermoso cirio”. Este es el único momento en el que la protagonista canta desde su rol de actriz y no de cantante. Una descomposición que se había acompañado acertadamente al inicio, con imágenes brumosas de las esquemáticas mujeres que Julio González forjó también en el periodo de entreguerras: “¡Hubo una doncella llamada Juana!”.

En Juana de Arco en la hoguera el buen uso de la voz es fundamental y no siempre salió bien parado. La ampliación de la parte hablada produjo importantes desequilibrios. Por su parte, el Cor de la Generalitat demostró de nuevo su dominio de la obra, por lo que tal vez quepa sugerir que podía cantar sin partituras también en estos conciertos en aras de la expresión. Así lo demostró hace un par de meses el  Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana dirigido por Marc Minkovski en el vecino Palau de la Música.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI