Audioclasica

1.VII.2016 Siempre nos quedará París…

1_Barcelona_07_01_2016.jpg

Temporada 2015/16. Gran Teatre del Liceu 1.VII.2016. ALIEVA, POLENZANI, RUCIŃSKI, MANFRINO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. COR VIVALDI-PETITS CANTORS DE CATALUNYA. MARC PIOLLET, DIRECTOR MUSICAL. JONATHAN MILLER, DIRECCIÓN DE ESCENA. ISABELLA BYWATER, ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO Giaccomo Puccini: La Bohème Aforo: 2286 Asistencia: 90%   Cuando se aproximan los calores estivales, nada mejor que asomarse al gélido París de la bohemia… De seguro éxito veraniego -completado con el título que cerrará la temporada, Die Zauberflöte–, el Gran Teatre del Liceu recuperaba La bohème pucciniana, en la exitosa puesta en escena concebida por Jonathan Miller para la English…

© A. Bofill Un momento de la representación de La Bohème

© A. Bofill
Un momento de la representación de La Bohème

Temporada 2015/16. Gran Teatre del Liceu

1.VII.2016. ALIEVA, POLENZANI, RUCIŃSKI, MANFRINO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. COR VIVALDI-PETITS CANTORS DE CATALUNYA. MARC PIOLLET, DIRECTOR MUSICAL. JONATHAN MILLER, DIRECCIÓN DE ESCENA. ISABELLA BYWATER, ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO

Giaccomo Puccini: La Bohème

Aforo: 2286 Asistencia: 90%

 

Cuando se aproximan los calores estivales, nada mejor que asomarse al gélido París de la bohemia… De seguro éxito veraniego -completado con el título que cerrará la temporada, Die Zauberflöte–, el Gran Teatre del Liceu recuperaba La bohème pucciniana, en la exitosa puesta en escena concebida por Jonathan Miller para la English National Opera que proyecta la ambientación original, con respetuoso realismo, a los años treinta del pasado siglo; la pausada dirección de actores y la acertada iluminación contribuyen sin duda a la aceptación de una propuesta que hace un buen uso de los volúmenes móviles, símbolo de la cambiante situación de los protagonistas, del miserable apartamento compartido de los cuadros extremos al colorido Café Momus del segundo cuadro, resuelto sin estridencias, o el desolado ambiente callejero del cuadro tercero.

Cabe resaltar la dirección del experto Marc Piollet, especialmente preciso en los pasajes cómicos y en la obtención de un terso fraseo de la cuerda en el preludio del tercer cuadro, dentro de una más que aceptable labor general, en la que no desentonó la participación del coro. Como tampoco lo hizo la prestación de un reparto repleto de debutantes en el teatro barcelonés, de la Mimì de Dinara Alieva –quien la había encarnado en Frankfurt y que sustituyó a última hora a Tatiana Monogarova–, más que correcta en la línea de canto dramática a la recia Musetta de Nathalie Manfrino o el matizado Rodolfo de Matthew Potenzano, que ganó a lo largo de la segunda parte de la función pese a algunos síntomas de fatiga en la colocación de la voz en el tramo final. Los dúos de la pareja protagonista en los cuadros impares superaron con solvencia las dudas ante la (lógica) falta de ensayos por dicha sustitución y, junto a la participación de Artur Ruciński (Marcello) y David Menéndez (Schunard), cuentan entre lo mejor de una representación que obtuvo el beneplácito general de un público poco generoso en la duración del aplauso.

 

Germán Gan Quesada