Audioclasica

15-I-2017 Werther en plenitud

Crédito: © Antoni Bofill

BARCELONA Gran Teatre del Liceu PIOTR BECZALA (werther), JOAN MARTÍN-ROYO (albert), STEFANO PALATCHI (alcalde), ANTONI COMAS (schmidt), MARC CANTURRI (johann), XAVIER COMORERA (brühlmann), ANNA CATERINA ANTONACCI (charlote), ELENA SANCHO PEREG (sophie). Dirección de escena de WILLY DECKER. Director repositor: STEFAN HEINRICHS. Escenografía y vestuario de WOLFGANG GUSSMANN. Iluminación de HANS TOELSTEDE. producción de OPER FRANKFURT. ORQUESTA SINFÓNCIA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. Director del Coro: CONXITA GARCÍA. director, ALAIN ALTINOGLU. Massenet: Werther, drama lírico en cuatro actos. Libreto de Blau, Miliet y Hartmann. Aforo: 2.292 Asistencia: 99% Si el romanticismo de rompe y rasga del Werther goethiano queda…

Crédito: © Antoni Bofill

Crédito: © Antoni Bofill

BARCELONA

Gran Teatre del Liceu

PIOTR BECZALA (werther), JOAN MARTÍN-ROYO (albert), STEFANO PALATCHI (alcalde), ANTONI COMAS (schmidt), MARC CANTURRI (johann), XAVIER COMORERA (brühlmann), ANNA CATERINA ANTONACCI (charlote), ELENA SANCHO PEREG (sophie). Dirección de escena de WILLY DECKER. Director repositor: STEFAN HEINRICHS. Escenografía y vestuario de WOLFGANG GUSSMANN. Iluminación de HANS TOELSTEDE. producción de OPER FRANKFURT. ORQUESTA SINFÓNCIA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. Director del Coro: CONXITA GARCÍA. director, ALAIN ALTINOGLU.

Massenet: Werther, drama lírico en cuatro actos. Libreto de Blau, Miliet y Hartmann.

Aforo: 2.292 Asistencia: 99%

Si el romanticismo de rompe y rasga del Werther goethiano queda hoy por hoy ya muy lejos de la sensibilidad imperante, su versión operística no sobrevive, desde luego, por los pocos méritos del muy inferior libreto de Blau, Miliet y Hartmann, sino por la deliciosa e imperecedera música que le impuso Jules Massenet. Esa partitura asume y despliega con generosidad sin límites el alma romántica entendida “a la francesa”, y depara momentos verdaderamente sublimes que suponen un reto para cualquier orquesta y toda batuta. Y la virtud primera de este Werther liceísta reside precisamente en la interesante lectura que Alain Altinoglu acertó a extraer del foso liceísta: atenta a los tempi, notablemente expresiva, su dirección solo pecaría de un exceso de volumen en algunos pasajes de acompañamiento a las voces, pero en términos generales supone una muy agradable sorpresa y constituye una parte importante del éxito del conjunto. Éste, sin embargo, se fundamenta de modo incuestionable en las voces y casi todas ellas rayan a gran altura. Una delicia resulta, por ejemplo, la Sophie de Elena Sancho Pereg, voz cristalina y bien proyectada que permite albergar enormes expectativas de futuro. Muy notable también el Albert de Joan Martín-Royo, a quien esperamos igualmente en roles de mayor empaque. Y consistente, como siempre, Stefano Palatchi, aquí como Alcalde. A Anna Caterina Antonacci hay que reconocerle, de principio, la construcción dramática de una Charlotte de primera línea; en algún pasaje, ciertamente, su voz da muestras de cansancio y se torna más mate de lo aconsejable, pero la gran soprano que todavía es se aprecia en muchos pasajes con plenitud. Y plenitud en el más auténtico sentido de la palabra es la que derrocha en el papel protagonista Piotr Beczala. El tenor posee una de las voces más nobles que recordemos en su tesitura y su momento es ciertamente espléndido; ataca las notas con exactitud, sin recurrir a portamenti acomodaticios, sin engolamiento y sin aparente sobreesfuerzo, ni siquiera en el exigente Pourquoi me réveiller? que bisó de manera más que merecida. Un lujo vocal, su Werther, difícilmente olvidable.

La dirección escénica de Willy Decker resulta, sin embargo, desigual: si la imaginería del primer acto y, en fin, su orientación minimalista son dignas de elogio, otros detalles –la omnipresencia de esos agoreros Schmidt y Johann y, en especial, la inexplicable hiperactividad del Werther supuestamente herido de muerte en el último acto– se hacen más discutibles, pero por suerte no tanto como para empañar la brillantez global de un espectáculo operístico de primer nivel.

Javier Velaza