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20-01-2017 Acogida triunfal de Muti y la Chicago Symphony Orchestra en La Scala

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MILÁN Temporada 2016/2017. Teatro alla Scala CHICAGO SYMPHONY ORCHESTRA. RICCARDO MUTI, Director Catalani: Contemplazione Strauss: Don Juan op. 20 Chaikovski: Sínfonia n. 4 en fa menor op. 36 Aforo: 2.222 Asistencia: 99% Han pasado doce años para que Riccardo Muti volviera al Teatro alla Scala, teatro del que fue director principal por casi veinte años desde 1986 y del que se despidió de forma muy controvertida en 2005. La fractura parece sanada por completo. Si esta vez el acercamiento ha sido con dos conciertos con la Chicaco Symphony Orquesta, hay sin embargo buenas posibilidades que dentro de poco tiempo Muti…

Crédito: “©Silvia Riccardo Muti y la Chicago Symphony Orchestra al final del concierto en la Scala

Crédito: “©Silvia Riccardo Muti y la Chicago Symphony Orchestra al final del concierto en la Scala

MILÁN

Temporada 2016/2017. Teatro alla Scala

CHICAGO SYMPHONY ORCHESTRA. RICCARDO MUTI, Director

Catalani: Contemplazione

Strauss: Don Juan op. 20

Chaikovski: Sínfonia n. 4 en fa menor op. 36

Aforo: 2.222 Asistencia: 99%

Han pasado doce años para que Riccardo Muti volviera al Teatro alla Scala, teatro del que fue director principal por casi veinte años desde 1986 y del que se despidió de forma muy controvertida en 2005. La fractura parece sanada por completo. Si esta vez el acercamiento ha sido con dos conciertos con la Chicaco Symphony Orquesta, hay sin embargo buenas posibilidades que dentro de poco tiempo Muti vuelva a dirigir una ópera (se habla de La Wally de Catalani o de una ópera de Verdi) con los conjuntos del teatro milanés. El retorno ha sido emocionante y al final triunfal para el director, gracias también a un público totalmente entregado que abarrotaba cada rincón de la sala. La noche del primer concierto hemos podido ver también a ilustres colegas como Zubin Metha, Myung-whun Chung y Riccardo Chailly. Una demostración añadida de la importancia de esta etapa en la nueva gira por Europa de la famosa orquesta (junto a Milán las otras son París, Hamburgo, Aalborg, Viena, Frankfurt y Baden Baden).

El impacto inmediato que el espectador experimenta frente a la orquesta de Chicago – de la que Muti es director principal desde 2010 – es sin duda la calidad de su sonido y la increíble perfección técnica y expresiva de cada una de sus secciones. Pocos conjuntos sinfónicos del mundo son capaces de sobrecoger por su capacidad en destilar un dialogo natural entre los instrumentos, por la amplitud de las dinámicas, la transparencia entre las diferentes secciones de la orquesta y por la facilidad de entender a la perfección el peculiar sonido necesario para cada autor. Asimismo, la llegada de Muti ha aportado a la orquesta una mayor atención a la forma de desarrollar la melodía, así como a la importancia que tienen las relaciones temáticas en cada frase y en cada periodo musical: todo dentro de una inconfundible identidad sonora que revela las influencias alemanas que este conjunto tuvo desde sus inicios con la dirección de Fritz Reiner. No es sólo cuestión de disciplina y profesionalidad, lo que desprende este conjunto en cada momento, es la consciente adquisición de una específica integridad interpretativa.

Todos estos aspectos resaltaron de forma categórica en el primer programa presentado en La Scala, empezando por la prácticamente desconocida composición de Alfredo Catalani, Contemplazione escrita en 1878. Muti quería presentarla como homenaje a los 150 años del nacimiento de Arturo Toscanini (gran estimador del compositor de Lucca, muerto con tan sólo 39 años), pero finalmente la dedicó a las víctimas del reciente terremoto en el centro de Italia. La pieza demostró una vez más la capacidad que tiene Muti para resaltar la sensualidad melódica, así como las sutilezas tímbricas de la muisca italiana de finales del XIX, gracias también a una orquesta totalmente entregada. No menos impactante en algunas secciones fue el poderío de los metales, igualmente espectacular en el siguiente Don Juan de Strauss. Es una lástima que Muti no se dedique más a este compositor del que sabe evidenciar con igual inspiración la transparencia con que trata metales y maderas, la voluptuosidad de la melodía en la sección de la cuerda, así como el entramado armónico que caracteriza sus composiciones. Una lectura simplemente magistral de la pieza. No menos impactante la Cuarta sinfonía de Chaikovski. De las tres últimas sinfonías del compositor ruso, es la que Muti menos domina (siendo sus interpretaciones de la Quinta Simfonía y sobre todo de la Patetica mucho más impactantes). Sin embargo, fue muy interesante la manera en que el director napolitano manejó el recorrido narrativo y temático de la obra en una versión más dramática que lírica, con un final donde el virtuosismo requerido a la orquestra se hizo expresión del sentido trágico de la existencia. Simplemente portentoso fue finalmente el espectro dinámico y la precisión demostrada por la orquesta en el famoso pizzicato del tercer movimiento.

La velada no podía que terminar con un homenaje a Verdi, compositor clave para el coliseo milanés y autor predilecto de Muti. El director eligió como propina la obertura del Nabucco, opera (como él miso explicó al público) con que estrenó su etapa milanesa en el lejano 1986. Ahora como entonces (cuando tuve la oportunidad de presenciar a una de las funciones de esa producción) fue impresiónate constatar la afinidad de Muti con este compositor que actualmente dirige con mayor esencialidad en el gesto, pero con inmutadas intensidad expresiva y dinamismo.

Gian Giacomo Stiffoni