Audioclasica

27 y 28-I-2017 J.C. de Arriaga en dos jornadas

E. MORENO ESQUIBEL / TEATRO ARRIAGA
Un momento durante la interpretación de la Obertura Op. 20.

BILBAO TEMPORADA DE CONCIERTOS DEL TEATRO ARRIAGA 27-I-2017. CUARTETOS LA RITIRATA, BILBAO SINFONIETTA CUARTETO, ENSEMBLE 442. 28-I-2017. UBIETA, INTXAUSTI, MURILLO (Escolanía Easo), GERRIKABEITIA, ABETE, ETXABE, NUÑEZ (bailarín). CORAL DE BILBAO, E. AZURZA, dirección. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. J. MALAXETXEBARRÍA, dirección. CALIXTO BIEITO, dirección de escena. Juan Crisóstomo de Arriaga: Los Esclavos Felices Primer día: Aforo: 150, Asistencia: 100%. Segundo día: Aforo:1000, Asistencia: 90%. Bajo el título genérico de “Los Esclavos Felices”, la ópera hasta hoy perdida (no se pierde la esperanza) del “musiquito bilbaíno”, como denomina cariñosamente a Juan Crisóstomo de Arriaga el musicólogo Sabino Ruiz Jalón en su monografía de…

E. MORENO ESQUIBEL / TEATRO ARRIAGA Un momento durante la interpretación de la Obertura Op. 20.

E. MORENO ESQUIBEL / TEATRO ARRIAGA
Un momento durante la interpretación de la Obertura Op. 20.

BILBAO

TEMPORADA DE CONCIERTOS DEL TEATRO ARRIAGA

27-I-2017. CUARTETOS LA RITIRATA, BILBAO SINFONIETTA CUARTETO, ENSEMBLE 442.

28-I-2017. UBIETA, INTXAUSTI, MURILLO (Escolanía Easo), GERRIKABEITIA, ABETE, ETXABE, NUÑEZ (bailarín). CORAL DE BILBAO, E. AZURZA, dirección. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. J. MALAXETXEBARRÍA, dirección. CALIXTO BIEITO, dirección de escena.

Juan Crisóstomo de Arriaga: Los Esclavos Felices

Primer día: Aforo: 150, Asistencia: 100%. Segundo día: Aforo:1000, Asistencia: 90%.

Bajo el título genérico de “Los Esclavos Felices”, la ópera hasta hoy perdida (no se pierde la esperanza) del “musiquito bilbaíno”, como denomina cariñosamente a Juan Crisóstomo de Arriaga el musicólogo Sabino Ruiz Jalón en su monografía de 1979, Bieito nos propone un ensayo de puesta en escena con un puñado de obras especialmente significativas. En su opúsculo Don Sabino traza un recorrido muy pormenorizado de la infancia del niño prodigio hasta su partida a París en 1822. A partir de este momento su trayectoria vital se desdibuja pero, por las pocas obras que nos han llegado, atisbamos la figura de un enorme creador que estaba absorbiendo con avidez los imparables vientos de la transición al Romanticismo. En la primera jornada se escucharon los 3 cuartetos publicados en París en 1824. La interpretación en tres espacios diferentes del teatro (sólo el tercero fue en el escenario), proporcionó a los privilegiados asistentes una cercanía inusual a la corporeidad de la cuerda frotada. El arco, tratado con la pasión que requieren algunos movimientos, refleja el aliento plenamente romántico y maduro de un jovencísimo músico que sorprendió a sus contemporáneos y maestros. No en vano figuras como Fétis o Cherubini (admirado por Beethoven) se asombraron ante la originalidad y calidad del joven músico. La segunda jornada reunió una importante parte de la obra sinfónica y vocal. Partiendo de la Obertura nº 20, rescatada por Aureliano Valle, otro ilustre bilbaíno, Bieito acomete una suerte de construcción de un relato escenográfico apoyado en una instalación con proyecciones envolventes de la directora suiza de cine y televisión Sarah Derendinger. Con la Orquesta Sinfónica de Bilbao en el escenario a las órdenes de Jon Malaxetxebarria, seguro y bien metido en el repertorio, se articulan diversas obras que una vez más sorprenden a neófitos y viejos aficionados por la calidad y profundidad de su factura. Escuchamos Erminia, gran cantata que no desmerece a futuras obras de similares características del gran Berlioz, el aria Medea, que el bilbaíno preparó para Cherubini, entonces director del Conservatorio de París, y Agar dans le Désert, quizá la última obra escrita de Arriaga, en la que hay que destacar la presencia de una voz blanca, extraordinariamente defendida por Markel Murillo, de la Escolanía Easo. Naroa Intxausti y Marta Ubieta aportaron muy buen hacer en línea de canto y teatralidad en sus difíciles intervenciones. La interpretación de O Salutaris Ostia y Stabat Mater, bien conocidas porque fueron editadas en 1908 en Leipzig corrió a cargo de la Coral de Bilbao muy bien preparada por Enrique Azurza. Para cerrar, lo único que se ha salvado de la ópera “Los Esclavos Felices”, su conocida obertura, sorprendente por su originalidad y sólida construcción, para dejarnos con la pregunta ¿a dónde hubiera llegado este “musiquito bilbaíno” si la tuberculosis no se lo hubiera llevado poco antes de cumplir los veinte años?

Daniel Garay