Audioclasica

12-III-2017 El barítono verdiano

Crédito: Théatre des Champs-Elysées

PARÍS TEMPORADA OPERA. LES GRANDES VOIX. THÉATRE DES CHAMPS-ELYSÉES LUDOVIC TÉZIER, SONDRA RADVANOVSKY, VITALY KOWALYOV, RAMÓN VARGAS, ANDRÉ HEYBOER. CORO DE LA ÓPERA DE MONTECARLO Y ORQUESTA FILARMÓNICA DE MONTECARLO.A. Versión de concierto. PINCHAS STEINBERG: director musical Verdi: Simon Boccanegra Aforo: 2500. Asistencia: 100% Una función antes en Montecarlo, y luego ésta. Un gran esfuerzo, con uno de los repartos más adecuados para esta obra, para asegurar que Tézier debutara con todas las garantías posibles uno de los papeles más ambicionados por un barítono (incluso por los que, de entrada o de salida, no pueden cantar óperas de Verdi). Aunque…

Crédito: Théatre des Champs-Elysées

Crédito: Théatre des Champs-Elysées

PARÍS

TEMPORADA OPERA. LES GRANDES VOIX. THÉATRE DES CHAMPS-ELYSÉES

LUDOVIC TÉZIER, SONDRA RADVANOVSKY, VITALY KOWALYOV, RAMÓN VARGAS, ANDRÉ HEYBOER. CORO DE LA ÓPERA DE MONTECARLO Y ORQUESTA FILARMÓNICA DE MONTECARLO.A. Versión de concierto. PINCHAS STEINBERG: director musical

Verdi: Simon Boccanegra

Aforo: 2500. Asistencia: 100%

Una función antes en Montecarlo, y luego ésta. Un gran esfuerzo, con uno de los repartos más adecuados para esta obra, para asegurar que Tézier debutara con todas las garantías posibles uno de los papeles más ambicionados por un barítono (incluso por los que, de entrada o de salida, no pueden cantar óperas de Verdi). Aunque se puede, y se debe, establecer distintos niveles, el resultado final es más que satisfactorio. A comenzar por el protagonista. El gran barítono francés ha exhibido de nuevo la importancia de su órgano vocal, su firme desarrollo en volumen y extensión, pero sobre todo su atenta lectura de la parte, como lo demuestran una dicción clarísima y un fraseo que da cuenta de las múltiples facetas del personaje (incluidos los nada fáciles pianísimos, como el que cierra el gran dúo con la soprano) y un canto franco y generoso, pero nunca banal o confiado sólo en el volumen. Pero la dirección de Steinberg, correcta o buena, sólo llegó intermitentemente a algo más que una competente ejecución, en la que brilló la orquesta por la parte técnica (todo el prólogo fue más bien ‘blando’, y lo mismo ocurrió con el final del segundo acto; la escena del Consejo y el último acto salieron mejor). Las partes secundarias fueron respetables, pero tanto Fabio Bonavita –Pietro- como Vincenzo Di Nocera –el capitán- gesticularon demasiado, como si estuvieran en una versión escénica de 1930 o 1940). Heyboer es un buen Paolo, el segundo barítono y esbozo del Yago posterior, pero la voz y la intención, si bastan para este papel en concreto, no me parecen que le permitan llegar mucho más allá. Vargas sigue manteniendo su clase y su técnica aunque el color de la voz en algunos momentos suene algo apagado, pero todo lo que hizo fue intachable y de primer orden. Radvanovsky es una soprano a la que París, como otros públicos, ama. No es tanto que la voz no sea muy agradable (hay un vibrato molesto que esta vez le costó dominar), sino que el papel no parece pedir el volumen de una spinto o dramática, y sí una luminosidad que pocas veces la cantante obtiene. Dicho esto, y aunque no creo que se trate de una parte que vaya a frecuentar, lo que hizo fue mucho. La mejor sorpresa, luego de Tézier, vino de Kowaljow, que en el último acto en particular superó de lejos interpretaciones suyas anteriores del rol de Fiesco, en el que siempre se había mostrado bueno pero no excepcional. Excelente la labor del coro, bajo la dirección habitual de Stefano Visconti. Las ovaciones alcanzaron a todos por igual, quizás algo más a Tézier.

Jorge Binaghi