Audioclasica

Entre el enigma y la nostalgia. Las Nueve arias alemanas de Handel

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El presente artículo ha sido elaborado a partir de unas notas al programa que fueron redactadas para el concierto Las nueve arias alemanas de Händel que formó parte de la XXVII edición del Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid. Impulsado por la circunstancia de que fueron publicadas sin firmar (a pesar de que se notificó la omisión a la Dirección del festival) me animé a darles formato para que tuvieran cabida en el contexto de Audioclásica y firgurar, finalmente, con la respectiva autoría. En un afán de darles un rigor que permita usarlas como artículo de consulta, se…

Detalle del manuscrito de Las Nueve arias alemanas conservado en la British Library. f.5v

El presente artículo ha sido elaborado a partir de unas notas al programa que fueron redactadas para el concierto Las nueve arias alemanas de Händel que formó parte de la XXVII edición del Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid. Impulsado por la circunstancia de que fueron publicadas sin firmar (a pesar de que se notificó la omisión a la Dirección del festival) me animé a darles formato para que tuvieran cabida en el contexto de Audioclásica y firgurar, finalmente, con la respectiva autoría. En un afán de darles un rigor que permita usarlas como artículo de consulta, se ha incluído la bibliografía empleada y se han añadido hipervínculos a algunas palabras que conducen a interesantes páginas web. De cualquier manera, el texto no deja de tener la función propia de un programa de mano: es una mera invitación e introducción a la escucha. Asómense a esta apasionante página del catálogo haendeliano.

Una mirada al pasado

Las Nueve arias alemanas (Neun deutsche Arien) HWV 202-210 de Georg Frederic Handel ocupan una posición enigmática en el contexto de su producción debido a diversos factores. Especialmente destacable resulta el hecho de que el compositor sajón se decantase por textos alemanes en un momento en el que se encontraba definitivamente establecido en Londres (dichas arias están fechadas entre los años 1724 y 1727), época en que estaba entregado a la causa operística, habiendo abandonado la lengua germana en el plano profesional. El italiano –idioma hegemónico en el mundo lírico hasta bien entrado el s. XVIII- y el inglés eran en ese momento sus idiomas vehiculares. No obstante, esta es la época en que trabajaba al frente de la Royal Academy of Music, institución que asistió al estreno de óperas tan señeras como Giulio Cesare (1724), Rodelinda (1725) o Scipione (1726). En una visión más panorámica, comprobamos que tampoco el alemán es habitual en su catálogo más allá de los trabajos de juventud durante su estancia en Hamburgo (un total de cuatro óperas, tres de ellas hoy perdidas), a la que se suman sus también desaparecidas cantatas alemanas y su célebre Brockes Passion. Sea como fuere, el trabajo que nos ocupa es el único que Handel escribiera en alemán residiendo fuera de su país natal.

Y es, precisamente, en este autor donde debemos buscar la verdadera génesis y el motivo de la originalidad de las Neun deutsche Arien. Barthol Heinrich Brockes (1680-1747) fue una destacada figura de la política de Hamburgo (ocupó el cargo de senador en la ciudad) y poeta de moda en la Alemania del momento. Bach, Telemann, Mattheson y el propio Handel, entre otros, tomaron prestados  sus trabajos literarios para ponerlos en música. La obra que analizamos se nutre de textos fragmentarios que son escogidos sin aparente orden de entre el  primer volumen del total de los nueve que integran los Irdisches Vergnügen in Gott (Los placeres terrenales de Dios), obra publicada entre 1721 y 1748. Mucho se ha escrito acerca de este literato bien conocido en el mundo germano y anglosajón (si bien hay que decir que no cuenta con obra alguna traducida al castellano a día de hoy).

Los placeres terrenos contienen una serie de poemas de trasfondo religioso y moralizante que despliegan una  exacerbada exaltación de la naturaleza. Adjetivos como contemplativo, sensual, reflexivo o panteísta son aplicados regularmente por los estudiosos de la obra de Brockes. Baste observar el texto del Aria Süßer Blumen Ambraflocken HWV204 para ilustrar tales afirmaciones:

Dulces copos floridos de ámbar,
vuestra plata me ha de llevar
hasta la gloria de quien os creó.
Cuando caéis, me inclino
hacia el cielo y alabo a Aquel
que ha creado el mundo.

(Traducción de Linda Criste)

Sólo considerando el contexto protestante –y en un momento en que estamos a las puertas de una incipiente Ilustración- podemos entender la verdadera dimensión de tan singulares textos que nos hacen evocar la poesía  de otras culturas distantes como los célebres Haiku japoneses. La serenidad (a la que se llega a través a belleza como verdadero elemento redentor) es el afetto dominante que contagia y domina todas las Arias.

Se desconoce el porqué éstas se escribieron ¿Acaso fue un trabajo de una familia nobiliaria alemana afincada en Londres? ¿Un encargo desde el país teutón? ¿Simple capricho? ¿Un homenaje al autor de los textos? El hecho de que Brockes las elogie en 1727 de manera explícita en el prólogo de su segundo volumen de su magna obra nos permite especular (además de fechar) acerca de las motivaciones que impulsaron al compositor: nos atrevemos a vislumbrar un Handel emigrado por motivos laborales que vuelve nostálgico la mirada hacia su Alemania natal. Por el momento, y mientras no se encuentre nueva documentación que lo refute, nosotros nos inclinamos por esta hipótesis.

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Barthol Heinrich Brockes por Dominicus van der Smissen.

Las Neun deutsche Arien están escritas para una plantilla abierta compuesta por voz (en tesitura de tenor o soprano), un instrumento obligato no especificado (violín, flauta u oboe) y bajo continuo. Todo ello, según las habituales prácticas del momento. Nunca fueron publicadas en vida del autor y, de hecho, el título que agrega el gentilicio deutsche es resultado de su primera edición en 1921 a manos del editor Herman Roth, basada en el manuscrito conservado en la British Lybrary (RM 20f13). De igual manera, el orden se ajusta al resultado más o menos azaroso de la construcción del catálogo handeliano.

El aspecto y sonoridad de las Nueve arias es representativo dentro de la producción de Handel. En términos técnicos, se ajustan a la clásica estructura ternaria de aria Da capo que domina casi toda la producción lírica del período Barroco. Quizá, la sección central no es tan contrastante como en el género propiamente operístico (ya hemos apuntado el carácter contemplativo y de un único afetto por pieza), aunque cabe destacar el carácter fuertemente modulante de algunos pasajes concretos. Caso aparte es el HWV 208 que tiene una estructura abierta. En términos generales, las arias tienen las características y construcción técnica prototípicas, salvedad hecha por el particular carácter que deriva del texto. No obstante, atiéndase al préstamo de materiales en todas las piezas (el aria HWV 202 Künft´ger Zeiten eitler Kummer presenta evidentes analogías melódicas con algunas arias del HWV17 Giulio Cesare in Egipto, por citar un ejemplo). Frente a un continuo funcional, se despliega una voz de elegante y sutil melodismo que interactúa de manera orgánica con el instrumento obligado: en ocasiones intercambiando o introduciendo materiales (sea el caso de los ritornellos), desplegando refinados contrapuntos, o en algunos momentos puntuales, apoyando al continuo con acordes arpegiados.

RAÚL JIMÉNEZ


Fuentes consultadas

BUKOFZER, M. F. La música en la época barroca. De Monteverdi a Bach. Madrid. Alianza Música (1991).

FUBINI, Enrico. La estética musical desde la antigüedad hasta el s. XX. Madrid. Alianza Editorial. (2000).

FUHS, Sarah. “Heinrich Brockes and Handel: Connections to a German Past”.Tesis doctoral. Case Western Reserve University. (2008)

HICKS, Anthony. “Handel, George Friderich”. New Grove Dictionary”. London. Macmillan. (2001)

SNYDER, Kerala J./KIMBER, Ida M. “Brockes, Barthold Heinrich”. Ibíd.