Audioclasica

09-IV-17 British flavor

king

CUENCA 56 EDICIÓN SMR. CONCIERTO 2. IGLESIA DE SAN MIGUEL. CHOIR OF THE KING´S CONSORT. ROBERT KING, director. Obras de BRITTEN, WALTON, STANDFORD, HOWELLS, NAYLOR, HOWELLS, HARRIS, MURRILL y LEIGHTON. Asistencia: 100% La música coral de la liturgia inglesa de los siglos XIX y XX (e incluso la estrictamente contemporánea) presenta un sabor inconfundible, genuinamente británico, que es fruto de una unidad técnica y estética muy características. No es éste el espacio más adecuado para desgranar y analizar tal repertorio en profundidad, pero sí es posible marcar unas indicaciones para guiar al lector: todo esto tiene que ver con un…

El Choir of the King´s Consort durante su actuación. Crédito: Santiago Torralba.

CUENCA

56 EDICIÓN SMR. CONCIERTO 2. IGLESIA DE SAN MIGUEL.

CHOIR OF THE KING´S CONSORT. ROBERT KING, director.

Obras de BRITTEN, WALTON, STANDFORD, HOWELLS, NAYLOR, HOWELLS, HARRIS, MURRILL y LEIGHTON.

Asistencia: 100%

La música coral de la liturgia inglesa de los siglos XIX y XX (e incluso la estrictamente contemporánea) presenta un sabor inconfundible, genuinamente británico, que es fruto de una unidad técnica y estética muy características. No es éste el espacio más adecuado para desgranar y analizar tal repertorio en profundidad, pero sí es posible marcar unas indicaciones para guiar al lector: todo esto tiene que ver con un equilibrio entre tradición y modernidad, entre vanguardia y conservadurismo en la escritura e interpretación musical, entre el profundo respeto a una tradición secular y la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos. Pensemos en un ejemplo de manual como resulta el célebre Nocturnal After John Dowland, Op. 70 de Benjamin Britten que toma prestada una obra del grandísimo tañedor de laúd para proceder a una magistral deconstrucción del mismo. El referente original es en todo momento identificable. Con el repertorio coral litúrgico sucede algo totalmente análogo; la sonoridad, la técnica vocal, el aspecto y el elemento retórico remiten directamente a la polifonía clásica, pero el lenguaje armónico se actualiza, se fuerza hasta el límite, pero sin rebasarlo (o se quebranta de manera sutil retornando siempre a lo que marca el decoro), siempre remitiendo a lo polite. No se trata de una música desgarrada como la que encontramos en otros repertorios coetáneos en la Europa del momento (nos movemos en el universo británico, no el germano). Es música hermosa, de magnífica factura, con cierto aire contemplativo, aparentemente ajena a los violentos acontecimientos que jalonan la historia reciente –tanto de las islas como del continente-, es música burguesa (o incluso nobiliaria, si deseamos ser más precisos) y carente de cierta dimensión moral que debiera ser ineludible…

Tan peculiar repertorio nos vino de la mano de una de las agrupaciones británicas más reconocidas en la interpretación de este tipo de música como es el Choir of the King´s Consort, bajo la dirección de su fundador Robert King. Nos enfrentamos pues, a un producto netamente anglosajón exquisitamente servido, ya lo anticipamos. El listado de compositores –presentados bajo el título A Voice from Heaven– incorporaba nombres como Edward Naylor, Charles Villisers Stanford, Sir William Walton, el mencionado Benjamin Britten, Thomas Hewitt Jones y Herbert Murrill entre otros. Toda una muestra representativa que abarca un arco temporal desde 1852 (fecha de nacimiento de Standford) hasta nuestros días en el caso del joven Hewitt, nacido en 1984. Hay que señalar que el valor historiográfico de la música de todos ellos es muy destacable, y especialmente alto en el plano artístico en el caso de Walton (se cantó Set me as a Seal y Where does the Uttered Music go) y Britten (A Hymn to St Cecilia).

Robert King es un director de gran aplomo sobre el escenario, con una enorme seguridad en sí mismo, que transmite a los cantantes; los tiene bien aleccionados y buena prueba de ello fueron los precisos y constantes cambios y recolocaciones de los miembros del coro (prácticamente al finalizar cada pieza) los cuales se ejecutaban en riguroso silencio, ceremonialmente, como un aire coreográfico mientras el músico británico introducía cada ejecución un conciso y acertado speach. Un capítulo aparte es el de su técnica de dirección, tan personal como efectiva, que se caracteriza por un gesto que tiende desarrollarse sobre su propio eje vertical, manteniendo los brazos casi ocultos a la vista del público, como un prestidigitador. Además, King tiene un deje sumamente característico: resulta muy expresivo en el uso de sus manos, y, concretamente, de sus dedos.

La materialización de todo esto se concretó en una sonoridad equilibrada, cristalina, de afinación precisa, todo muy acorde con la propia naturaleza de esta música. Desde luego, la trayectoria del King´s Consort está consolidada y se revela meticulosa. Todo un lujo que se completó con la apertura durante el descanso de la puerta oeste del templo, la cual no es demasiado frecuente ver abierta y que da acceso a una espectacular terraza que se asoma a la hoz del Júcar. No debemos perder la perspectiva de que más allá de la música en sí, este festival cuenta con un protagonista absoluto: el marco ofrecido por la soberbia ciudad de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad.

Raúl Jiménez.