Audioclasica

2-V-2017 Anhelo de redención

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA Temporada 2016/17. Gran Teatre del Liceu DOHMEN, POPOVSKAYA, JUN, RICHARDS. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. OKSANA LYNIV, DIRECTOR MUSICAL. PHILIPP STÖLZL, DIRECCIÓN DE ESCENA Y ESCENOGRAFÍA. CONRAD MORITZ REINHARDT, ESCENOGRAFÍA. URSULA KUDRNA, VESTUARIO. OLAF FREESE, ILUMINACIÓN. Richard Wagner: Der fliegende Holländer Aforo: 2286 Asistencia: 90% Tras una década exacta –su última producción tuvo lugar en abril de 2007, de la mano de Àlex Rigola–, fondeó de nuevo en el Liceu el “errante holandés” wagneriano, en esta ocasión en la propuesta escénica berlinesa de Philipp Stölzl, servida (¡albricias!) sin entreactos. El equilibrio entre el plano de…

Crédito: © A. Bofill

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA

Temporada 2016/17. Gran Teatre del Liceu

DOHMEN, POPOVSKAYA, JUN, RICHARDS. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. OKSANA LYNIV, DIRECTOR MUSICAL. PHILIPP STÖLZL, DIRECCIÓN DE ESCENA Y ESCENOGRAFÍA. CONRAD MORITZ REINHARDT, ESCENOGRAFÍA. URSULA KUDRNA, VESTUARIO. OLAF FREESE, ILUMINACIÓN.

Richard Wagner: Der fliegende Holländer

Aforo: 2286 Asistencia: 90%

Tras una década exacta –su última producción tuvo lugar en abril de 2007, de la mano de Àlex Rigola–, fondeó de nuevo en el Liceu el “errante holandés” wagneriano, en esta ocasión en la propuesta escénica berlinesa de Philipp Stölzl, servida (¡albricias!) sin entreactos. El equilibrio entre el plano de la fantasía, dominante en el primer acto como proyección de la imaginación desenfrenada y del deseo de evasión de una Senta adolescente a modo de tableaux vivants que dotan de profundidad a una bien iluminada escena, y la prosaica realidad eduardiana del acto segundo, que convierte la peripecia argumental en el relato de un matrimonio burgués concertado, se resuelve por fin a favor de la primera tras la confirmación de la promesa de su fidelidad eterna, si bien es en este tercer acto donde se acumulan las soluciones más discutibles, como la ingenua ralentización del movimiento actoral en el enfrentamiento entre la tripulación maldita y los marineros nórdicos o la falta de tensión dramática del suicidio de la protagonista.

Un reparto de circunstancias, con varias sustituciones respecto del elenco inicialmente anunciado, afrontó sus papeles con corrección (y por encima de ella, en el caso de los comprimarios Itxaro Mentxaka/Mary y Mikeldi Atxalandabaso/Timonel). En rápida mención: convincente en la primera escena el Holandés de Albert Dohmen, habitual en los recientes Wagner liceístas, aunque algo forzado en la emisión vocal a lo largo de la ópera; de timbre cálido y buen control de vibrato la debutante Elena Popovskaya (Senta), sin mayores alharacas; enfático en exceso el Daland de Attila Jun, más apropiado en el acto segundo; y voluntarioso Erik el de Timothy Richards, que suplió con matiz la falta de un timbre propiamente dramático.

El gesto elegante y la proba labor de concertación de Oksana Lyniv lograron llevar a buen puerto la función, desde una obertura firme y de dinámicas acertadas –¡lástima del desajuste de maderas en su segundo tema!–, controlando el inicial desconcierto de los metales y logrando buenos momentos en el segundo acto; fue, por ello, justo el aplauso prolongado que se le tributó, compartido con los cantantes principales y con el coro, notable en su sección masculina y, en conjunto, al inicio del acto tercero.

Germán Gan Quesada