Audioclasica

5-V-2017 Un Orfeo de riesgo

orfeo

BILBAO ÓPERA. TEATRO ARRIAGA. Jonathan McGovern, Marysol Schalit, José Manuel Zapata, Alicia Amo, Ismael Arroniz, Anna Alàs I Jové, José Manuel Díaz. Coro San Juan Bautista-SJB, Basilio Astúlez, director. Orquesta Barroca de Sevilla. Karel Valter, dirección musical. Barbora Horáková Joly, dirección de escena. Claudio Monteverdi: L’Orfeo Aforo: 1500  Asistencia: 75 % Eliot Gardiner nos recuerda la sorpresa que tuvo que suponer para los oyentes de entonces aquella favola in musica que Monteverdi proponía con todos los actores cantando en sus intervenciones. Sin saberlo, estaba codificando lo que hoy entendemos como ópera con la perspectiva que nos dan todas las creaciones…

orfeo

Un momento durante la representación. Crédito: E. Moreno Esquibel

BILBAO

ÓPERA. TEATRO ARRIAGA.

Jonathan McGovern, Marysol Schalit, José Manuel Zapata, Alicia Amo, Ismael Arroniz, Anna Alàs I Jové, José Manuel Díaz. Coro San Juan Bautista-SJB, Basilio Astúlez, director. Orquesta Barroca de Sevilla. Karel Valter, dirección musical. Barbora Horáková Joly, dirección de escena.

Claudio Monteverdi: L’Orfeo

Aforo: 1500  Asistencia: 75 %

Eliot Gardiner nos recuerda la sorpresa que tuvo que suponer para los oyentes de entonces aquella favola in musica que Monteverdi proponía con todos los actores cantando en sus intervenciones. Sin saberlo, estaba codificando lo que hoy entendemos como ópera con la perspectiva que nos dan todas las creaciones acumuladas hasta nuestros días. L’Orfeo sigue sorprendiendo y no es una obra de fácil recepción para el público contemporáneo, precisamente por los siglos que pesan sobre ella. Para hacerla atractiva más allá de sus hoy indiscutibles valores musicales, hay que saber vestirla para la ocasión. Barbora Horáková Joly se afana ciertamente en sorprendernos proponiendo un entorno agresivo en lo visual con un descarnado montaje de mecanotubo donde mueve a los personajes. Poco a poco el respetable se siente atrapado por la representación y la cosa empieza a funcionar. Ahora bien, también hay que decir que en lo acústico hay momentos que el excesivo ruido en el escenario (inusual en una representación operística) provocado por la actividad festiva no disimulada de protagonistas y coro, ha tenido que molestar a una excelente Orquesta Barroca de Sevilla, cuajada de los mejores especialistas del momento. En este mismo sentido, resulta como mínimo chocante la experiencia acústica que genera un intérprete en tiempo real con medios electrónicos, creando una confusa expectativa sonora frente a la delicadeza de los instrumentos de época. Siguiendo con las nuevas tecnologías, la generación continua del fondo del escenario, también en tiempo real, por un dibujante desde una tableta es un brillante recurso que añade un gran interés al devenir de la función. Pero volvamos a la música que es lo que finalmente sostiene el camino del éxito. Jonathan McGovern es simplemente el Orfeo, metido hasta el fondo en su papel con una excelente integración vocal-teatral que te lleva sin pérdidas de tensión por las intrincadas pasiones de su personaje. Exquisita la Euridice de Alicia Amo que alcanza momentos sublimes como cuando llena el espacio con una intervención en el centro del patio de butacas. Diversión y canto fácil (solo en apariencia) el de Marysol Schalit en sus papeles múltiples, ligando la acción general. Anna Alàs I Jové fue una Proserpina de peso con un excelente color de voz. Ovación de gala para Orfeo y la Orquesta Barroca de Sevilla, y amplio reconocimiento al resto de elenco vocal, incluido el coro San Juan Bautista excelentemente preparado por Basilio Astúlez. En definitiva, riesgo superado con creces por el conjunto de esta producción del Teatro Arriaga que ha apostado fuerte por este año Monteverdi.

Daniel Garay